El HCDS disparó desde tierra contra un buque objetivo en aguas litorales de California. El programa taiwanés contempla hasta 100 vehículos lanzadores, 400 misiles RGM-84L-4 Harpoon Block II y 25 vehículos radar, una arquitectura móvil de defensa costera que vuelve a poner sobre la mesa el futuro de esta capacidad en España

Jorge Estévez-Bujez
La US Navy ha completado con éxito el primer ensayo de desarrollo del Harpoon Coastal Defense System (HCDS), el sistema terrestre de defensa costera basado en el conocido misil antibuque Harpoon y cuya adquisición por Taiwán constituye uno de los principales programas de defensa litoral actualmente en marcha, si no el más importante de todos ellos. El ensayo, denominado oficialmente Developmental Test 1 (DT-1), se llevó a cabo durante el pasado mes de julio en el Point Mugu Sea Range, en California, aunque la Marina estadounidense no hizo público el resultado hasta el viernes, 28 de agosto.

El Sistema de Defensa Costera Harpoon (HCDS) realizó en julio de 2026 su primera prueba de desarrollo (DT-1) en el campo de pruebas marítimo de Point Mugu (PMSR), validando la capacidad del sistema para enfrentarse y neutralizar amenazas marítimas. (Fotografía cortesía de Boeing)
Durante la prueba, un misil Harpoon fue lanzado desde una plataforma terrestre y alcanzó el buque empleado como objetivo en aguas costeras, validando la capacidad fundamental del sistema para enfrentarse a amenazas navales desde tierra. El HCDS es una capacidad antibuque terrestre destinada a proteger infraestructuras costeras y pasos marítimos estratégicos mediante el empleo de un misil ampliamente probado, de implantación muy extensa a lo largo de todo el mundo y, por supuesto, con décadas de evolución a sus espaldas.
El disparo fue la culminación de 2 días de ensayos intensivos a finales de julio, realizados conjuntamente por la oficina del programa Precision Strike Weapons, PMX-201, la Technical Project Office de Naval Air Weapons Station, el propio Point Mugu Sea Range y Boeing. La directora del programa PMX-201, capitán Sarah Abbott, destacó tras el ejercicio que se habían cumplido los parámetros críticos establecidos para la prueba.
Se trata, conviene precisarlo, del primer ensayo de desarrollo del HCDS y no de un disparo operativo efectuado por las Fuerzas Armadas taiwanesas. La prueba forma parte del proceso estadounidense de desarrollo y validación previo a la plena entrega y entrada en servicio de esta capacidad.
Una gran red de misiles costeros para Taiwán
El interés del ensayo aumenta sustancialmente cuando se atiende a las dimensiones del programa para Taiwán y a la importancia que un tipo de sistema como el Harpoon reviste para la pequeña isla. La operación fue autorizada por Estados Unidos en octubre de 2020 mediante el habitual procedimiento de las FMS (Foreign Military Sales) y contemplaba un valor estimado máximo de 2370 millones de dólares. La documentación oficial estadounidense recogía entonces una adquisición de hasta 100 sistemas Harpoon Coastal Defense Systems.
El paquete autorizado incluía:
-400 misiles RGM-84L-4 Harpoon Block II de lanzamiento desde superficie.
-4 RTM-84L-4 Harpoon Block II para ejercicios.
-100 Harpoon Coastal Defense System Launcher Transporter Units, los vehículos transportadores-lanzadores.
-25 vehículos radar.
-411 contenedores, además de repuestos, equipos de prueba y apoyo, documentación, formación, asistencia técnica estadounidense y apoyo logístico.
La documentación de la Defense Security Cooperation Agency señalaba entonces que la operación proporcionaría a Taiwán una solución flexible para reforzar sus defensas de superficie, especialmente frente a amenazas procedentes del mar. Boeing, por supuesto, figuraba como contratista principal del programa.
También el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán ha incluido expresamente la adquisición del Harpoon costero entre los programas dirigidos a ampliar su capacidad de ataque marítimo y mejorar la eficacia de las operaciones conjuntas de control del mar.
La concepción del sistema responde claramente a una estrategia de defensa distribuida y móvil. Los lanzadores pueden desplazarse, dispersarse y operar desde distintas posiciones antes de abandonar la zona tras el disparo, dificultando su detección y destrucción. Los 25 vehículos radar contemplados en la adquisición permiten además conformar una arquitectura terrestre de vigilancia, adquisición de objetivos, mando y lanzamiento que no depende de emplazamientos artilleros permanentes.
No se trata, en modo alguno, de una capacidad secundaria dentro de los planes de supervivencia taiwaneses, que forzosamente descansan sobre elementos defensivos que rara vez pueden no ser masivos. Para el Mando de la Marina de Taiwán los misiles Harpoon basados en tierra son una de sus capacidades asimétricas fundamentales, en la que destacan su movilidad, reconocimiento activo y capacidad de ataque a larga distancia. La planificación taiwanesa se enmarca en una defensa escalonada destinada a impedir que una fuerza naval atacante pueda aproximarse y desarrollar con normalidad una operación anfibia.
La simple y cotidiana actualidad diaria en el estrecho permite entender la importancia concedida a estos medios. El Ministerio de Defensa taiwanés informa habitualmente del empleo combinado de aviones de patrulla aérea de combate, unidades navales y sistemas de misiles costeros para responder a la presencia de fuerzas chinas alrededor de la isla. Sin ir más lejos, ayer, 30 de agosto, por ejemplo, comunicaba la detección de 3 aeronaves del Ejército Popular de Liberación, 8 buques de la PLAN y otros 5 buques oficiales chinos, señalando expresamente la activación de sus sistemas costeros dentro de la respuesta taiwanesa.
Harpoon Block II: un misil conocido en una aplicación cada vez más relevante
El concepto del HCDS no descansa tanto en la aparición de un misil completamente nuevo como en trasladar a tierra un arma naval ampliamente experimentada y convertirla en una capacidad móvil de negación marítima.
El RGM-84L-4 pertenece a la familia Harpoon Block II, especialmente adaptada al ataque contra objetivos navales desde superficie. La trascendencia de la prueba realizada en Point Mugu reside, por ello, en la validación del **conjunto HCDS: **lanzador terrestre, integración, procedimientos de adquisición y seguimiento del objetivo y ejecución del ataque.
Para Taiwán, la importancia estratégica de un despliegue de hasta 100 plataformas lanzadoras con 400 misiles permitiría crear múltiples posiciones de fuego a lo largo de la isla, obligando a cualquier fuerza naval adversaria a considerar la amenaza de ataques desde emplazamientos que pueden cambiar constantemente. Es exactamente el tipo de capacidad que encaja en la estrategia taiwanesa de incrementar el coste y la complejidad de una posible operación anfibia.
Una capacidad que España también debería estudiar
El avance de la prueba del nuevo sistema taiwanés permite asimismo volver sobre una cuestión que DYS viene planteando desde hace tiempo, que es la necesidad de modernizar la artillería de costa española mediante sistemas móviles de misiles antibuque.
La comparación no implica trasladar directamente a España el modelo taiwanés, cuyos condicionantes geográficos y estratégicos son radicalmente distintos. Sin embargo, el principio operativo es plenamente aplicable. Movilidad, dispersión, supervivencia, capacidad de ataque más allá del horizonte y posibilidad de cerrar o disputar espacios marítimos desde tierra son elementos comunes en la capacidad de defensa costera para cualquier sistema que se precie.

