HYDEF supera su última gran revisión y cierra con éxito la fase de viabilidad del interceptor hipersónico europeo

El programa, coordinado por la española SMS y con una amplia participación industrial nacional, completa la Preliminary Requirements Review con todas sus tecnologías críticas al menos en TRL 3 y prepara el camino hacia un prototipo TRL 6

Jorge Estévez-Bujez

El programa European Hypersonic Defence Interceptor (EU HYDEF) ha dado uno de los pasos más importantes desde su puesta en marcha. El pasado 26 de agosto, el consorcio completaba satisfactoriamente la Preliminary Requirements Review (PRR), la última gran revisión técnica prevista para su primera etapa, y el hito que permite cerrar la fase de viabilidad y la maduración temprana de las tecnologías, así como los diseños críticos del futuro interceptor europeo contra amenazas hipersónicas.

 

 

La reunión se desarrolló durante 2 jornadas en las instalaciones de Diehl Defence, con participación de los coordinadores nacionales del programa, especialistas técnicos de los Estados participantes (entre ellos, España), representantes del consorcio industrial y miembros de la división HYDEF de OCCAR. Su resultado adquiere particular importancia para España: Sistemas de Misiles de España (SMS) ejerce la coordinación general del proyecto, mientras que Diehl Defence ostenta la coordinación técnica. España ocupa, además, una posición industrial notable dentro de un desarrollo destinado a una de las capacidades tecnológicamente más exigentes de la futura defensa aérea común europea.

No se trata únicamente de superar otra preceptiva revisión administrativa, sino que la PRR constituye el punto en el que el concepto seleccionado ha quedado, por así decirlo, suficientemente definido para determinar su viabilidad, identificar las tecnologías que todavía deben madurar y establecer el itinerario hacia las siguientes fases de desarrollo. Todas las tecnologías críticas consideradas para la configuración Block 0 del interceptor han alcanzado ya, al menos, un nivel de madurez TRL 3 (Technology Readiness Level -Nivel de Madurez Tecnológica-), después de trabajos de simulación, análisis, ensayos funcionales y otros procedimientos de validación.

El resultado es particularmente sensible porque confirma en buena medida lo que HYDEF debía demostrar durante estos primeros 3 años, es decir, que existe una solución técnicamente viable sobre la que continuar trabajando, aunque, eso sí, todavía quede un largo recorrido hasta disponer de un interceptor operativo.

De un concepto a una futura arma

La Comisión Europea definía HYDEF en sus orígenes como un proyecto destinado a desarrollar el concepto de un interceptor endoatmosférico europeo capaz de responder a amenazas de muy alta velocidad, incluyendo los sistemas previstos más allá de 2035. El proyecto debe combinar alta maniobrabilidad, nuevos sistemas aerodinámicos y de actuación, conceptos avanzados de guiado y sensores/buscadores de nueva generación.

El futuro sistema no debe entenderse exclusivamente como un misil aislado. El concepto general contempla la conexión del interceptor con una arquitectura de sensores —algunos de ellos espaciales—, elementos de alerta y seguimiento y sistemas de mando y control. Desde sus primeras fases, HYDEF ha trabajado, además, con la intención de aprovechar, cuando resulte posible, las arquitecturas de NATO Ballistic Missile Defence, aspecto directamente relacionado con la interoperabilidad que acaba de ser examinada durante la PRR.

 

Foto de familia HYDEF

 

La revisión ha permitido consolidar las soluciones técnicas, los planes de desarrollo, el concepto físico y funcional y la arquitectura funcional asociada. También se han considerado los requisitos de interoperabilidad mediante estándares internacionales reconocidos, incluidos los correspondientes STANAG de la OTAN, y se ha elaborado información sobre el previsible coste del ciclo de vida de la solución escogida.

Era precisamente el resultado que la OCCAR había anticipado en octubre de 2025, tras la Early Maturation Mid-Term Review celebrada en las instalaciones de Navantia en San Fernando, Cádiz. Entonces se descartaron o revisaron determinadas soluciones de baja madurez tecnológica, se identificaron las alternativas consideradas prometedoras y se estableció la hoja de ruta que debía conducir precisamente hasta esta PRR de agosto del presente 2026.

El siguiente objetivo: TRL 6 en 2030

La diferencia entre lo conseguido ahora y lo que deberá hacerse posteriormente es importante. Alcanzar TRL 3 significa disponer de pruebas experimentales iniciales que sustentan las tecnologías consideradas críticas, pero todavía no de un sistema próximo a producción.

