El memorando presidencial del 13 de agosto establece un nuevo modelo de adquisición que permitirá recurrir a suministradores extranjeros para determinadas clases de buques, siempre que trasladen capacidad industrial, tecnología, empleo y cadena de suministro a Estados Unidos

Comunicados de Prensa y Redacción
DYS ha venido informando durante los últimos días de las distintas medidas incluidas en el amplio memorando presidencial firmado por Donald Trump el pasado 13 de agosto para reconstruir la US Navy y su base industrial naval. Entre ellas se encuentra la orden de estudiar la creación de un 5º astillero naval público en Estados Unidos, además de las instrucciones relacionadas con las catapultas del futuro portaaviones Doris Miller y otras reformas de considerable alcance para la construcción y sostenimiento de la flota estadounidense.
El mismo documento contiene otra decisión particularmente trascendente que hasta ahora no habíamos abordado de forma específica: la apertura de un procedimiento que permitirá recurrir a astilleros extranjeros para construir las primeras unidades de determinadas clases de buques destinadas a Estados Unidos, bajo estrictas condiciones de transferencia de capacidad industrial hacia el país.

El John Lewis de la US Navy
La Administración Trump da así un paso de considerable alcance en la política de construcción naval estadounidense. Dicho memorando establece un procedimiento que permitirá recurrir a suministradores extranjeros para las primeras unidades de hasta 3 clases de buques, siempre dentro del denominado por la propia Casa Blanca «Finland Model» (Modelo Finlandés) y condicionado a inversiones, transferencia de conocimientos, creación de empleo y establecimiento a posteriori de la correspondiente capacidad productiva de los buques de que se trate en Estados Unidos.
La medida forma parte de una iniciativa más amplia con la que la Casa Blanca pretende afrontar los retrasos, sobrecostes y falta de capacidad que vienen afectando hace años a la construcción naval militar estadounidense. El memorando, en línea con lo que el propio presidente Trump viene sosteniendo hace años, atribuye parte de estos problemas a los diseños excesivamente complejos, las modificaciones sucesivas durante los programas y la insuficiente competencia y capacidad disponible entre los constructores navales del país.
El «modelo Finlandia»
El mecanismo recibe en el memorando la denominación de «Finland Model», en referencia al memorando de entendimiento firmado el 9 de octubre de 2025 entre Estados Unidos y Finlandia para la construcción de rompehielos de tamaño medio.
Trump determina que recurrir a este procedimiento para aumentar la capacidad nacional de construcción naval responde al interés de seguridad nacional de Estados Unidos y autoriza su aplicación a hasta 3 clases de buques contempladas por el documento presidencial.
Las condiciones impuestas al suministrador extranjero son sustanciales. Este deberá construir simultáneamente un nuevo astillero en Estados Unidos o adquirir la propiedad o una participación mayoritaria en uno ya existente. Además, todos los buques posteriores a las 2 primeras unidades deberán construirse en astilleros estadounidenses.
La empresa extranjera tendrá igualmente que contratar y formar una plantilla de ciudadanos estadounidenses, facilitar a los astilleros norteamericanos las técnicas y tecnologías propias de construcción utilizadas en su instalación de origen y desarrollar una cadena de suministro estadounidense destinada tanto a la construcción como al mantenimiento posterior de los buques.
El planteamiento permite, por tanto, recurrir inicialmente a capacidad industrial extranjera, pero condiciona su utilización a que el programa genere paralelamente capacidad productiva permanente dentro de Estados Unidos.
Un nuevo combatiente de superficie
El memorando ordena además al secretario de Guerra que, en un plazo de 90 días, presente al presidente, en consulta con el secretario de la Navy, un plan para establecer un nuevo procedimiento competitivo de adquisición de combatientes de superficie.
Estos buques deberán disponer de capacidades inherentes suficientes para desarrollar misiones de guerra antisubmarina, guerra de superficie y escolta de convoyes.
El procedimiento deberá permitir expresamente la presentación de propuestas basadas en el modelo internacional establecido por el propio memorando. La Casa Blanca no identifica ningún diseño, astillero o país concreto, ni determina todavía el número de unidades que podría comprender el futuro programa. Tampoco supone, por ahora, la adjudicación de ningún contrato.
La decisión presidencial abre, sin embargo, el procedimiento para que puedan ser considerados diseños internacionales dentro de una fórmula de adquisición hasta ahora fuertemente limitada por las restricciones estadounidenses a la construcción de buques militares en astilleros extranjeros.
Sin modificaciones continuas del diseño
Otro de los elementos centrales del memorando afecta directamente a la gestión del futuro programa. La Navy tendrá prohibido imponer modificaciones sucesivas sobre los diseños maduros originales seleccionados mediante este procedimiento, de tal como que cualquier modificación del diseño de partida necesitará la aprobación del secretario de Guerra, previa consulta con el secretario de la Navy, el director de la Oficina de Gestión y Presupuesto y el asesor de Seguridad Nacional.
La disposición responde directamente al diagnóstico formulado por la Casa Blanca al comienzo del memorando, que identifica, con razón, los diseños demasiado complejos y los procesos continuados de modificación como factores relacionados con el incremento de costes, los retrasos e incluso las cancelaciones sufridas por diferentes programas navales estadounidenses.
También petroleros y buques Ro-Ro
La apertura a propuestas internacionales no se limita al futuro combatiente de superficie. Dentro del mismo plazo de 90 días, el memorando exige desarrollar también nuevos procedimientos competitivos para cubrir las necesidades estadounidenses de petroleros CONSOL (Consolidated Cargo Replenishment at Sea) y, separadamente, de buques Roll-On/Roll-Off, permitiendo en ambos casos propuestas acogidas al «modelo Finlandia».
Resumidamente, puede afirmarse que la decisión presidencial se integra así en una reforma de gran alcance de la política naval estadounidense. La Administración Trump pretende utilizar capacidad y diseños extranjeros a corto plazo, pero vinculando esa participación a inversiones directas en astilleros estadounidenses, transferencia de conocimientos, creación de empleo y establecimiento de cadenas nacionales de suministro.
Por ahora, el memorando establece el marco y los plazos y será el plan que el Departamento de Guerra deberá presentar durante los próximos 90 días el que concrete cómo se articula la nueva competición para los combatientes de superficie y los restantes tipos de buques contemplados.
Redacción
defensayseguridad.es
Fuente: Casa Blanca, Rebuilding the United States Navy and America’s Shipbuilding Industrial Base, memorando presidencial de 13 de agosto de 2026.

