Castelion acaba de cerrar una ronda de financiación de 1000 millones de dólares para acelerar la fabricación de un arma que Estados Unidos pretende adquirir por centenares y, eventualmente, miles. La US Navy quiere disponer de una primera capacidad operacional en 2027 y el Ejército ya financia una variante terrestre

Redacción
Blackbeard, el desarrollo de misil hipersónico estadounidense a cargo de Castelion, basa su principal argumento en la escala; en la capacidad real de producir hipersónicos en cantidad. Y es precisamente esa característica la que ha devuelto esta semana el programa a la actualidad.
Castelion anunciaba ayer, 19 de agosto una nueva ronda de financiación Serie C por alrededor de 1000 millones de dólares, destinada en buena medida a llevar Blackbeard hacia su máxima cadencia de producción. La operación combina 800 millones de dólares de capital con otros 250 millones comprometidos mediante una línea de crédito renovable, y ha sido coliderada por JPMorganChase, Andreessen Horowitz y fondos gestionados por Carlyle. La operación valora la empresa en 13 000 millones de dólares.

Futuras instalaciones de Castelion en Nuevo Méjico
Castelion explica que la operación financiera utilizará buena parte de los recursos para ampliar la capacidad de fabricación de Blackbeard en Project Ranger, su complejo industrial de 1000 acres en Sandoval County, Nuevo México. La compañía ya había comprometido más de 250 millones de dólares de capital privado en estas instalaciones y ahora prevé invertir varios centenares de millones adicionales. También utilizará los nuevos fondos para desarrollar un arma hipersónica de alcance considerablemente mayor y sistemas defensivos derivados de tecnologías desarrolladas para Blackbeard.
La noticia toma especial importancia porque llega cuando el Pentágono y la US Navy han comenzado a convertir Blackbeard, desarrollado hasta hace poco esencialmente como un proyecto de una joven empresa tecnológica, en un programa destinado al empleo operacional y a una fabricación potencialmente masiva.
Fundación en 2022 y programa militar en 2026
Castelion fue fundada a finales de 2022 y ha construido su modelo alrededor de una idea relativamente sencilla en su formulación, pero compleja de ejecutar: aplicar métodos de desarrollo rápido, integración vertical y fabricación de alta cadencia a sistemas que tradicionalmente han sido extraordinariamente caros y producidos en pequeñas series.
Blackbeard es su primer producto militar, y se trata de un arma hipersónica de ataque de largo alcance, concebida desde su origen para ser fabricada industrialmente a gran escala y con un coste mucho menor que los programas hipersónicos tradicionales estadounidenses. La empresa produce internamente importantes elementos relacionados con la propulsión y el guiado y utiliza un programa continuado de ensayos en vuelo para introducir modificaciones sucesivas en el diseño.

Imagen: Castelion
En cuanto a las capacidades del arma, propiamente dichas, la realidad es que oficialmente no conocemos el alcance exacto, la carga militar ni la velocidad máxima de Blackbeard. Sabemos que pertenece a la categoría hipersónica —por definición, velocidades superiores a Mach 5 durante una parte significativa de su vuelo—, pero algunas cifras que circulan públicamente sobre sus prestaciones no proceden del fabricante ni de documentación gubernamental estadounidense. No parece prudente utilizarlas como características confirmadas.
Lo que sí conocemos con bastante precisión es cómo piensa utilizarlo Estados Unidos.
El F/A-18 Super Hornet como primera plataforma
La US Navy está llevando el Blackbeard al F/A-18E/F Super Hornet, algo particularmente significativo porque permitiría proporcionar capacidad hipersónica a las alas aéreas embarcadas estadounidenses sin necesidad de desarrollar previamente una nueva plataforma de lanzamiento.
En abril de este año, Castelion anunció un contrato de la Marina por 105 millones de dólares destinado específicamente a continuar la integración del Blackbeard en el F/A-18 y llevar el arma hasta una capacidad operacional temprana (Early Operational Capability) en 2027.

