VANQUISH acerca los drones de combate al portaaviones británico

La Royal Navy prevé demostrar en los próximos 18 meses un avión de combate colaborativo no tripulado desde un portaaviones de la clase Queen Elizabeth, dentro de una evolución hacia alas aéreas híbridas con F-35B y plataformas autónomas

Redacción

La Royal Navy quiere avanzar decididamente en el Proyecto VANQUISH, una iniciativa destinada a llevar plataformas aéreas autónomas de ala fija a los portaaviones británicos de la clase Queen Elizabeth sin necesidad de instalar catapultas ni cables de frenado. La confirmación llegó a través de una respuesta parlamentaria publicada el 15 de junio, en la que el Ministerio de Defensa británico precisó el estado del programa y el horizonte previsto para una demostración embarcada.

 

Representación de vuelos de un Gambit, de General Atomics, desde un Queen Elizabeth

 

La pregunta fue formulada días antes, el 4 de junio, por el diputado conservador Ben Obese-Jecty, representante de Huntingdon, quien pidió al secretario de Estado de Defensa información sobre los avances para entregar una plataforma autónoma colaborativa, propulsada por reactor, con capacidad de despegue y aterrizaje corto, y apta para operar desde un portaaviones de la clase Queen Elizabeth mediante el Proyecto VANQUISH.

La respuesta fue ofrecida, como decimos, este 15 de junio, lunes, por Luke Pollard, ministro de Estado del Ministerio de Defensa. Su formulación deja claro que el programa sigue aún en una fase previa a una decisión de adquisición, pero también confirma una intención operativa concreta en el corto plazo:

Los avances en el Proyecto VANQUISH se centran en la viabilidad, el compromiso con la industria y el desarrollo de opciones antes de cualquier decisión de adquisición. Aunque las decisiones de inversión siguen sujetas al resultado del Plan de Inversiones de Defensa, la Royal Navy, trabajando con la industria, tiene la intención de realizar una demostración embarcada de un Avión de Combate Colaborativo no tripulado desde un portaaviones de la clase Queen Elizabeth en los próximos 18 meses.

La precisión temporal es sin duda lo más destacado de la respuesta. La Royal Navy no habla todavía de entrada en servicio, ni de compra, sino que aún lo maneja en términos de viabilidad, trabajo con la industria, desarrollo de opciones y una demostración embarcada. Pero esa demostración, si se ejecuta dentro del plazo previsto, permitiría comprobar si Reino Unido puede iniciar una nueva etapa de aviación naval autónoma desde sus portaaviones actuales, dentro de la Hybrid Navy hacia la que se quiere evolucionar a la Royal Navy.

El Proyecto VANQUISH se encuadra en la transformación de la aviación marítima británica y en la evolución hacia una Hybrid Air Wing, o ala aérea híbrida, en la que aeronaves tripuladas y no tripuladas operarían de forma coordinada. La idea central es introducir una plataforma autónoma colaborativa de ala fija, propulsada por reactor, capaz de despegar y aterrizar en corto desde los portaaviones HMS Queen Elizabeth y HMS Prince of Wales.

Quizá lo más importante es que VANQUISH busca trabajar dentro de la configuración actual de los portaaviones británicos. Los buques de la clase Queen Elizabeth operan con una arquitectura STOVL, centrada en el F-35B Lightning II, y no disponen de catapultas ni de sistema de recuperación por cables. Por tanto, el requisito de una plataforma STOL evita, al menos en esta fase, una transformación profunda de la cubierta de vuelo.

