La decisión acumula retraso después de que la Armada previera anunciarla en julio. Hanwha Ocean aparece bien situada en medios surcoreanos, pero Bangkok todavía no ha comunicado oficialmente un ganador entre las 6 ofertas

Redacción
La Real Armada Tailandesa se encuentra en la fase final de uno de sus principales programas de modernización naval, la adquisición de una nueva fragata de unas 4.000 toneladas y 17 500 millones de baht de presupuesto. Sin embargo, el nombre del constructor continúa oficialmente pendiente. El jefe de la Armada, almirante Pairoj Fuangchan, había señalado que la elección se conocería antes de finalizar julio. A 16 de agosto, ese anuncio todavía no se ha producido. Pero el concurso se encuentra envuelto en cierta polémica.

La Alfa 3000 de Navantia
La situación supone un nuevo capítulo de un programa que DYS viene siguiendo desde su fase inicial. En noviembre de 2025 informamos de la presentación de la ALFA 3000 de Navantia en Bangkok; en abril, de la reducción de la competición a 6 ofertas; y en mayo, de la presentación formal de la propuesta española y de su planteamiento industrial, basado en la posibilidad de construir el buque íntegramente en Tailandia, con transferencia tecnológica y participación de empresas locales.
Ahora el concurso ha entrado en un terreno bastante más delicado: el de la decisión. Pero esa decisión se está encontrando con ciertos obstáculos, como ahora veremos.
6 ofertas y una competición cada vez más centrada en Corea del Sur
Las propuestas que permanecen formalmente vinculadas al procedimiento son las de HD Hyundai Heavy Industries y Hanwha Ocean, de Corea del Sur; ST Engineering, de Singapur; ASFAT y TAIS, de Turquía; y Navantia, por España. La licitación contempla una fragata de aproximadamente 4.000 toneladas y cuenta con 17 500 millones de baht dentro del presupuesto FY2026.
Desde Corea del Sur, sin embargo, la competición viene presentándose hace meses como una pugna en la que sus 2 grandes astilleros militares han adquirido una posición especialmente fuerte, una postura no exenta ciertamente de razón. Maeil Business Newspaper señalaba ya que HD Hyundai Heavy Industries y Hanwha Ocean aparecían como los principales contendientes, aunque ambos concurrían de manera independiente por petición de la propia Armada tailandesa, que expresó su preferencia porque no concurrieran agrupadas las 2 opciones coreanas.
Más recientemente, el Korea JoongAng Daily ha ido un paso más allá. El periódico surcoreano informaba el pasado 17 de julio, citando fuentes de la industria, que la Armada tailandesa se inclinaba provisionalmente por Hanwha Ocean, aunque advertía expresamente que la decisión no estaba cerrada. Lo cierto es que sí existe información que apunta hacia Hanwha, y tanto los medios locales tailandeses, como por supuesto los coreanos, se han ocupado de impulsar el rumor en las últimas semanas.

