Los 3 sistemas de defensa naval formalizados por el Gobierno: de la hipótesis SILAEM/Omnisight a la adjudicación a MBDA España
La Armada concreta una primera respuesta de defensa de punto con sistemas vinculados al entorno Mistral, mientras el SILAEM y la arquitectura futura de esa capacidad de los buques sigue su curso

Actualización, 3 de julio de 2026
Redacción
La información publicada por DYS en marzo sobre los 3 sistemas de defensa de buques autorizados por el Consejo de Ministros ha tenido ya una concreción formal. El Gobierno ha adjudicado a MBDA España el contrato para la incorporación de 3 sistemas de defensa antiaérea destinados a otros tantos buques de la Armada, por un importe total de 27.666.400 euros, según la resolución correspondiente al expediente 2025/AR40U/00003826-E.
La adjudicación, tramitada mediante procedimiento negociado sin publicidad, tendrá ejecución plurianual entre 2026 y 2029.
La Armada avanza tímidamente, con una prudencia presupuestaria que contradice la urgencia operativa que marca el ritmo de los tiempos y las amenazas
Esta formalización permite cerrar una de las principales incógnitas del artículo de marzo: el acuerdo marco autorizado entonces no ha derivado, al menos en esta fase, en una solución nacional tipo SILAEM, ni en el MPLS de Naval Group, sino en un contrato con MBDA España. Todo apunta a que el sistema estará vinculado al entorno Mistral, previsiblemente mediante lanzadores navales SIMBAD-RC y misiles Mistral 3, tal como se venía apuntando para la modernización de 3 fragatas F-80.

Mistral Simbad-RC
La adjudicación a MBDA no invalida el debate planteado entonces sobre SILAEM, Omnisight o una arquitectura completa de defensa de punto. Digamos que más bien lo ordena por fases. La Armada parece haber optado ahora por una solución disponible, relativamente rápida (aunque quizás no tanto habida cuenta los plazos del contrato de ayer) y de riesgo contenido para recuperar una capa de defensa antiaérea de muy corto alcance, —y quizás de escasa pegada por cuanto al número de efectores del sistema se refiere (2) y por el tipo de amenaza al que deberá enfrentarse, en ocasiones, masivo— mientras permanecen abiertas otras líneas nacionales o complementarias de sensores, integración y defensa de punto futura.
Sobre los 3 sistemas de defensa naval autorizados ayer por el Gobierno (marzo): posible ¿evolución del programa SILAEM de Indra? ¿Complemento al Omnisight de Safran anunciado en octubre pasado?
Redacción
En apenas 5 meses, en DYS hemos publicado 2 informaciones relevantes sobre la protección cercana de los buques de la Armada. El 26 de octubre de 2025 dimos cuenta del contrato adjudicado a Indra por 51 millones de euros para desarrollar el programa SILAEM (expediente DGAM 2025/0364E). Y ayer, 17 de marzo, el Consejo de Ministros autorizaba un acuerdo marco para el suministro de 3 sistemas de defensa de buques por un valor estimado de 29.666.400 euros y una duración de 6 años.
A simple vista, los 2 anuncios parecen, obviamente, distintos, pero indudablemente relacionados: uno habla de desarrollo I+D de 2 configuraciones de lanzadores misilísticos y el otro de un acuerdo marco de suministro genérico de 3 sistemas. Sin embargo, el propósito operativo declarado en ambos casos es prácticamente idéntico: dotar a las unidades de superficie de la Armada de capacidades para hacer frente a drones (UAS), misiles de corto alcance y amenazas asimétricas como sistemas lanzacohetes. ¿Se trata, por tanto, del mismo programa y sus naturales fases sucesivas? ¿O estamos ante soluciones diferentes que podrían complementarse? Por el momento, sólo podemos exponer los hechos y las hipótesis más razonables sin dar nada por sentado.

La diferenciación entre unidades valiosas, merecedoras de protección, y otras no tan valiosas, debe revisarse
El contrato SILAEM de octubre de 2025
Tal como informamos en nuestro artículo del 26 de octubre de 2025 (https://defensayseguridad.es/indra-se-lleva-otro-contrato-millonario-silaem-51-millones-para-desarrollar-un-sistema-de-misiles-de-corto-alcance/), la Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material (DGAM) adjudicó a Indra Group un contrato de 51 millones de euros para el diseño, fabricación, calificación, validación, integración, instalación y pruebas de 2 sistemas de lanzamiento de misiles de corto alcance tipo “Fire and Forget” (dispara y olvida).
Uno operará en modo autónomo (stand-alone).
El otro se integrará en el sistema de combate SCOMBA de los buques.
El objetivo declarado es cubrir “la necesidad operativa de autoprotección de sus unidades de superficie -de la Armada-” frente a drones, misiles antimisil, USV y lanzas rápidas. Estamos, por tanto, ante una fase de desarrollo y prototipado, no ante la adquisición de unidades operativas finales.
El MPLS de Naval Group
El acuerdo marco autorizado en marzo
El texto oficial del Consejo de Ministros, publicado el 17 de marzo autorizaba la celebración de un acuerdo marco para el suministro de 3 sistemas de defensa de buques de la Armada con un presupuesto estimado de 29.666.400 euros y vigencia de 6 años. La cifra temporal es más que reveladora en este caso, sobre todo en atención a las unidades que podrían portar los sistemas, a todas luces muy cargadas de años, como veremos después.
La descripción es clara: “prevenir y frenar amenazas de drones y sistemas lanzacohetes, con la intención de reforzar la defensa aérea y de superficie”. No se menciona ninguna empresa concreta ni se cita el acrónimo SILAEM. Un acuerdo marco es, por definición, un instrumento previo que permite luego formalizar contratos específicos; por eso no adjudica aún el suministro definitivo.

