Redescubriendo una fórmula europea que España nunca debió perder de vista
Alemania podrá adquirir hasta 876 Patria 6×6 dentro del programa CAVS, mientras el conjunto de la iniciativa multinacional acumula ya pedidos y opciones por cerca de 2000 vehículos. El éxito de una fórmula más ligera y económica que los grandes 8×8 invita a mirar hacia España: el Ejército prepara el Vehículo de Apoyo de Ruedas (VAR), llamado a complementar al Dragón y que podría resultar decisivo para cubrir parte del enorme espacio que dejará el BMR

Jorge Estévez-Bujez
Hay conceptos militares que no desaparecen, sino que simplemente dejan de ocupar el centro de la escena durante algún tiempo. El blindado 6×6 parece estar viviendo precisamente uno de esos regresos. Y quizá la noticia conocida estos días sobre la asociación entre Patria y KNDS Deutschland para producir en Alemania los vehículos del programa CAVS sea una de las demostraciones más claras.

La visita del embajador español a las instalaciones de Patria en Valmiera (Letonia): una cortesía cualquiera que no dio mucho que hablar en España, pese a su evidente particularidad. Aquí el artículo en que tratamos la visita: Artículo en DYS
Patria y Alemania firmaron en diciembre de 2025 2 contratos dentro del Common Armoured Vehicle System (CAVS) por más de 2000 millones de euros, incluyendo opciones, para la adquisición de hasta 876 vehículos Patria 6×6 en 4 variantes. La adhesión al programa se firmó 2 años antes, en 2023. El valor de la parte firme supera los 1000 millones, y las versiones previstas incluyen vehículos equipados con el mortero de torre Patria NEMO y con la estación de armas remotamente operada Kongsberg RS4.
Los primeros 5 vehículos fueron entregados a la Bundeswehr en febrero de este año. Ahora, Patria y KNDS Deutschland Maintenance han avanzado en la industrialización alemana del programa y aseguran que las entregas aumentarán a comienzos de 2027 y, paralelamente, crecerá el ensamblaje y la integración final realizados en Alemania mediante transferencia de tecnología.
No estamos, por tanto, ante una adquisición en absoluto marginal. Alemania ha apostado por el 6×6 como una de las grandes plataformas de movilidad protegida de su Ejército. Y tampoco es un fenómeno exclusivamente alemán. Finlandia, Letonia, Suecia, Dinamarca, Alemania, Reino Unido y Noruega forman actualmente parte del CAVS; sus vehículos están también en servicio en Ucrania y Patria, antes lo mencionábamos, asegura haber recibido ya pedidos, incluidas opciones, por cerca de 2000 unidades, con más de 300 entregadas a comienzos de 2026.
El 6×6 vuelve a encontrar su sitio
En realidad, el atractivo del concepto resulta relativamente sencillo de comprender. No pretende substituir en todos sus cometidos a vehículos pesados como el Boxer, Piranha V o Dragón 8×8, sino situarse un escalón por debajo cuando las necesidades de protección, carga o potencia de combate no justifican utilizar una plataforma mayor (mucho mayor, en algunas ocasiones).

Imagen: Patria
Es ahí donde el 6×6 recupera todo su sentido de movilidad protegida, capacidad suficiente para transportar personal o equipos, facilidad para generar numerosas variantes y unos costes de adquisición y sostenimiento sensiblemente inferiores a los de un 8×8 pesado como, por ejemplo, el Dragón español. En ese sentido, el planteamiento del CAVS radica, precisamente, en una adquisición rápida y rentable mediante una plataforma común, compras coordinadas y gestión compartida del ciclo de vida. En definitiva, riesgos al mínimo, y además compartidos.
No sólo no es una vuelta al pasado, sino que gozan de una evidente utilidad. Los actuales 6×6 incorporan niveles de protección, arquitectura electrónica, comunicaciones y capacidad de integración de sistemas de armas que los separan enormemente de las generaciones anteriores. Lo que sí recuperan es la lógica de que no todas las misiones necesitan 30 ó 35 toneladas de vehículo blindado.
España conoce perfectamente el 6×6
Durante décadas, el originalmente Pegaso ENASA BMR ha venido constituyendo uno de los auténticos caballos de batalla del Ejército de Tierra, que acompaña a las unidades españolas en territorio nacional y en numerosos despliegues internacionales. El problema no está en el concepto 6×6, no susceptible, a juicio de quien suscribe, de enjuiciarse, sino en la edad y el desfase correspondiente. Se trata de vehículos concebidos hace décadas cuyo ciclo operativo ha sido prolongado muy por encima de lo inicialmente imaginable y mucho más de lo recomendable.
Cuando Defensa firmó en agosto de 2020 el contrato con Tess Defence para fabricar los primeros 348 vehículos (de un total previsto de un millar), el Ministerio fue explícito al respecto de que el Dragón estaba destinado a renovar la flota de BMR.