El hito de la futura integración del Blackbeard en los cazas de la Marina, según Castelion
El contrato financia tanto la integración de hardware y software sobre el Super Hornet, como las pruebas de seguridad del sistema, su certificación aeronáutica, ensayos en vuelo y los trabajos necesarios para poder almacenar, manipular, cargar y transportar el arma desde un portaaviones.
Ese contrato siguió a otro adjudicado en febrero de este año por 50 millones de dólares, cuyo objetivo era hacer avanzar Blackbeard desde la fase de prototipo hasta una capacidad integrada y operacional inicial. Los trabajos principales se llevaran a cabo en Torrance, California, y está previsto que concluyan en noviembre de 2027.
Por tanto, las anualidades conocidas públicamente dibujan una secuencia bastante clara:
2026-2027: 50 millones de dólares (para ser exactos, 49,998 millones) para maduración e integración inicial.
2026-2027: 105 millones para integración en el F/A-18E/F, certificación, ensayos y llegada a una primera capacidad operacional.
A estas cantidades debe añadirse el siguiente escalón: empezar a fabricar armas reales.
Los primeros 50 Blackbeard
El 16 de junio pasado, la US Navy adjudicó a Castelion una orden firme por 23,4 millones de dólares para producir y entregar 50 prototipos de preproducción Blackbeard, junto con 50 contenedores asociados para su almacenamiento y transporte. Los trabajos se realizarán principalmente en Project Ranger y deberán completarse durante 2027.
Esa cantidad, los 50 prototipos, es solamente el principio de lo que pretende el Departamento de Defensa, que ha cifrado la cantidad deseada en 500 al año como mínimo; más de 12 000 como objetivo posible.
Con anterioridad, en mayo de este año, fue cuando el Departamento y Castelion establecieron un marco para llevar Blackbeard a producción masiva.
Una vez que el misil complete satisfactoriamente las pruebas y su validación, será cuando el Departamento estadounidense prevé adjudicar un contrato plurianual inicial de 2 años por un mínimo de 500 Blackbeard anuales. El acuerdo contempla además opciones que permitirían prolongar ese esquema hasta 5 años.
Eso significaría, solamente durante el período contractual inicial una estimación así:
Año 1: al menos 500 Blackbeard.
Año 2: al menos 500 Blackbeard.
Es decir, un mínimo de 1000 misiles durante los primeros 2 años de producción plena, siempre condicionado a que se completen satisfactoriamente las pruebas y la validación previstas, como antes indicábamos.
Pero el objetivo potencial del Pentágono es mucho mayor. El Departamento ha reconocido que está buscando las autorizaciones y créditos presupuestarios necesarios para adquirir más de 12 000 Blackbeard durante un período de 5 años. Por ahora, hablamos de una intención declarada del Departamento de obtener autorización y financiación para superar las 12 000 unidades en 5 años. El modelo rompe, en cualquier caso, con buena parte de lo visto hasta ahora en los programas hipersónicos estadounidenses.
Versión terrestre
El Blackbeard no quedará necesariamente limitado a la aviación naval.
La documentación presupuestaria del Ejército estadounidense para FY2027 incluye expresamente Blackbeard – Ground Launch (GL) y reserva 40 millones de dólares en fondos de investigación, desarrollo, pruebas y evaluación para desarrollar y ensayar esta variante terrestre.
El Ejército explica que la lógica del programa es determinar si Blackbeard puede proporcionar una capacidad de ataque de alta velocidad con un coste significativamente menor, complementando las capacidades proporcionadas por el Precision Strike Missile, PrSM.
La intención es que el mismo núcleo tecnológico pudiera terminar formando parte tanto del arsenal de ataque aéreo de la Marina como de la arquitectura de fuegos terrestres de largo alcance del Army.
Además, Castelion trabaja con Saronic para realizar en 2027 una demostración de lanzamiento hipersónico desde un buque autónomo de superficie. El objetivo anunciado es combinar vehículos navales no tripulados con armas hipersónicas para distribuir la capacidad de ataque entre un mayor número de plataformas.
Rivales internacionales
China: DF-17
La referencia internacional más evidente se encuentra en China, aunque una comparación estrictamente técnica resulta imposible mientras no se conozcan las prestaciones completas de Blackbeard.
Pekín concurre a esta carrera de sistemas hipersónicos con el DF-17, un misil balístico de alcance medio equipado con un vehículo planeador hipersónico. Según la evaluación oficial estadounidense, dispone de un alcance de al menos 1000 millas —unos 1600 kilómetros— y podría estar operacional desde aproximadamente 2020.

Misiles DF-17 chinos. Imagen: Fuerzas Armadas chinas
China ha construido durante años una infraestructura muy amplia dedicada al desarrollo y ensayo de sistemas hipersónicos, por lo que el desafío que Blackbeard pretende abordar no es exclusivamente tecnológico, que también, sino que busca ofrecer volumen a los Estados Unidos; poder fabricar suficientes armas para que la capacidad hipersónica deje de depender de inventarios muy reducidos, como es norma en este tipo de armas.
Rusia: Kinzhal y Zircon
Rusia dispone también de varios sistemas que suelen agruparse bajo la denominación hipersónica, aunque responden a arquitecturas diferentes.
Según la evaluación presentada oficialmente ante el Congreso estadounidense, Moscú atribuye al Kh-47M2 Kinzhal, lanzado desde aeronaves, una velocidad máxima aproximada de Mach 10 y un alcance superior a 1200 millas, unos 1930 kilómetros.

El Kinzhal bajo el vientre de un MiG-31B
El 3M22 Zircon, concebido para lanzamiento naval, alcanzaría según las cifras rusas recogidas por la inteligencia estadounidense hasta Mach 8, con aproximadamente 600 millas —unos 965 kilómetros— de alcance máximo.
Rusia dispone igualmente de Avangard, pero su comparación con Blackbeard tiene escasa utilidad. Se trata de un vehículo planeador hipersónico estratégico asociado a misiles intercontinentales, al que Rusia atribuye velocidades superiores a Mach 20 y aproximadamente 6500 millas de alcance. Su función estratégica lo convierte en un misil radicalmente diferente de la del convencional de Castelion.
Cantidad
Estados Unidos no parece estar intentando conseguir con este programa el arma hipersónica individualmente más grande, rápida o de mayor alcance. Para esas misiones dispone de otros desarrollos. La apuesta de Blackbeard es conseguir algo que hasta ahora ha resultado mucho más difícil, como es fabricar armas hipersónicas por centenares y eventualmente por miles, haciendo evolucionar el arma hipersónica estadounidense de un activo excepcional y escaso hasta una munición susceptible de ser producida a escala industrial.
Redacción
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