España afronta cada verano incendios forestales cada vez más exigentes mientras una parte esencial de su capacidad de respuesta sigue descansando sobre una flota de hidroaviones envejecida y pendiente de una renovación que no comenzará a materializarse hasta los próximos años

Sebastián Hidalgo

Cada verano se repite la misma historia. Las imágenes de enormes columnas de humo que ocupan los informativos, los incendios forestales vuelven a convertirse en una de las principales preocupaciones del país y miles de profesionales se enfrentan a unas llamas cada vez más difíciles de controlar. En medio de esa lucha aparecen los hidroaviones. Una y otra vez sobrevuelan montes, embalses y costas para cargar miles de litros de agua y descargarlos sobre el fuego. Durante unos días se convierten en protagonistas.
Sin embargo, cuando las llamas se apagan, el interés desaparece casi por completo. Los hidroaviones dejan de ocupar espacio en los medios de comunicación y rara vez forman parte del debate público. Apenas se habla de ellos hasta que el verano siguiente vuelve a recordarnos que existen. Es una paradoja difícil de entender, porque estamos hablando de uno de los recursos estratégicos más importantes con los que cuenta España para proteger su patrimonio natural y hacer frente a las grandes emergencias forestales.
Su importancia va mucho más allá de la espectacularidad de sus descargas. La capacidad de cargar miles de litros de agua directamente desde embalses, ríos o el mar y regresar al incendio en apenas unos minutos convierte a estos aviones en una herramienta prácticamente insustituible durante las primeras fases de un gran fuego. En numerosas ocasiones, esos primeros minutos marcan la diferencia entre un incendio que consigue ser contenido y otro que termina arrasando miles de hectáreas, destruyendo ecosistemas, amenazando viviendas y poniendo en riesgo vidas humanas.
La capacidad de respuesta de España frente a los grandes incendios depende, en buena medida, de una flota que durante décadas ha sido un referente internacional. En la actualidad, el Estado dispone de hidroaviones anfibios operados por el 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, una unidad con una amplia experiencia tanto en territorio nacional como en misiones internacionales. Gran parte de estas aeronaves acumulan varias décadas de servicio y requieren un mantenimiento cada vez más complejo. A ello se suma que la fabricación de los Canadair CL-415 finalizó hace años, lo que ha dificultado la disponibilidad de repuestos y ha obligado a prolongar la vida útil de unos aviones diseñados para un escenario muy diferente al actual.
Las dudas no son infundadas. En 2023 el Estado retiró del servicio cuatro hidroaviones Canadair CL-215, que posteriormente fueron subastados, reduciendo la flota de este modelo en torno a un 22 %. Mientras tanto, la llegada de los nuevos DHC-515 no está prevista, en el mejor de los casos, hasta 2028. Entre ambas fechas, España ha tenido que afrontar campañas de incendios con una flota cada vez más envejecida y, en determinados momentos, con únicamente siete hidroaviones de gran capacidad plenamente operativos, una cifra difícil de conciliar con el creciente riesgo de grandes incendios forestales.
¿Está España preparando hoy los medios que necesitará dentro de diez o quince años?
La renovación de la flota es una buena noticia, pero también una oportunidad para reflexionar sobre si el número de aeronaves previsto será suficiente, si la planificación realizada responde a la realidad de los incendios actuales y si un país especialmente vulnerable al fuego puede permitirse seguir relegando este debate a un segundo plano. Porque los hidroaviones solo ocupan titulares cuando el bosque arde, pero su verdadera importancia se mide mucho antes de que aparezca la primera columna de humo.
Al personal del 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, a los hombres y mujeres de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y a todos los bomberos forestales de España, por su vocación de servicio, su profesionalidad y su incansable labor en la protección de nuestros montes, nuestro patrimonio natural y nuestras vidas.

Sebastián Hidalgo
defensayseguridad.es
artículo en murciaeconomia.com de Sebastián Hidalgo

