Varsovia quiere sustituir sus Saab 340 AEW hacia 2030. Considera insuficiente depender exclusivamente de los medios multinacionales de la OTAN y estudia una capacidad nacional integrada con sus F-35A, aerostatos, radares terrestres y sensores pasivos

Redacción
Polonia debería disponer de una flota propia formada por 3 aviones de alerta temprana y control aerotransportado, una capacidad que permitiría mantener prácticamente de manera continua una aeronave en misión y reducir la dependencia de los medios compartidos de la OTAN durante una crisis.

Saab 340 AEW con los colores polacos
Así lo ha señalado el general Ireneusz Nowak, comandante operacional de las Fuerzas Armadas polacas, en una entrevista concedida a Defence24, medio especializado polaco con el que DYS colabora habitualmente. La información fue publicada por el periodista Michał Stela el pasado 17 de julio.
La Fuerza Aérea polaca opera actualmente 2 Saab 340 AEW, adquiridos de segunda mano a Suecia como una solución provisional destinada a proporcionar al país una primera capacidad nacional de alerta temprana aerotransportada.
De acuerdo con el general Nowak, los recursos operativos de los sistemas de radar instalados en estas aeronaves se agotarán aproximadamente en 2030, por lo que Polonia debería iniciar ya la preparación del programa destinado a seleccionar a sus sustitutos.
«Ya es el momento de pensar en el sucesor», afirmó el comandante operacional en declaraciones recogidas por Defence24.
3 aeronaves para mantener la continuidad operativa
El planteamiento polaco parte de que 2 aviones constituirían el mínimo necesario, mientras que una flota de 3 unidades ofrecería una disponibilidad más adecuada para sostener operaciones continuadas.
Según explicó Nowak, la disponibilidad real de una flota militar suele situarse alrededor del 70 %, debido a las necesidades de mantenimiento, inspección, reparación y formación de tripulaciones. En esas condiciones, 3 aeronaves permitirían conservar una capacidad casi permanente de vigilancia desde el aire.
«Nunca tenemos disponible el cien por cien de la flota. Normalmente es alrededor del 70 %. 3 aviones garantizan prácticamente la continuidad de las guardias en el aire», señaló.
Una sola plataforma desplegada sobre una zona determinada del territorio polaco podría proporcionar la cobertura de vigilancia requerida. Las otras 2 permitirían mantener el servicio cuando alguna aeronave estuviera sometida a mantenimiento o destinada al entrenamiento de las tripulaciones.
El comandante operacional defendió, además, que una capacidad de esta naturaleza debe encontrarse bajo control nacional. Aunque Polonia participa en estructuras y programas multinacionales de la Alianza, Varsovia considera que la alerta temprana aerotransportada debe estar disponible en cuestión de minutos u horas durante las primeras fases de una crisis.
«Es un ámbito demasiado crítico. Esta capacidad debe estar disponible en minutos o en horas, dependiendo de la fase de la crisis. No podemos permitirnos tener que pedírsela a nadie», afirmó Nowak.
Conversaciones con al menos 3 proveedores
Las Fuerzas Armadas polacas ya han mantenido conversaciones con al menos 3 posibles proveedores. También se habrían celebrado presentaciones de carácter clasificado sobre las capacidades de las diferentes plataformas y de sus respectivos sistemas de radar.
Por el momento, Varsovia no ha identificado públicamente a los candidatos ni ha abierto un procedimiento formal de adquisición. La decisión deberá tener en cuenta no solo las prestaciones del radar, sino también la autonomía, la disponibilidad, los costes de sostenimiento, el número de operadores, la interoperabilidad con la OTAN y la capacidad para integrar diferentes fuentes de información.
El futuro avión formará parte de una arquitectura de vigilancia mucho más amplia. Esta incluirá los aerostatos del programa Barbara, radares terrestres, sistemas de radiolocalización pasiva, sensores acústicos y medios de inteligencia electrónica.