El Plan Tecnológico presentado durante la PRR identifica los principales riesgos pendientes y establece las actividades necesarias para avanzar hacia elementos físicos representativos del interceptor en TRL 6.

Y la OCCAR ya ha puesto fechas a ese recorrido. Su Business Plan 2026 prevé, siempre condicionado a la aprobación de la segunda etapa, una fase de definición preliminar destinada a alcanzar TRL 6 a nivel de sistema en 2030 y TRL 9 en 2035. Mientras tanto, deberán desarrollarse demostradores tecnológicos hasta TRL 5, construirse y probarse prototipos de subsistemas e iniciarse el demostrador de sistema previsto para 2030.

Por tanto, HYDEF continúa lejos todavía de constituir un misil disponible para las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la diferencia respecto de hace 3 años es ya sustancial, incluso prometedora, porque ya existe ya un concepto seleccionado, una arquitectura definida, tecnologías críticas evaluadas, una hoja de ruta de maduración y un calendario oficial para convertir esos trabajos en demostradores y prototipos.

110 millones para la primera etapa

HYDEF procede de la convocatoria EDF 2021 dedicada a la protección frente a amenazas aéreas de alta velocidad. La Comisión Europea seleccionó el proyecto en 2022 y el contrato entre OCCAR y SMS fue finalmente firmado el 31 de octubre de 2023.

La documentación original de la Comisión cifraba el coste estimado de esta fase en 109,99 millones de euros, con una contribución máxima del Fondo Europeo de Defensa de 99,99 millones. En términos redondos, el programa ha venido manejándose desde entonces como una actuación de 110 millones de euros, 100 millones procedentes del EDF y aproximadamente 10 millones aportados por los Estados participantes.

 

 

El Business Plan 2026 de OCCAR añade, además, alrededor de 2,7 millones de euros autofinanciados por la industria durante esta etapa inicial.

Los países que financian el programa junto a la Unión Europea son Bélgica, Alemania, Noruega, Polonia y España, aunque las empresas y organismos que forman o han formado parte del consorcio proceden de un conjunto más amplio de países europeos.

España: esta vez, mucho más que un participante

Para España, HYDEF representa una importancia que va bastante más allá de la participación en otro programa europeo. SMS es responsable de la coordinación del proyecto, mientras que Diehl Defence asume el liderazgo y la coordinación técnica del sistema.

Es una distinción que en DEFENSA Y SEGURIDAD ya explicábamos ampliamente el pasado 14 de julio en nuestro artículo «España en la nueva coalición europea contra misiles balísticos». Entonces señalábamos que no resultaba exacto reducir HYDEF a un programa simplemente «liderado por España» o «liderado por Alemania»: España dirige la coordinación general y de gestión; Alemania, a través de Diehl, la coordinación técnica.

En todo caso, la relevancia nacional tampoco termina en SMS, porque Sener Aeroespacial lidera el guiado, navegación y control a nivel de sistema durante las fases Boost y Mid-Course y participa también en actuadores aerodinámicos y comunicaciones. GMV trabaja en navegación, guiado y evaluación de prestaciones, además de participar en el segmento terrestre de mando y control. Instalaza lidera el ámbito de la letalidad. INTA aporta capacidades relacionadas con GNSS. Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) contribuye a la evaluación de prestaciones y a los actuadores aerodinámicos. A ellas se suma Navantia, integrada igualmente en la participación española del programa.

La aportación de GMV permite apreciar el nivel tecnológico de esa participación, ya que la compañía española tiene responsabilidades sobre el software y los algoritmos de navegación Boost and Mid-Course, la solución GNSS, los algoritmos de guiado anteriores al lanzamiento y el entorno de simulación empleado para evaluar las prestaciones globales del sistema. También participa en la definición del concepto de operaciones relacionado con vigilancia espacial y alerta temprana.

España no se encuentra, por tanto, ante una participación testimonial ni limitada a fabricar componentes de bajo valor añadido. El programa coloca a empresas nacionales en áreas directamente relacionadas con guiado, navegación, control, simulación, letalidad, comunicaciones, GNSS y gestión de sistemas complejos.

Una oportunidad para la industria misilística española

Esta dimensión industrial enlaza además con una reflexión realizada meses atrás en estas mismas páginas.

En marzo, al analizar la creciente cooperación hispano-alemana en defensa aérea en «Un acuerdo que bien vale un HAWK», Roberto Escámez advertía sobre la todavía limitada presencia nacional en el desarrollo completo de sistemas misilísticos y concluía que España estaba dando «ese paso que nos falta para ser alguien en la industria misilística europea e internacional».