El Juan Carlos I
¿Hay una posible relación directa con la adquisición de los sensores Omnisight tal y como se anunció desde medios como Infodefensa? Es más que probable. La Armada ya cerró en octubre de 2025 un contrato con Europavia por 3 sistemas de búsqueda y seguimiento por infrarrojos con sensor electroóptico de defensa de punto (modelo Omnisight de Safran Electronics & Defense), por un importe de, aproximadamente, 18,5 millones de euros. El Omnisight combina un sistema IRST (búsqueda y seguimiento infrarrojo, derivado del Vampir NG) con un director electroóptico (EOD Paseo XLR). Los compañeros de infodefensa vinculan explícitamente esta adquisición con el acuerdo marco de ayer, apuntando que los sensores Omnisight constituirían la “parte pasiva” (detección y seguimiento) y que el nuevo acuerdo marco podría ser la “parte activa” (estación de armas: cañón, misil o combinación). Esta complementariedad encaja perfectamente con la lógica de un sistema completo de defensa de punto.
¿Relación con SILAEM? ¿O, por qué no, con el MPLS de Naval Group?
La coincidencia temporal (contratos de octubre-noviembre 2025 y autorización de adquisición en marzo del presente), los presupuestos complementarios y, sobre todo, la identidad de la amenaza, harían plausible que el acuerdo marco de ayer sea la siguiente fase natural del programa SILAEM: una vez desarrolladas y probadas las 2 configuraciones, el Gobierno autoriza la compra de las 3 primeras unidades operativas. Esta secuencia —primero I+D, luego producción— es perfectamente razonable. No obstante, no existe confirmación oficial que vincule explícitamente ambos expedientes. Tampoco podemos descartar que el acuerdo marco corresponda —o sea compatible— con el Sistema de Lanzamiento Modular Multipropósito (MPLS) de Naval Group, del que ya hablamos en nuestro artículo -de Roberto Escámez- sobre el CIWS modular francés y la posible integración de un “Súper-Zorro” español de Aertec (aquí el artículo que citamos). El MPLS ofrece precisamente versatilidad y ligereza para integrar misiles, cohetes guiados y señuelos, y podría nacionalizarse con componentes españoles.
Un posible destino: JCI, BACs, LPDs Galicia, F-80 Santa María
Algunas fuentes especializadas y voces autorizadas vienen sosteniendo que la primera tanda de Omnisight se destinará, inicialmente, a 3 de las Santa María, en el marco de su «modernización», y para mantenerlas operativas hasta la plena entrada en servicio de las F-110. Esto encajaría con los rumores de prórroga de vida útil y actualizaciones intermedias de parte de la clase mientras llegan las nuevas unidades. Cierto, pero chirría con el plazo de 6 años que contempla la información. Es un tiempo, quizá, demasiado generoso para hablar de la inserción de algún sistema de este tipo en nuestras veteranísimas F-80, máxime cuando todavía está en evaluación y evolución; y, sobre todo, porque hablamos de un período de años en el que, como mínimo, ya habrán entrado en servicio al menos 2, quizá 3, de las nuevas F-110. Así las cosas, ¿tendría de sentido instalar 3 sistemas, en otras tantas Santa María, en el mismo plazo en que las F-110 estarán previsiblemente operativas casi en su totalidad? Otra cosa sería que habláramos de un período de 1 ó 2 años, pero no es el caso; no al menos lo que se ha previsto oficialmente.
Más allá de las F-80, una solución ligera, integrable en SCOMBA y específicamente diseñada contra drones y lanzacohetes podría instalarse también en otras plataformas de la Armada donde la defensa de punto es crítica. Como opciones razonables cabrían el LHD Juan Carlos I (nuestro buque insignia, con alta exposición en misiones expedicionarias), los LPD de la clase Galicia y los BAC Cantabria y Patiño (unidades logísticas que operan en entornos de riesgo y requieren autoprotección mejorada). Todas ellas merecen, como poco, un grado de protección similar al que estamos tratando.

En definitiva, todo lo anterior, insistimos, son hipótesis que creemos coherentes con la lógica operativa y presupuestaria actual. No hay anuncios oficiales que confirmen destinos concretos. Si nuestros 2 artículos en DYS describen fases distintas de una misma necesidad operativa real, lo desconocemos, pero tiene sentido. Que estén o no directamente conectados, que se trate de SILAEM como lanzador, del Omnisight como sensor y/o del MPLS como solución modular, sólo lo confirmará el tiempo y los contratos definitivos. Lo que sí es seguro es que la Armada avanza tímidamente —con una prudencia presupuestaria que contradice la urgencia operativa que marca el ritmo de los tiempos y las amenazas— en dotar a sus buques de una capacidad de autoprotección moderna frente a la amenaza dron, por ejemplo, que ya no es futura, sino presente.
Redacción
defensayseguridad.es

