La Marina alemana prueba con éxito un misil balístico

El Naval LORA fue lanzado desde uno de sus buques

La Deutsche Marine ha realizado en el Atlántico Norte una doble prueba de fuego del sistema israelí LORA, una capacidad de ataque de precisión y largo alcance que hasta ahora no figuraba entre las armas conocidas de sus grandes unidades de superficie

Redacción

La Marina de Guerra alemana ha completado con éxito una doble prueba operacional del misil balístico Naval LORA, desarrollado por la compañía estatal israelí Israel Aerospace Industries (IAI), dando un paso notablemente significativo hacia la incorporación de una capacidad de ataque de largo alcance desde el mar de la que hasta ahora carecía.

 

 Imagen de pruebas del LORA: IAI

 

La prueba se realizó durante la noche del 1 al 2 de septiembre de 2026 en el marco del programa de experimentación operacional OPEX (Operational Experimentation) de la Deutsche Marine. Según confirmó oficialmente IAI ayer, 2 de septiembre, el sistema fue instalado a bordo de un buque operativo de la Marina alemana, desde el que se efectuaron los lanzamientos correspondientes a dos escenarios diferentes.

La comunicación oficial del fabricante no identifica el buque utilizado, pero, según diversas fuentes consultadas, se trataría, al parecer, de la fragata Sachsen-Anhalt (F224), una de las 4 unidades de la clase Baden-Württemberg (F125) de la Deutsche Marine, si bien esta identificación no ha sido confirmada oficialmente por IAI ni por la Bundeswehr.

IAI asegura que, en ambos escenarios, los misiles siguieron las trayectorias previstas, navegaron hasta sus respectivos objetivos y los alcanzaron «con la máxima precisión», cumpliendo tanto el misil como el conjunto del sistema de armas todos los objetivos establecidos para la prueba.

Se trata de un acontecimiento de considerable importancia para la Deutsche Marine. No solo por la naturaleza del arma probada, sino porque supone experimentar desde uno de sus buques con una capacidad de ataque muy diferente de las que actualmente forman el núcleo de su armamento ofensivo.

Naval LORA: misil balístico israelí para atacar desde el mar

LORA —Long Range Artillery— es un misil balístico superficie-superficie desarrollado por Israel Aerospace Industries, concebido para atacar objetivos estratégicos situados en profundidad tanto desde plataformas terrestres como marítimas.

En su configuración naval, IAI lo presenta como un sistema capaz de realizar misiones mar-tierra y mar-mar, compuesto por el propio misil balístico, un lanzador específico y su correspondiente sistema de mando y control.

La versión actualmente descrita públicamente por el fabricante tiene una masa de aproximadamente 1600 kilogramos, una longitud de 5,2 metros y un diámetro de 624 milímetros. Utiliza un motor cohete de combustible sólido de una sola etapa y permanece almacenada dentro de un contenedor sellado, lo que simplifica notablemente su conservación y facilita su despliegue.

La navegación combina GPS y sistema de navegación inercial (INS) y el fabricante afirma una precisión del orden de 10 metros de CEP. Asimismo, LORA puede emplear diferentes tipos de cabezas de combate y está específicamente destinado a objetivos como puestos de mando, bases aéreas, sistemas de defensa aérea y antimisil, infraestructuras militares o emplazamientos de armas.

IAI destaca también su elevada velocidad, su trayectoria balística modificada y su capacidad para atacar objetivos en cualquier condición meteorológica.

Siguiendo con las características del sistema, la ficha pública disponible de IAI atribuye a LORA un rango de alcance extraordinariamente amplio, que va desde los 90 a los 430 kilómetros. Queremos precisar en todo caso este extremo porque diferentes configuraciones o evoluciones del sistema podrían dar lugar a cifras distintas, pero la documentación técnica pública del fabricante consultada por DYS establece actualmente esos 430 kilómetros como alcance máximo de referencia.

Concebida también para operar desde buques

La posibilidad de emplear LORA desde el mar no es nueva. IAI realizó ya en 2017 una prueba operacional en la que situó el sistema terrestre sobre un buque para efectuar un lanzamiento a larga distancia. El misil alcanzó el objetivo previsto y permitió así demostrar la viabilidad de emplear el sistema desde una plataforma naval.

En 2020, el fabricante realizó también una prueba todavía más específica. Entonces, 2 misiles LORA fueron lanzados desde el mar en sendos escenarios, uno a 90 kilómetros y otro a 400 kilómetros, alcanzando los objetivos establecidos. La campaña sirvió para demostrar a clientes potenciales tanto la precisión como la flexibilidad del sistema, especialmente en lo tocante al alcance operacional del arma.

