Robles: «España necesita un avión de sexta generación»

La ministra de Defensa admite en el Senado la gravedad del golpe al caza europeo de 6ª generación, acusa a la industria de anteponer sus intereses y abre la puerta a otras vías para salvar al menos la nube de combate

Redacción

La ministra de Defensa, Margarita Robles, fue ayer, 9 de junio, inusualmente clara durante la sesión de control al Gobierno en el Senado al valorar la situación del FCAS tras el hundimiento del desarrollo conjunto del futuro caza europeo. Sus palabras no dejan mucho margen para el maquillaje político: «Es un fracaso sin ninguna duda».

Robles calificó la noticia como «muy preocupante para Europa y para su economía estratégica», y subrayó que el FCAS era «un gran proyecto» cuyo bloqueo obliga a una reflexión de fondo. La ministra no presentó el problema como un simple retraso técnico ni como una diferencia menor entre socios, sino como una quiebra política e industrial de primer orden: «Se han antepuesto los intereses industriales a los intereses de la seguridad y la defensa de Europa. Y eso es muy preocupante».

 

Una de las últimas reuniones tripartitas de los ministros de defensa del programa FCAS

 

La frase es relevante porque coincide en alguna medida con el diagnóstico que se ha venido planteando desde varios medios, incluido éste, en torno al programa: el FCAS no ha caído por falta de necesidad militar, sino por la incapacidad de ordenar el reparto industrial, la autoridad técnica y los intereses nacionales de sus principales actores. En el centro del problema estaba el futuro avión de combate de nueva generación, el NGF, llamado a ser el corazón del sistema. Sin esa plataforma común, el FCAS deja de ser el programa que se había prometido, aunque algunos de sus elementos puedan intentar mantenerse vivos.

Robles insistió en que el fracaso del programa afecta directamente a España: «España necesita un avión de sexta generació. Y añadió: «España hará todo lo posible para lograrlo». Esta afirmación sitúa al Gobierno ante una decisión que ya no puede aplazarse: o España encuentra una vía dentro de una nueva arquitectura europea, o tendrá que redefinir su posición en el futuro combate aéreo sin dar por garantizado que el antiguo FCAS pueda recomponerse tal y como fue concebido.

La ministra abrió la puerta a contactos inmediatos con otros gobiernos. «Hay muchas alternativas sobre la mesa», afirmó, antes de precisar que «el Gobierno hablará con Alemania, Francia y otros países». También señaló que España trabajará con, «por lo menos, los tres países» y que se buscará contacto con otros socios para intentar que el proyecto pueda tener continuidad por otra vía.

La parte más importante de sus declaraciones está en la distinción entre la plataforma y el sistema. Robles admitió que «evidentemente, la plataforma no va a ser conjunta», pero defendió que «lo puede ser la nube de combate». Es decir, el caza común queda tocado de muerte, pero España todavía ve margen para preservar una parte del ecosistema FCAS: la interconexión de sensores, plataformas, armas y drones mediante una arquitectura común de combate.

Esto es algo en lo que se ha venido insistiendo hace meses, como todos nuestros lectores, saben, en lo que era un adelanto de la intención de persistencia de los trabajos del resto de pilares, en detrimento del NGF. La nube de combate podría convertirse ahora en el terreno de supervivencia del programa, o al menos de parte de él. Pero también confirma la dimensión del golpe, ya que si lo único rescatable es la arquitectura de conexión, el FCAS ya no sería, como afirmábamos ayer, el gran programa de avión de combate conjunto que debía articular la sexta generación europea. Sería otra cosa: más limitada, más fragmentada y probablemente más difícil de explicar políticamente después de años de discurso sobre la Europa de la defensa.

Robles fue especialmente dura con esa contradicción. «No vale solo hablar de la Europa de defensa, de seguridad, de invertir más, porque cuando llega el momento de grandes programas, que son necesarios, algo falla», señaló. La ministra lo resumió de nuevo en términos aún más directos: «Es un fracaso de las políticas de seguridad y defensa de la Unión Europea y es el momento de hacer una reflexión».

 

 

La crítica no se dirigió sólo a los gobiernos. También hubo un mensaje explícito para las empresas. Robles habló de un «toque de atención» a las industrias y afirmó que, «a veces, con todo el respeto, anteponen intereses económicos, cuando los intereses tienen que ser europeos». En el contexto del FCAS, esas palabras apuntan al núcleo del conflicto: el choque entre prioridades nacionales, retornos industriales, propiedad tecnológica y liderazgo empresarial.

La ministra también vinculó el programa con una necesidad operativa concreta. «Europa necesita programas conjuntos, mucho más en este momento en que la protección del espacio aéreo es fundamental», dijo.

La posición española queda así formulada por la ministra en 3 ideas. Primera: el fracaso del FCAS es grave y no debe minimizarse. Segunda: España necesita un avión de sexta generación. Tercera: la plataforma común parece perdida, pero la nube de combate aún podría ser una vía de continuidad.

Lo que queda por aclarar es qué significan exactamente esas «muchas alternativas» a las que se refirió Robles. En los últimos días ya han empezado a aparecer movimientos industriales tras el colapso del NGF, incluida la propuesta alemana TEAM GEN 6, abierta en principio a otros socios europeos. También está por ver qué hará Francia, qué papel pretende conservar España y si el antiguo marco trilateral puede sobrevivir parcialmente o será sustituido por una nueva geometría.

La intervención de Robles confirma algo que ya no puede tratarse como una hipótesis: el FCAS ha entrado en una fase completamente distinta. La discusión ya no es cómo se desbloquea el programa original, sino qué se salva, quién lidera la siguiente etapa y cómo evita España quedar reducida a espectadora de una decisión que afecta directamente a su futuro aéreo, industrial y militar.

 

Redacción

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Foto de portada: La ministra de Defensa, Margarita Robles. EFE/Víctor Lerena

2 respuestas

  1. El entrañable TEAM GEN 6, sin motores, me recuerda al Team Rocket de los Pokémon; estos al menos sí consiguen despegar de nuevo.

  2. @Víctor Demóstenes,
    no pierda la objetividad ni la calma.
    está claro que lo acontecido es una fracaso, porque de haberse desarrollado, habría sido la solución más óptima (la perfecta habría sido la fusión de FCAS y GCAP).
    Pero, algo habrá que hacer, aunque cuente con más barreras que sortear.
    Porque, si critica esta posible opción, qué alternativa propone que deberían hacer los alemanes antes que esta?

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