 

Lanzador de misiles Iris-T, de Dhiel Defence

 

Terminaba aquel análisis poniendo precisamente el foco en HYDEF: «Solo falta que consorcios como SMS también lleguen a buen puerto en sus programas». La superación de esta PRR no significa todavía que HYDEF haya llegado a ese puerto, pero sí que uno de los programas sobre los que se asentaba aquella reflexión acaba de superar con éxito su principal examen técnico de esta primera etapa.

La importancia industrial reside precisamente ahí, porque España posee una industria aeroespacial, electrónica y de defensa capaz de desarrollar sensores, radares, sistemas de mando y control, navegación o determinados componentes de misiles, pero la capacidad de participar desde el comienzo en el diseño de un interceptor completo de esta complejidad abre un escalón tecnológico radicalmente distinto.

HYDEF permitirá adquirir y consolidar experiencia precisamente en los ámbitos donde se encuentran algunas de las mayores barreras de entrada de la industria misilística: aerodinámica hipersónica, propulsión avanzada, guiado de altísima precisión, discriminación y seguimiento de blancos extremadamente rápidos y maniobrables, buscadores, kill vehicles, comunicaciones y coordinación entre sensores y efectores.

HYDEF frente a HYDIS

El éxito del hito tampoco significa que Europa haya seleccionado ya HYDEF como su futuro interceptor hipersónico.

Como nuestros lectores saben, paralelamente continúa HYDIS, desarrollado por un consorcio encabezado por MBDA y financiado por la Unión Europea junto a Francia, Alemania, Italia y Países Bajos. España no participa en este segundo programa.

HYDIS ha avanzado igualmente durante 2026. En julio, OCCAR anunció la superación de su Final Concept Review, durante la cual los Estados participantes validaron el concepto considerado más prometedor después de un proceso progresivo de selección de arquitecturas. El programa continuará ahora madurando ese concepto y sus tecnologías críticas.

Como ya explicábamos en DYS en julio, HYDEF e HYDIS no deben interpretarse todavía como ganador y perdedor de una competición ya resuelta. Son 2 líneas de investigación y maduración que Europa ha financiado en paralelo y cuyos resultados deberán alimentar la siguiente fase.

Lo relevante de esta cuestión para España es evidente, ya que cuanto más madura y convincente llegue HYDEF al siguiente proceso, mayores serán las posibilidades de conservar en el futuro interceptor europeo las capacidades, propiedad intelectual, conocimiento industrial y posiciones de responsabilidad adquiridas por las empresas españolas durante estos años.

Octubre, Madrid y después EATMI II

La actual etapa de HYDEF concluirá formalmente en Madrid el 22 de octubre de 2026, durante la End of Project Meeting. Allí deberán revisarse los resultados acumulados, los objetivos alcanzados y las lecciones extraídas del programa antes de afrontar los siguientes pasos.

El calendario publicado por HYDEF situaba precisamente en Alemania la PRR y en España el cierre del proyecto.

La siguiente fase aparece identificada como EATMI II y deberá transformar buena parte del trabajo conceptual y de maduración realizado hasta ahora en tecnologías progresivamente más próximas a un sistema real.

La música suena, y los acordes son melódicos, pero todavía existe una diferencia sustancial entre afirmar que Europa ya está en vías de disponer de un interceptor hipersónico y reconocer lo sucedido realmente. HYDEF está lejos aún de ser un arma operativa, y todavía no existe un misil preparado para entrar en producción. Lo conseguido es distinto, pero no menor, porque se trataba de demostrar que el concepto escogido es suficientemente sólido para continuar, llevar sus tecnologías críticas al menos hasta TRL 3 y definir un camino técnico hacia un prototipo y, eventualmente, una capacidad operativa. Y lo cierto es que se ha conseguido.

Hace apenas mes y medio, en DYS señalábamos que la fase entonces vigente debía determinar la viabilidad de la solución propuesta, madurar tecnologías críticas y establecer las bases de una futura fase de desarrollo. Eso es, precisamente, lo que acaba de suceder.

Y para España tiene una importancia particular. HYDEF coloca a la industria nacional en una posición poco habitual dentro de los grandes programas europeos de misiles: no simplemente como compradora ni como suministradora secundaria, sino coordinando el programa y trabajando desde sus primeras fases en algunas de las tecnologías que deberán conformar una futura capacidad estratégica europea.

Queda por saber cuál será finalmente la arquitectura escogida por Europa, cómo evolucionará la competencia y posible (deseable) convergencia con HYDIS y qué recursos recibirá la siguiente etapa. Pero, superada la PRR, HYDEF llega a esa decisión habiendo cumplido el principal objetivo técnico de su primera fase. Y España llega con él.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

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