Hanwha Ocean firma el contrato para diseñar y construir el primer destructor KDDX, que incorporará sistemas de combate nacionales, defensa contra drones y nuevas tecnologías digitales

Redacción
Corea del Sur ha dado al fin el último paso para poner en marcha la construcción de su futuro destructor KDDX, después de que la Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa —DAPA, por sus siglas en inglés— formalizara con Hanwha Ocean el contrato para el diseño detallado y la construcción del primer buque de la clase.

Impresión artística del que será el nuevo destructor coreano
El acuerdo convierte en definitiva la ventaja que la compañía surcoreana había obtenido durante el proceso de selección y permite que el programa abandone una prolongada etapa de disputas industriales y administrativas para entrar, finalmente, en su fase de ejecución.
La información publicada ayer mismo por los principales medios surcoreanos sitúa el valor del contrato inicial en 837.900 millones de wones, aproximadamente 520 millones de euros al cambio actual. Este importe cubrirá el diseño detallado, la construcción, las pruebas y la validación del buque líder, no el conjunto completo del programa.
El KDDX contempla la construcción de 6 destructores de unas 7.000 toneladas, con una inversión global estimada en 7,8 billones de wones (unos 5000 millones de euros). El primer buque deberá ser entregado a la Marina de la República de Corea en 2032, mientras que la incorporación del total de las 6 unidades está prevista antes de finalizar 2036.
De licitante preferente a contratista principal
En DYS ya adelantamos que Hanwha Ocean había quedado en una posición prácticamente decisiva para liderar el programa, aunque todavía faltaban las negociaciones técnicas, económicas y contractuales.
En aquel momento, subrayamos que la designación como licitante preferente debía interpretarse como una ventaja sustancial, pero no como el cierre definitivo del procedimiento. El contrato ahora firmado confirma aquella evolución en la que Hanwha Ocean será responsable del diseño detallado y de la construcción del primer KDDX.
La adjudicación culmina una competición especialmente intensa con HD Hyundai Heavy Industries, empresa que había realizado el diseño básico del destructor. Hanwha Ocean, por su parte, había participado en fases anteriores del programa y terminó imponiéndose por un margen muy reducido en la evaluación final.
El procedimiento estuvo condicionado por las penalizaciones de seguridad aplicadas a HD Hyundai Heavy Industries debido a un caso anterior de obtención y difusión irregular de documentación militar relacionada con el propio KDDX.
Tras la selección de Hanwha Ocean como licitante preferente, las autoridades surcoreanas, la Marina y la compañía completaron durante aproximadamente un mes las negociaciones sobre precio, requisitos técnicos, calendario y ejecución industrial.
Un destructor nacional de nueva generación
El KDDX está concebido como el primer gran destructor surcoreano desarrollado alrededor de una arquitectura de combate esencialmente nacional.
El programa incluye el desarrollo e integración local del sistema de combate, el sonar, el radar multifunción de matriz en fase y diferentes armas navales, incluidos misiles superficie-aire. El primer buque incorporará al menos 9 equipos principales desarrollados en Corea del Sur.
No se tratará simplemente de construir otro escolta de superficie. Seúl pretende disponer de un buque capaz de reunir sensores, armas, comunicaciones y sistemas de mando nacionales dentro de una arquitectura integrada, reduciendo la dependencia tecnológica exterior y aumentando la capacidad de evolución del buque durante toda su vida operativa.

Ahora comienzan las fases principales que darán forma al futuro destructor, ya sin la rivalidad industrial entre las 2 grandes compañías coreanas
En la estructura de fuerzas surcoreana, el KDDX ocupará un espacio intermedio entre las fragatas más pesadas y los grandes destructores Aegis de la clase Sejong the Great, aportando capacidades avanzadas de defensa aérea, guerra antisubmarina y combate de superficie.
Defensa contra drones y diseño digital
Uno de los aspectos más importantes del contrato es que el diseño no se limitará a reproducir los requisitos establecidos durante la fase básica.
La DAPA ha indicado que el buque incorporará tecnologías desarrolladas o perfeccionadas durante los retrasos sufridos por el programa. Entre ellas figuran un sistema de defensa contra drones, una infraestructura integrada de comunicaciones cableadas e inalámbricas basada en tecnología 5G y el empleo de herramientas de gemelo digital durante el diseño y la construcción.
Hanwha Ocean también prevé reforzar la protección frente a ataques cibernéticos, integrar capacidades de combate tripuladas y no tripuladas, desarrollar una defensa en varias capas e incrementar la automatización del buque.
Este último aspecto es especialmente importante para la Marina surcoreana, que, al igual que otras fuerzas navales avanzadas, necesita reducir las dotaciones sin perder disponibilidad, capacidad de combate o seguridad operativa.
El objetivo final es obtener un destructor con mayor supervivencia, capacidad de combate y eficiencia que los buques actualmente en servicio.
El calendario posterior
El diseño detallado transformará el diseño básico elaborado previamente en planos de producción, documentación técnica y soluciones concretas de integración. Después comenzarán la construcción, las pruebas de puerto, las pruebas de mar y la evaluación operativa del primer buque.
Según la planificación difundida hasta la fecha, la DAPA espera comenzar a contratar los 5 destructores restantes desde finales de 2028, una vez suficientemente avanzado el diseño detallado. La entrega del conjunto de la clase deberá completarse en 2036.
El calendario continúa siendo exigente. El programa debía haber iniciado esta fase en 2024, después de finalizar el diseño básico en diciembre de 2023, pero las disputas sobre el procedimiento de contratación provocaron un retraso cercano a 2 años.
La firma del contrato elimina ahora la principal incertidumbre administrativa, aunque Hanwha Ocean todavía deberá demostrar que puede absorber el retraso acumulado sin comprometer las pruebas ni la integración de tecnologías nacionales de elevada complejidad.
Para Hanwha Ocean, el KDDX supone mucho más que un contrato doméstico. La compañía obtiene una referencia directa en el diseño y construcción de grandes buques de combate de superficie, un segmento especialmente notable dentro de su estrategia de expansión internacional.
El destructor, como es lógico, buscará convertirse en un escaparate de la industria naval militar surcoreana. No en vano, la poderosa industria naval de Corea del Sur ya exporta submarinos, fragatas, corbetas, sistemas de combate y armamento naval, pero el KDDX permitirá presentar una solución nacional integrada en la categoría de los grandes escoltas oceánicos.
DYS ya señaló que el programa debía consolidar una arquitectura de combate propia y reforzar la capacidad surcoreana para diseñar, integrar y sostener buques de guerra de alta complejidad. Con la firma del contrato, aquella expectativa deja de depender del desenlace de la competición industrial: el KDDX pasa oficialmente de proyecto discutido a destructor contratado.
Redacción
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