 

Imagen: IAI

 

La prueba alemana de septiembre de 2026 va, sin embargo, sensiblemente más allá desde el punto de vista de la Deutsche Marine, porque el sistema se ha llevado ahora a bordo de una unidad operativa alemana y se ha probado dentro del propio proceso de experimentación operacional de la Marina.

IAI habla del Naval LORA como una solución ya probada en combate y con experiencia operacional acumulada.

OPEX: probar primero, decidir después

El contexto de la prueba es sin duda lo más destacable.

La Deutsche Marine puso en marcha su iniciativa de Operational Experimentation —OPEX— precisamente para acortar el enorme intervalo que tradicionalmente existe entre la aparición de una tecnología, su evaluación militar y su eventual introducción en servicio.

Para la Bundeswehr OPEX se define como una especie de «caja de herramientas» para la innovación, con la que pretende experimentar rápidamente con nuevos sistemas y conceptos en condiciones lo más próximas que sea posible a la realidad operacional. En estas actividades participan, dependiendo de cada proyecto, el Mando de la Marina, el centro de pruebas operativas, la Oficina de Planificación de la Bundeswehr, la autoridad federal de adquisiciones BAAINBw y la WTD 71, responsable de tecnología naval y armamento marítimo.

No se trata, por tanto, de una prueba aislada organizada únicamente por el fabricante. Naval LORA se ha introducido en uno de los mecanismos que Alemania está empleando precisamente para determinar con rapidez qué tecnologías pueden convertirse después en capacidades militares reales.

¿Existe ya un contrato para comprar LORA?

Aquí es importante diferenciar claramente experimentación y adquisición. En efecto, no consta públicamente, en las fuentes oficiales consultadas por DYS, un contrato alemán para adquirir Naval LORA en serie ni una decisión formal de incorporación del misil a la Deutsche Marine.

Tampoco IAI anuncia en su comunicado del 2 de septiembre un contrato de suministro. Habla expresamente de una prueba operacional realizada dentro del programa OPEX y de cooperación entre Alemania e Israel, pero no presenta el ensayo como la ejecución de un programa de adquisición ya aprobado.

Por tanto, sería prematuro afirmar que Alemania «ha comprado LORA». Sí es cierto, no obstante, que la Marina alemana ha dedicado recursos, un buque operativo y su infraestructura de experimentación a comprobar directamente la viabilidad del sistema. Y que el resultado positivo coloca inevitablemente a Naval LORA en una posición muy distinta a la que ocupaba antes del ensayo, acercando el arma, quizás, a la próxima materialización de un contrato de adquisición.

OPEX, como decíamos, está concebido precisamente para que las tecnologías consideradas útiles puedan recorrer con mayor rapidez el camino hacia una eventual adquisición y allanar así las condiciones para la misma.

La Marina alemana llevaba años reclamando esta capacidad

La aparición de LORA cobra todavía más sentido si se examina la evolución doctrinal de la Deutsche Marine.

En su Kurs Marine 2035+, Alemania identifica explícitamente el Maritime Strike, es decir, la capacidad para atacar desde el mar objetivos situados en tierra, como uno de los elementos necesarios para enfrentarse a sistemas enemigos de Anti-Access/Area Denial.

Estos ataques, que pueden dirigirse contra centros de mando, sensores, posiciones de armas y nodos logísticos, reduciendo así la capacidad del adversario para negar el acceso a determinadas zonas marítimas, se han demostrado vitales para cualquier marina de guerra que necesite no sólo asegurar defensivamente su área de responsabilidad, sino obstaculizar e impedir la acción del adversario.

 

Fragata Nordrhein-Westfalen, de la clase F-125

 

Y existe una frase especialmente significativa en la documentación oficial alemana, que dice que la Marine reconoce que la cantidad disponible de misiles RBS15 con capacidad de ataque terrestre en las corbetas de la clase Braunschweig es limitada.

Es precisamente el tipo de carencia que un arma como Naval LORA podría contribuir a cubrir.

De un misil antibuque a una capacidad de ataque profundo

La diferencia es sustancial, por supuesto. Los RBS15 que acabamos de mencionar proporcionan parte de la capacidad ofensiva de las corbetas alemanas, y pertenecen fundamentalmente al ámbito del misil antibuque con capacidad secundaria o complementaria de ataque terrestre.

LORA introduce una filosofía distinta, la de un misil balístico de precisión diseñado específicamente para llevar una carga militar a gran velocidad contra objetivos situados cientos de kilómetros tierra adentro.