 

 

Como ha señalado Naval News en su cobertura especializada del programa, la Royal Navy está avanzando hacia ensayos de vuelo de una Autonomous Collaborative Platform propulsada por reactor desde un portaaviones de la clase Queen Elizabeth. El análisis de Richard Scott sitúa el proyecto dentro de la búsqueda británica de un demostrador técnico embarcado, de alto subsónico, con autonomía y carga útil creíbles, capaz de operar sin catapultas ni cables de frenado. Un enfoque que resulta coherente con la trayectoria reciente de la Royal Navy. Recordemos que ya en noviembre de 2023, el Mojave de General Atomics realizó operaciones desde el HMS Prince of Wales, demostrando que un UAV de cierto tamaño podía despegar y aterrizar desde un portaaviones británico. VANQUISH apunta a una evolución más exigente, ya que se trataría no de un aparato turbohélice, sino una plataforma de ala fija y propulsión a reacción, concebida para colaborar con el ala aérea embarcada.

El concepto operativo se aproxima al de un loyal wingman o avión colaborativo no tripulado capaz de actuar junto al F-35B. Sus misiones potenciales incluirían inteligencia, vigilancia y reconocimiento, ataque, apoyo a operaciones aéreas, guerra en red y, en fases futuras, incluso funciones como el reabastecimiento en vuelo. El objetivo, obviamente, no es sustituir al caza tripulado, sino ampliar el alcance, la persistencia, la masa y la flexibilidad del grupo aéreo embarcado.

En todo caso, modificar los portaaviones de la clase Queen Elizabeth para operar con catapultas y cables supondría un proyecto de gran complejidad, coste elevado y riesgo de calendario. VANQUISH ha sido ideado para ofrecer una vía menos intrusiva al desarrollar un avión no tripulado capaz de adaptarse a la configuración existente de los buques. No elimina las limitaciones de alcance, carga útil o recuperación que impone el modelo STOL, pero permite avanzar sin rediseñar por completo la aviación embarcada británica.

Se trata, sin lugar a dudas, de una propuesta muy interesante que puede abrir un nuevo camino en la integración de nuevas capacidades autónomas de combate en plataformas sin cable ni catapulta; algo que añade mayor riqueza al debate sobre los drones colaborativos, uno de cuyos ejemplos lo hemos vivido estos días en DYS, a raíz de los análisis de Roberto Escámez en su serie de artículos sobre el CATOBAR.

 

El Prince os Wales

 

Volviendo a la respuesta parlamentaria británica, ésta introduce, sin embargo, una cautela necesaria. Las decisiones de inversión siguen sujetas al Defence Investment Plan. Esto significa que la demostración puede avanzar como elemento técnico y de validación, pero cualquier adquisición posterior dependerá de prioridades presupuestarias, madurez industrial, resultados de las pruebas y encaje dentro de la planificación general del Ministerio de Defensa.

El valor de VANQUISH está en que traduce a un calendario concreto una tendencia ya visible en las principales marinas: los portaaviones del futuro no operarán únicamente cazas tripulados. La combinación de F-35B, drones de reconocimiento, plataformas colaborativas, sensores distribuidos y sistemas no tripulados puede modificar la forma en que se genera poder aéreo desde el mar. Reino Unido intenta hacerlo aprovechando los buques que ya tiene, sin esperar a una nueva generación de portaaviones.

Para la Royal Navy, la demostración prevista será una prueba de concepto. Si el sistema despega, aterriza y opera de forma fiable desde una cubierta de la clase Queen Elizabeth, el programa podrá abrir la puerta a una arquitectura más amplia de aviación naval no tripulada. Si no lo hace, servirá igualmente para identificar los límites reales de una solución STOL embarcada con propulsión a reacción.

Por ahora, el programa se mantiene en una fase prudente: estudios, industria, opciones y una demostración prevista en los próximos 18 meses.

La Royal Navy no quiere que sus portaaviones queden limitados al binomio actual de F-35B y helicópteros. Quiere explorar una ala aérea híbrida, con plataformas autónomas capaces de ampliar la utilidad del grupo aeronaval sin exigir una transformación estructural de los buques.

VANQUISH no es todavía un programa de adquisición. Es el paso previo que debe demostrar si la idea puede convertirse en capacidad.

 

Redacción/Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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