Australia, el gran campo de pruebas de Japón en el Pacífico

Canberra y Tokio acuerdan ampliar durante la próxima década el uso de los campos de tiro australianos por las Fuerzas de Autodefensa japonesas, incluidos los ensayos de sus futuros misiles hipersónicos. Las Mogami son sólo una parte de una relación militar cada vez más estrecha

Jorge Estévez-Bujez

Australia es, a fin de cuentas y salvando las distancias, un enorme San Gregorio en mitad del Indo-Pacífico. Un continente con extensiones prácticamente imposibles de encontrar en Japón, enormes espacios despoblados y campos de pruebas desde los que pueden ensayarse sistemas de armas de cada vez mayor alcance. Y Tokio parece dispuesto a aprovecharlo.

 

Un Tipo 12 japonés abriendo fuego

 

Los ministros de Defensa de Australia y Japón, Richard Marles y Koizumi Shinjiro, en medio de la estrecha corriente de colaboración que une ambas naciones del Pacífico, acordaron el 18 de agosto en Canberra avanzar en un nuevo marco que permitirá a Japón utilizar durante la próxima década los campos de pruebas australianos para ensayar diferentes capacidades de misiles, incluidos los sistemas vinculados a su programa de armas hipersónicas.

No se trata únicamente de disponer ocasionalmente de un polígono de tiro, pero también. Marles fue particularmente preciso al describir la relación, ya que Australia puede proporcionar a Japón “profundidad estratégica”, y ambos países están empezando a convertir ese concepto en algo tangible mediante el uso japonés del territorio australiano para entrenamiento, logística, mantenimiento y, ahora, pruebas de armamento avanzado. El acuerdo contempla, además, sistemas de ataque de precisión de largo alcance, tecnologías autónomas y otros equipos emergentes.

Para Japón la importancia es considerable. Koizumi señaló que la posibilidad de realizar en Australia lanzamientos experimentales de armas stand-off, incluidos misiles hipersónicos, constituiría un avance sin precedentes fuera de la cooperación que Tokio mantiene con Estados Unidos. Ambos gobiernos trabajarán ahora para establecer el marco que permita hacerlo de manera regular.

Mucho más que las Mogami

La decisión, como decíamos, encaja en una aproximación cada vez más estrecha entre 2 países aliados de Estados Unidos que, sin mantener formalmente una alianza bilateral comparable a las que ambos tienen con Washington, están desarrollando una relación militar extraordinariamente profunda. El propio Koizumi llegó a definir Australia como un “quasi-ally”, mientras Marles afirmó que no existe otro país con el que Australia mantenga actualmente una mayor alineación estratégica.

 

Las Mogami, el reciente éxito exportador nipón

 

Las futuras fragatas Mogami de la Royal Australian Navy son probablemente la manifestación industrial más visible. Australia seleccionó en 2025 la versión mejorada del diseño de Mitsubishi Heavy Industries para sus nuevas fragatas de propósito general y ambos gobiernos sellaban en abril de este año el denominado Mogami Memorandum. El calendario actualmente acordado prevé que el primero de estos buques llegue en 2029 a la todavía, y en buena medida, hispanizada Marina australiana.

Pero las Mogami son sólo una parte de una amistad que parece tener todos los elementos de un idilio estratégico muy estrecho. Japón desplegó recientemente sus F-35 en Australia durante Southern Cross 26 y Pitch Black 26; sus fuerzas terrestres participaron en Southern Jackaroo; el destructor JS Kumano visitó el país en abril; y ambos socios mantienen cooperación en tecnologías autónomas, sistemas submarinos, sensores y capacidades avanzadas. En Talisman Sabre 2025 las Fuerzas de Autodefensa ya dispararon en Australia misiles Type 03 y Type 12, integrando además personal australiano en el sistema japonés de adquisición y designación de objetivos.

A ello se suma Boobook, el primer programa de codesarrollo industrial de defensa entre ambos países, basado en tecnología láser y cuyas pruebas de campo finalizaron con éxito en Australia del Sur el pasado mes de julio.

El nuevo acuerdo sobre los campos de tiro lleva esa evolución un paso más allá. Japón aporta tecnología, industria y unas Fuerzas de Autodefensa en plena transformación; Australia aporta industria en crecimiento, fuerzas armadas, posición geográfica y una profundidad territorial excepcional. En un Indo-Pacífico donde ambos gobiernos consideran que el entorno estratégico se deteriora (China, hablando en plata), Canberra y Tokio están dejando de limitarse a hablar de interoperabilidad para empezar a construirla sobre el terreno.

Australia, en definitiva, comienza a desempeñar para Japón una función difícil de substituir, que es la de retaguardia, plataforma logística, área de entrenamiento y gigantesco campo de pruebas del Pacífico. Y probablemente ahí radique la verdadera importancia del acuerdo anunciado en Canberra.

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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