La consecuencia es que una unidad de superficie podría pasar de combatir fundamentalmente a otras unidades navales a participar directamente en operaciones de ataque contra elementos estratégicos u operacionales del adversario. Así, la infraestructura enemiga de bases, centros de mando, radares, baterías de defensa aérea, nodos logísticos y toda suerte de instalaciones militares pasarían potencialmente a encontrarse dentro del alcance de una fuerza naval situada a cientos de kilómetros de distancia. Todo ello modifica enormemente el valor militar del buque que transporte el sistema y escala la amenaza de que es capaz para el adversario.

Instalación en cubierta y la cuestión pendiente de la integración

Existe además otro elemento interesante, porque una de las ventajas de LORA es su relativa independencia respecto a los grandes sistemas de lanzamiento vertical instalados dentro del casco.

El misil permanece almacenado en su propio contenedor y la configuración naval utiliza un lanzador dedicado, lo que permite instalar el conjunto ocupando una superficie relativamente reducida en cubierta. IAI recalca expresamente esta característica en su documentación técnica.

La prueba alemana resulta particularmente interesante por este motivo.

El fabricante explica que el buque empleado transportaba tanto el lanzador como el elemento de mando, una solución que permite experimentar con la capacidad sin necesidad de emprender previamente una modificación estructural profunda del buque.

Es, en cierto modo, una demostración del concepto de capacidad adicional modular que diferentes armadas están explorando para aumentar rápidamente la potencia de fuego de buques ya existentes que carecen de ella desde el origen, o que la misma ha quedado limitada.

Otra cuestión será determinar qué grado de integración exigiría Alemania en caso de decidir una adquisición permanente, habida cuenta de la necesidad de contemplar la arquitectura completa de sistemas de combate, designación de objetivos, enlaces de datos, planificación de misiones y estructura de mando, que tendrían entonces, necesariamente, que formar parte de una solución operacional completa.

La prueba realizada no es todavía suficiente para anticipar cómo sería esa integración definitiva, aunque sin duda puede ser orientativa.

Dos disparos y los objetivos cumplidos

Sobre el resultado del ensayo existe mucha menos incertidumbre. IAI habla de una doble prueba operacional.

En los 2 escenarios, el misil abandonó correctamente el lanzador, siguió la trayectoria programada, navegó hasta el objetivo y alcanzó el punto designado con precisión. Según ha trascendido, todos los objetivos de la prueba fueron alcanzados satisfactoriamente.

Para el fabricante israelí, el ensayo constituye además un nuevo elemento dentro de la cooperación estratégica entre ambos países, después de que Alemania se convirtiera en cliente del sistema de defensa contra misiles balísticos Arrow 3, también desarrollado por IAI.

Una sorpresa, pero no una improvisación

La aparición de Naval LORA en un buque alemán ha provocado inevitablemente sorpresa. Expresiones del tipo «ésto no aparecía en mi cartón de bingo para 2026», del analista Xavier Vavasseur (Naval News) pueden servir para ilustrar la sorpresa reinante entre la comunidad de analistas de defensa del continente. Y lo cierto es que existen buenas razones para ello.

Nada de ésto había trascendido antes. No había sido anunciado públicamente como uno de los nuevos sistemas de armas que la Deutsche Marine pretendía introducir de manera inmediata, porque, como decimos, tampoco existe hasta ahora un contrato público de adquisición en serie que permitiera anticipar la prueba. LORA supondría introducir en la flota alemana una categoría de armamento completamente distinta de los misiles tradicionalmente asociados a sus unidades de superficie; lo que, en efecto, constituye una novedad reseñable.

Pero la sorpresa no debería confundirse con improvisación. Las publicaciones alemanas llevaba años identificando exactamente la carencia a la que responde un sistema semejante: más capacidad de ataque desde el mar, más profundidad, más potencia de fuego y procedimientos mucho más rápidos para evaluar e incorporar nuevas tecnologías.

LORA encaja casi literalmente en esa ecuación.

La noticia no es únicamente que la Marina alemana haya disparado con éxito un misil israelí. Es que Alemania acaba de demostrar que puede instalar temporalmente en uno de sus buques un sistema balístico de ataque de precisión, hacerlo funcionar dentro de su estructura operacional y alcanzar los objetivos previstos.

Todavía no significa que Naval LORA vaya a ser comprado. Pero después de la prueba del 2 de septiembre, la posibilidad ha dejado de ser una cuestión puramente teórica.

Redacción

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