Uno de los primeros F-35A polacos
El primer emplazamiento del programa Barbara debería alcanzar su disponibilidad operativa en 2027, aunque el proyecto acumula cierto retraso. Polonia deberá desarrollar también las capacidades de operación y sostenimiento necesarias para utilizar estos aerostatos en sus particulares condiciones meteorológicas.
El futuro sistema AEW&C estará igualmente conectado con los F-35A polacos, que podrán recibir información de los sensores aerotransportados y transmitir sus propios datos a la red de mando y control.
Como recordó Nowak, un avión de alerta temprana moderno no se limita a emplear un radar activo. También incorpora sensores pasivos capaces de recoger emisiones en una parte amplia del espectro electromagnético, localizar fuentes de interferencias contra la navegación por satélite y detectar la actividad de los radares adversarios.
Una corriente europea hacia el refuerzo del AEW&C
El planteamiento polaco se encuadra en la recientemente reforzada intención europea de destinar un esfuerzo adicional a las capacidades de alerta temprana, vigilancia aérea y gestión del espacio de batalla.
La experiencia de la guerra de Ucrania, la proliferación de misiles de crucero y drones, las amenazas de baja cota y la necesidad de coordinar defensas aéreas cada vez más distribuidas han incrementado el valor de las plataformas AEW&C.
En ese sentido, durante el Foro de la Industria de Defensa de la Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara el 7 de julio, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Polonia, España, Suecia y Turquía lanzaron la iniciativa Crewed Airborne Early Warning.
El proyecto pretende establecer un marco común para apoyar la adquisición de aviones tripulados de alerta temprana, tanto para flotas nacionales como multinacionales. Se trata de una iniciativa separada de la actual flota AWACS de la OTAN, aunque concebida para complementarla en misiones de vigilancia, mando y control, gestión del espacio de batalla y comunicaciones.
La adhesión polaca permite a Varsovia estudiar fórmulas de cooperación, adquisición conjunta, interoperabilidad y sostenimiento compartido, sin renunciar necesariamente a contar con aeronaves bajo control nacional.
GlobalEye entra en el centro de los planes aliados
La iniciativa multinacional coincide con la decisión anunciada durante la Cumbre de Ankara de abrir negociaciones con Saab para la posible adquisición por parte de la OTAN de hasta 10 aviones GlobalEye.
El anuncio supone un cambio importante en la evolución de la capacidad aerotransportada de la Alianza. La OTAN había previsto anteriormente sustituir progresivamente sus E-3A mediante una futura flota de Boeing E-7A Wedgetail, pero la decisión comunicada en Ankara sitúa al sistema sueco en el centro de las negociaciones para la siguiente generación de alerta temprana y control.

El GlobalEye combina el radar Erieye ER instalado sobre un avión ejecutivo Bombardier Global 6000 o Global 6500 con diferentes sensores de vigilancia aérea, terrestre y marítima. Su selección para la fase negociadora de la OTAN influirá en los futuros programas nacionales europeos, aunque no implica que todos los participantes en la iniciativa multinacional tengan que adquirir necesariamente la misma plataforma.
Finlandia (hace días lo informábamos, ha expresado igualmente su interés en disponer de una capacidad nacional GlobalEye, mientras que Suecia continúa ampliando su propia flota y promoviendo acuerdos de cooperación con otros aliados europeos. Francia, Alemania, Dinamarca, Turquía, Polonia y España participan, junto con los países nórdicos, en el nuevo marco aliado lanzado en Ankara.
Una capacidad central para el flanco oriental
La ubicación de Polonia, próxima a todo lo susceptible de generar tensión e inestabilidad (Bielorrusia, Ucrania y el enclave ruso de Kaliningrado), convierte la vigilancia aérea persistente en una capacidad especialmente sensible.
Los aviones AEW&C permiten ampliar el horizonte de detección frente a aeronaves, drones y misiles que vuelan a baja altura, además de coordinar cazas, sistemas terrestres de defensa aérea y otros sensores distribuidos.
La futura flota polaca deberá integrarse con los F-35A, las baterías Patriot y Narew, los aerostatos Barbara, la red nacional de radares y los medios de la OTAN desplegados en el flanco oriental.
La cuestión ya no parece centrarse en si Polonia necesitará sustituir sus Saab 340 AEW, sino en qué plataforma seleccionará, mediante qué fórmula contractual y hasta qué punto coordinará la adquisición con los nuevos programas multinacionales europeos y aliados.
Redacción
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