La Fuerza Aérea Paraguaya estudia recuperar su capacidad de supersónica mediante un acuerdo con Taiwán. Entre las opciones que han trascendido aparecen los F-5F Tiger II retirados por Taipéi y los entrenadores AIDC AT-3 Tzu Chung

Redacción
Paraguay y Taiwán mantienen conversaciones para incorporar aviones a reacción a la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP), dentro de un proyecto de cooperación que fue reconocido públicamente en julio por el presidente Santiago Peña. Aunque Asunción todavía no ha anunciado oficialmente el modelo seleccionado, informaciones aparecidas en Paraguay sitúan entre las alternativas analizadas al Northrop F-5F Tiger II y al AIDC AT-3 Tzu Chung.
Peña confirmó el proyecto durante los actos por el aniversario de la Batalla Aérea de Ballivián. El mandatario señaló entonces que Paraguay desarrolla con la República de China (Taiwán) un programa por el que «van a llegar aviones para la formación de nuestros pilotos». La declaración coincidió con la visita al país del general Tian Zhong-Yi, subjefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea taiwanesa, quien recorrió las instalaciones de la I Base Aérea paraguaya. Los mandos de la FAP no identificaron públicamente en ese momento, ni a fecha de hoy, qué aeronave sería transferida.

Un F-5 biplaza taiwanés
Las informaciones publicadas posteriormente en Paraguay apuntan a que las conversaciones entre ambas fuerzas llevan alrededor de 2 años y que se están estudiando especialmente los F-5F biplaza y los AT-3. El objetivo inmediato del proyecto sería recuperar una capacidad de instrucción avanzada con reactores perdida después de la retirada de los AT-26 Xavante, más que sustituir las funciones actualmente desempeñadas por los nuevos A-29 Super Tucano. Sin embargo, en el caso de materializarse la opción del F-5, su incorporación no quedaría limitada a la enseñanza: por su propia naturaleza, el Tiger II permitiría a la FAP recuperar también una capacidad de combate supersónico, incluyendo misiones de defensa aérea e interceptación, además de servir para la conversión y el entrenamiento avanzado de sus pilotos.
El F-5 vuelve a aparecer décadas después
La posibilidad de recibir F-5 taiwaneses tiene además un precedente. Paraguay ya figuró en el pasado entre los países interesados en estas aeronaves. En marzo de 2007, el Taipei Times, citando informaciones de su periódico hermano Liberty Times, señaló que Paraguay se encontraba junto a Filipinas, México y Chile entre los países interesados en adquirir F-5E retirados por Taiwán. La operación requería además de la conformidad estadounidense debido al origen de la aeronave. Finalmente no se materializó.
La situación actual es diferente porque Taiwán retiró oficialmente sus últimos F-5 el 4 de julio de 2025, cerrando más de medio siglo de servicio del modelo. Los últimos aparatos operativos incluían F-5F biplaza y RF-5E de reconocimiento. Su retirada libera células que, dependiendo de su estado, vida remanente y de las autorizaciones necesarias, podrían ser objeto de una eventual transferencia.
La otra alternativa mencionada es el AIDC AT-3 Tzu Chung, entrenador avanzado subsónico de fabricación taiwanesa con capacidad secundaria de ataque. El portal de la Fuerza Aérea de Taiwán continúa incluyendo actualmente el AT-3 entre sus aviones de entrenamiento, aunque la entrada progresiva en servicio del nuevo AIDC T-5 Brave Eagle está destinada precisamente a reemplazar tanto a los AT-3 como a los F-5 empleados en tareas de instrucción.
Para Paraguay, ambas alternativas representan soluciones diferentes. El F-5F permitiría no sólo recuperar una plataforma supersónica para la formación avanzada, sino también reintroducir una capacidad de combate a reacción que la FAP perdió con la retirada de sus antiguos Xavante. Su eventual empleo operativo podría abarcar misiones de interceptación, defensa del espacio aéreo y ataque, siempre condicionado por el estado y configuración de las aeronaves que finalmente pudieran ser transferidas. A cambio, Paraguay tendría que asumir las exigencias logísticas y de mantenimiento propias de un caza veterano. El AT-3 constituiría una solución más orientada a la instrucción avanzada, aunque mantendría una capacidad secundaria de ataque ligero.
Al cierre de esta columna no existe confirmación oficial de que Paraguay haya elegido el F-5 ni el AT-3, ni tampoco de una cifra definitiva de aeronaves. Lo confirmado es la existencia del proyecto bilateral y la pretensión de una futura llegada de aviones para formación de pilotos. La identificación de los 2 modelos pertenece todavía al terreno de las opciones que están siendo examinadas, por lo que cualquier anuncio sobre una transferencia cerrada sería prematuro.
Redacción
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