BMR. Imagen: Cohemo
Aquellos 348 Dragón constituían únicamente la primera fase de un programa cuya planificación inicial contemplaba una familia mucho más numerosa. El Dragón, no lo olvidemos, es además otra categoría de vehículo: nada menos que una plataforma de unas 30 toneladas, más de 700 CV y hasta 100 km/h, concebida para proporcionar protección, movilidad y potencia de combate en escenarios que pueden llegar a la alta intensidad. Dejaremos para otro momento el estado de la cuestión del Dragón, largamente analizada en esta casa.
Sea como fuere, pretender realizar con ese vehículo, el Dragón, absolutamente todas las tareas que durante décadas desarrollaron los BMR supondría emplear una plataforma más compleja y valiosa, incluso allí donde probablemente no sea necesario hacerlo. Y entonces apareció el VAR.
VAR: el posible heredero conceptual del BMR
El Vehículo de Apoyo de Ruedas (VAR) aparece ya entre las necesidades identificadas por el Ejército de Tierra dentro del ciclo de planeamiento 2024-2029. La información pública disponible hasta ahora continúa siendo escasa. El Ejército lo ha señalado entre sus futuros programas y se estudia como un vehículo 6×6 destinado a complementar al VCR 8×8 Dragón y substituir, al menos, a una parte de los BMR. El programa se encuentra todavía en una fase temprana y no hay una decisión sobre plataforma, cantidades o configuración definitiva.
Por tanto, mientras los BMR siguen acumulando kilómetros, los que pueden hacerlo, y horas de garaje y taller, los que no pueden tanto, no podemos saber aún qué vehículo será el VAR, cuántos se comprarán, fabricarán o integrarán, ni cuáles serán exactamente todas sus versiones. Cualquier candidato concreto pertenece por ahora al terreno industrial o especulativo, no al de las decisiones tomadas. Pero, pese al acuciante estado de nuestros 6×6, la necesidad que hay detrás del programa resulta difícil de ignorar y será imprudente dilatar mucho más una decisión sobre él.
España, empeñados todos los esfuerzos, dinero e industria posibles, necesita al Dragón. No porque sea el vehículo ideal, algo fuera de toda duda a la vista del propio concepto de blindado y a los graves problemas que aquejan al proyecto, sino porque es la montura seleccionada, y no hay, por el momento, otra. Dar marcha atrás parece descartado, al menos por ahora y en parte por el número de vehículos que ya salen de la línea de producción y que habrán de incorporarse (después de aceptarse, claro). Por lo tanto, sí, nuestras Fuerzas Armadas necesitan su protección, sus sensores, su arquitectura digital y sus capacidades de combate. Pero probablemente también necesitan algo diferente, como un vehículo protegido más sencillo, más ligero y susceptible de adquirirse en cantidades importantes para cometidos en los que un 8×8 resulta excesivo.
Transporte protegido de personal, puestos de mando, transmisiones, observación, ambulancias, portamorteros, apoyo logístico avanzado o determinadas funciones especializadas son precisamente el terreno donde una familia 6×6 moderna puede adquirir pleno sentido.
El hueco entre el VAMTAC y el Dragón
Quizá esa sea la verdadera cuestión que plantea el éxito del CAVS. La desaparición del BMR no consiste simplemente en retirar un modelo antiguo. Supone perder una familia numerosa, relativamente sencilla, barata y adaptable que durante décadas ocupó el amplio espacio situado entre los vehículos tácticos ligeros y los medios de combate más pesados.
El Dragón cubrirá una parte esencial de ese espacio, particularmente allí donde protección y capacidad de combate sean prioritarias. Pero resulta razonable preguntarse si debe cubrirlo todo.

Los 8×8 presentan tamaños y pesos en muchas ocasiones excesivos para el desempeño de algunas misiones
El programa alemán proporciona una referencia especialmente interesante por los guarismos que presenta: hasta 876 Patria 6×6, diversas variantes, fabricación nacional y complementariedad con otros blindados más pesados. No se trata de escoger entre 6×6 y 8×8. Alemania está demostrando precisamente lo contrario: ambos conceptos pueden convivir porque responden a necesidades distintas y concurrentes.
España terminará concretando una conclusión similar.
El VAR todavía debe convertirse de necesidad identificada en programa real, recibir requisitos, financiación y calendario. Hasta que eso ocurra conviene evitar certezas, porque la realidad es que no las tenemos. Pero algo está cambiando en Europa. El 6×6 vuelve a demostrar que entre el todoterreno protegido y el gran vehículo de combate 8×8 existe un espacio enorme que los ejércitos necesitan cubrir.
Durante más de 4 décadas España tuvo en ese espacio al BMR. Y tal vez ya la cuestión no sea si habrá que substituirlo, sino con qué, en qué número y cuánto tiempo puede permitirse el Ejército esperar para hacerlo.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