Los medios de defensa de costa españoles del ET necesitan ser complementados. Foto: ET
En diciembre de 2025, Mario López Vittori planteaba precisamente en DYS una modernización del Regimiento de Artillería de Costa nº 4 (RACTA-4) mediante baterías móviles de Naval Strike Missile (NSM). La propuesta partía de las limitaciones de alcance y vulnerabilidad de los actuales sistemas de 155/52 mm y proponía aprovechar la movilidad de lanzadores sobre camión para proporcionar al Ejército de Tierra una capacidad antibuque moderna, especialmente adecuada para la protección del Estrecho de Gibraltar, pero susceptible asimismo de despliegue en Baleares, Canarias u otros puntos del litoral.
Modernización del RACTA-4. Una propuesta — Mario López Vittori, DYS
López Vittori, con acierto, proponía concretamente 4 baterías equipadas con NSM, combinando vehículos lanzadores, radar móvil, puesto de mando, control de fuego, comunicaciones y apoyo logístico. La idea perseguía precisamente las cualidades que ahora muestra el HCDS durante sus pruebas: alcance, movilidad, dispersión y capacidad de atacar desde tierra a unidades navales manteniendo una exposición mucho menor que la de posiciones artilleras tradicionales.
DYS volvió sobre esta cuestión en marzo de 2026 con ocasión del StrikeMaster, la solución australiana que combina el vehículo protegido Bushmaster y el NSM. Entonces señalábamos cómo Estados Unidos, Australia y diferentes países europeos estaban recuperando la defensa costera móvil como instrumento de negación marítima y disuasión, mientras España conserva una capacidad artillera que merece ser actualizada para responder a las condiciones del combate contemporáneo.

Las soluciones en el campo de la defensa costera son muchas, y el mercado dispone de sistemas operativos y probados. En la foto, el Strikemaster armado con misiles NSM.
El primer disparo del HCDS supone ahora otra demostración particularmente ilustrativa. Taiwán apuesta por Harpoon, Estados Unidos por NMESIS con NSM, Australia por StrikeMaster y distintos países europeos están reforzando sus baterías costeras móviles. No existe una razón operativa para que España tenga que adoptar exactamente ninguna de esas configuraciones, pero sí parece existir una tendencia suficientemente clara como para estudiar seriamente la una capacidad de misiles antibuque terrestres de largo alcance.
En un país con 2 archipiélagos, una extensa fachada marítima y un enclave estratégico de la importancia del Estrecho de Gibraltar, la discusión parece, cuando menos, pertinente.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

