El memorando presidencial del 13 de agosto sigue dando que hablar. Entre su interesante contenido, parte del cual ya adelantamos ayer al respecto del reemplazo de las catapultas EMALS en parte de los portaaviones Ford, también se exige (por el presidente) presentar en 120 días un plan para crear una nueva instalación pública destinada a reforzar el mantenimiento de submarinos nucleares y portaaviones. La iniciativa contempla hasta 3 nuevos diques secos y una ubicación próxima a la Flota del Pacífico

Redacción

USS Jimmy Carter. Imagen: NAVSEA
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado al Departamento de Guerra preparar la creación de un 5º astillero naval público, una instalación que deberá aumentar la capacidad de mantenimiento y reparación de los submarinos de propulsión nuclear y portaaviones de la US Navy.
La medida forma parte del memorando presidencial “Rebuilding the United States Navy and America’s Shipbuilding Industrial Base”, firmado el 13 de agosto, con el que la Administración pretende afrontar algunos de los problemas de capacidad, costes y retrasos que afectan actualmente a la construcción y sostenimiento de la flota estadounidense.
La orden establece que el secretario de Guerra, en coordinación con el secretario de la Navy, deberá presentar al presidente en un plazo máximo de 120 días (el plazo para el estudio de la sustitución de las EMALS es de 60 días) un plan destinado a incrementar la disponibilidad de submarinos nucleares y portaaviones. Ese documento deberá combinar el aprovechamiento de capacidades privadas con el establecimiento de un quinto astillero público de la US Navy.
No se trata, por tanto, de una decisión sobre una instalación concreta ya adjudicada o localizada. El memorando abre formalmente el proceso para determinar dónde, cómo y con qué recursos podría construirse.
Hasta 3 nuevos diques secos
Uno de los aspectos más significativos del mandato presidencial es la dimensión de la futura instalación. El futuro astillero deberá disponer de suficiente capacidad de dique seco para atender el crecimiento previsto de la flota de submarinos de ataque durante las próximas 2 décadas.
El Departamento deberá, por tanto, estudiar emplazamientos próximos a la Flota del Pacífico, incluyendo localizaciones en el territorio continental de Estados Unidos, Alaska, Hawái y otros territorios estadounidenses. Entre las alternativas deberá contemplarse la construcción de hasta 3 nuevos diques secos, dimensionados para recibir todas las clases actuales y previstas de submarinos de la US Navy.
También deberán analizarse fórmulas de financiación alternativas, incluidas asociaciones público-privadas, así como el calendario y los recursos presupuestarios necesarios.
Estados Unidos dispone actualmente de 4 grandes astilleros navales públicos: Norfolk Naval Shipyard, Portsmouth Naval Shipyard, Puget Sound Naval Shipyard y Pearl Harbor Naval Shipyard. NAVSEA lleva años ejecutando un amplio programa de modernización de estas instalaciones debido a la antigüedad de buena parte de sus infraestructuras y a la necesidad de aumentar su capacidad para mantener submarinos y portaaviones nucleares.
La Casa Blanca destaca que el nuevo astillero sería el primero de carácter público establecido en más de 80 años.
Un centro específico para componentes de submarinos
El memorando incorpora una segunda iniciativa directamente relacionada con el sostenimiento de la fuerza submarina. En este caso, Trump concede 90 días para presentar un plan destinado a establecer un Component Repair Center, un centro especializado en recibir componentes nuevos y reparar o reacondicionar equipos utilizados por la base industrial de mantenimiento de submarinos.
La instalación deberá situarse en una localización bien conectada con las principales redes de transporte por carretera, ferrocarril y vías fluviales. El objetivo será mantener al menos un conjunto completo de repuestos equivalente al necesario para un submarino —un ship set— para las clases Los Angeles, Virginia, Seawolf, Ohio y Columbia.

La iniciativa apunta directamente a uno de los cuellos de botella del mantenimiento naval: la disponibilidad de componentes y la posibilidad de repararlos sin que cada intervención prolongue innecesariamente la permanencia de los submarinos en astillero.
NAVSEA, también bajo revisión
La tercera pata de la reforma afecta a la propia organización responsable de buena parte de la ingeniería, adquisición y mantenimiento naval estadounidense. Trump ha ordenado una revisión completa de Naval Sea Systems Command (NAVSEA), que deberá presentar también sus conclusiones en un plazo de 120 días.
El memorando pide introducir mecanismos de responsabilidad vinculados a los resultados y a la velocidad de entrega de buques y sistemas, reducir burocracia, eliminar prioridades contradictorias entre organismos y evitar que NAVSEA introduzca modificaciones sucesivas sobre diseños ya maduros.
La Administración vincula expresamente estas medidas a los retrasos, incrementos de costes y cancelaciones registrados en diferentes programas navales y a una base industrial que considera insuficiente para las necesidades previstas de la flota. Se espera, de ese modo, extremar el celo en lo tocante a la eficacia organizativa de NAVSEA, procurando así desterrar los problemas que aquejan la construcción naval estadounidense en lo que dependa de sus instituciones públicas.
La creación de un 5º astillero público, el nuevo centro de reparación de componentes y la reforma de NAVSEA forman así parte de una misma estrategia: aumentar capacidad física, reducir los tiempos de mantenimiento y ampliar el margen industrial disponible para sostener una flota nuclear que Washington pretende incrementar durante las próximas décadas.
Redacción
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