El HTMS Bhumibol Adulyadej, entregado a la Armada Real Tailandesa por Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering, predecesora de Hanwha Ocean
Hanwha dispone, además, de una anterior carta industrial de presentación. Su antecesora, Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering —DSME—, construyó la HTMS Bhumibol Adulyadej, la fragata más moderna de la flota tailandesa, entregada a finales de 2018 y posteriormente incorporada al servicio. Para esta ocasión, en el nuevo programa de fragata, la surcoreana presenta la OCEAN-40F, una propuesta de unas 4.000 toneladas.
En cuanto a la otra opción surcoreana, HD Hyundai Heavy Industries, hay que decir que tampoco llega desde una posición desdeñable. La compañía ha desarrollado una importante presencia naval en el Sudeste Asiático, particularmente mediante sus contratos con Filipinas, y ha presentado para Tailandia un diseño de exportación adaptado a los requisitos del concurso. Los medios surcoreanos señalan además que su propuesta industrial contempla una importante participación de la industria tailandesa.
La industria tailandesa pesa casi tanto como el propio buque
La decisión, como en cualquier concurso, no depende exclusivamente de las prestaciones militares. La Armada tailandesa estableció desde el comienzo que la evaluación tendría en cuenta la cualificación del candidato, la propuesta técnica, las compensaciones industriales y el precio, y fijó un mínimo del 20 % de contenido local, además de transferencia tecnológica.
Este elemento, el deseo de participación nativa, permitía entender mejor la estrategia seguida por Navantia.
Como explicábamos en mayo, la propuesta española no consiste simplemente en fabricar una fragata en España y entregarla posteriormente a Bangkok. Navantia ofreció construcción en Tailandia, asistencia técnica, ingeniería, supervisión, integración de sistemas, pruebas y transferencia de conocimiento, articulando la oferta alrededor de la ALFA 3000.
El astillero español de referencia tampoco parte de una relación inexistente con el cliente. Navantia participa actualmente en trabajos de modernización de unidades tailandesas y ha sido contratada para integrar sistemas de combate y otras capacidades en el HTMS Chang y en los OPV clase Pattani. A ello se añade un precedente histórico especialmente conocido: la construcción en España del portaaviones HTMS Chakri Naruebet.
Por supuesto, nada de ello garantizaba una victoria, pero sí explicaba por qué la propuesta española alcanzó la fase de evaluación junto a algunos de los principales constructores navales militares de Asia y Turquía.
La polémica: retraso, críticas y derecho de recurso
El retraso de la decisión ha adquirido finalmente una dimensión política. Tanto es así que la Armada ha tenido que defender públicamente la limpieza del procedimiento después de las críticas sobre una posible configuración de los requisitos que pudiera favorecer a un determinado candidato.

El Chakr Naruebet, construido por Navantia
La prensa local, a través del Bangkok Post, informó este 11 de agosto de que la Real Armada Tailandesa había reiterado la legitimidad del proceso y que los oferentes que no resulten seleccionados podrán recurrir la decisión una vez que ésta haya recibido la correspondiente aprobación de la autoridad competente.
La existencia de estas críticas no permite en absoluto concluir que el concurso esté manipulado ni que se haya producido irregularidad alguna. Pero lo que sí demuestra es la sensibilidad política e industrial de un contrato cuyo alcance potencial excede ampliamente al primer buque, y que ha exigido continuas apelaciones a la transparencia por parte de la propia Marina de guerra tailandesa.
Una fragata ahora; una flota nueva a largo plazo
La importancia del concurso reside precisamente en que no se trata sólo de una fragata. La planificación naval tailandesa contempla alcanzar hasta 8 fragatas de altas prestaciones para 2037, destinadas a cubrir sus 2 grandes espacios marítimos: el golfo de Tailandia y el mar de Andamán. La primera unidad se financiará con cargo a FY2026 y la Armada pretende volver a solicitar una segunda en FY2028.
Esta especie de proyecto en diferido, o por plazos de ampliación de la flota, no ha estado exento de dificultades, de hecho, la financiación prevista para una segunda unidad no prosperó en el proyecto presupuestario FY2027, de modo que Bangkok está avanzando con una fórmula más gradual de la inicialmente contemplada. La necesidad militar, sin embargo, permanece pese a todo, porque buena parte de los principales combatientes de superficie tailandeses fueron incorporados durante los años noventa y necesitan ser sustituidos progresivamente.
La elección del primer constructor puede tener, por tanto, consecuencias que van mucho más allá de este contrato. Si Tailandia mantiene una misma familia de fragatas en las unidades posteriores, el vencedor habrá logrado potencialmente una posición privilegiada en una parte sustancial de la renovación de la flota de superficie del país. Ésa es también la razón por la que la competición ha sido tan intensa.
Todo apunta a que faltan escasas fechas para saber si Tailandia prolonga con Hanwha la relación iniciada con la Bhumibol Adulyadej, apuesta por la creciente implantación regional de HD Hyundai, o si alguna de las propuestas europea, turca o singapurense consigue alterar una competición que, en sus últimos compases, los medios surcoreanos consideran cada vez más favorable a su propia industria naval.
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
Tenemos que espabilar a la hora de hacer marketing,yo de Navantia me llevaria a su rey de fiesta a Ibiza y asunto resuelto.