StrikeMaster en Europa. El RACTA-4 merece recursos actuales (y II)

El anuncio de Kongsberg sobre la permanencia del StrikeMaster en Europa vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que en España sigue pendiente: la necesidad de dotar a la artillería de costa de sistemas móviles con misiles antibuque modernos

Redacción

El comunicado difundido hoy por los noruegos de Kongsberg (NSM, entre otros productos que nos son familiares) deja una lectura bastante clara: la demanda de sistemas móviles de defensa costera con misil está creciendo en Europa. La compañía noruega ha confirmado que el StrikeMaster permanecerá en el continente “en un futuro previsible” tras el interés mostrado por varios socios internacionales. Hablamos de la configuración australiana del NSM Coastal Defence System, montada sobre el Bushmaster de Thales Australia, con lanzador doble para misiles Naval Strike Missile (NSM). Además, la decisión llega después del disparo reciente realizado en Noruega y de la validación posterior de los datos de tiro que, según Kongsberg, confirmaron tanto el rendimiento del conjunto como la idoneidad del vehículo como plataforma de lanzamiento.

 

 

Lo relevante para nosotros es que este anuncio encaja de lleno con lo que publicamos hace unas semanas sobre Oshkosh, los ROGUE-Fires y el sistema NMESIS del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Allí veíamos una solución no tripulada, basada en el JLTV, para lanzar el mismo misil NSM dentro de una lógica de fuegos distribuidos, movilidad elevada y menor exposición al enemigo. Aquí vemos otra vía: un vehículo protegido, tripulado, listo para demostraciones en Europa y presentado por Kongsberg como una solución madura y disponible ya. 2 plataformas distintas, una misma conclusión: las fuerzas occidentales están dando valor a las baterías costeras móviles, dispersables y difíciles de localizar.

El comunicado, más allá de ser la natural propaganda comercial, también refleja que el mercado aliado se está moviendo hacia capacidades terrestres de negación marítima y ataque de precisión desde costa. Kongsberg habla expresamente de interés por sistemas “deployable and distributed” capaces de lanzar NSM y de la necesidad de reforzar la disuasión, las operaciones litorales y las arquitecturas A2/AD. Es exactamente el tipo de capacidad que España lleva demasiado tiempo dejando en segundo plano mientras mantiene una defensa de costa que, siendo digna y profesional en sus hombres, necesita medios acordes con el tiempo presente.

Por eso volvemos a introducir al RACTA-4. El Regimiento de Artillería de Costa nº 4, con cabecera en Camposoto (San Fernando) y destacamentos en El Bujeo y Punta Camarinal, ocupa una posición que no necesita demasiadas explicaciones adicionales. DYS ya defendió su modernización mediante baterías de NSM sobre camión, por boca de Mario López Vittori, precisamente para ganar alcance, supervivencia, movilidad y capacidad de “asomar, disparar y desaparecer” frente a unas piezas de 155/52 que siguen siendo útiles, pero cuyo radio de acción y exposición ya no responden igual de bien a las necesidades de hoy.

Además, España no partiría de cero. La Armada adjudicó en 2023 el contrato del NSM para las F-110, su futura integración en las F-100 modernizadas y otras plataformas futuras. Kongsberg habló entonces de un plan industrial ligado a España y de la posibilidad de establecer capacidad de mantenimiento de ciclo de vida completo en Rota junto con la industria local. A ello se suma que, en febrero de 2026, Mades firmó con Kongsberg un contrato para fabricar en España subsistemas críticos del NSM. Es decir, la munición ya está entrando en nuestro ecosistema naval e industrial. Falta dar el paso lógico en tierra.

Por eso el anuncio de StrikeMaster tiene interés más allá de Australia o de Kongsberg. Es otro recordatorio de que la defensa de costa ha vuelto, y de que lo ha hecho en forma de plataformas móviles, conectadas, con poca firma y armadas con misiles antibuque de largo alcance. Estados Unidos lo está recorriendo con NMESIS/ROGUE-Fires. Australia ofrece otra solución con Bushmaster y NSM. Europa empieza a mirar con atención. España haría bien en no quedarse otra vez en la grada. Si de verdad se quiere reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta en el Estrecho, Baleares, Canarias, tal y como Gonzalo Vázquez Orbaiceta nos recordaba esta mañana, o incluso en despliegues expedicionarios, el RACTA-4 merece recursos actuales, no sólo reconocimiento histórico, porque éste  ya se lo damos nosotros, pero, para el otro, hacen falta recursos presupuestarios.

Créditos: Kongsberg

Redacción

defensayseguridad.es

 

 

 

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