El futuro sustituto del Tornado IDS de la Luftwaffe ha pasado a la fase de acabados finales en Fort Worth, antes de su primer vuelo. Alemania recibirá 35 aparatos a partir de este año, mientras mantiene abierta la posibilidad de ampliar posteriormente la flota

Redacción
El primer F-35A destinado a la Luftwaffe alemana se aproxima al final de su proceso de fabricación. Lockheed Martin mostraba este 17 de agosto el avance del aparato en su factoría de Fort Worth (Estados Unidos), confirmando que ha pasado ya a la Aircraft Final Finishes, la fase de producción en la que recibirá la pintura, el revestimiento de baja observabilidad y los restantes acabados antes de quedar preparado para su primer vuelo de prueba.
El avión forma parte de los 35 F-35A adquiridos en 2022 para garantizar la sustitución del veterano Panavia Tornado y, de manera particular, mantener sin interrupciones la capacidad alemana vinculada a la participación nuclear de la OTAN. El Ministerio de Defensa autorizó entonces un programa valorado en aproximadamente 8300 millones de euros, paquete que abarcó las aeronaves, motores, equipos específicos de misión, repuestos, apoyo técnico y logístico, formación y armamento.
La entrada del primer aparato en acabados finales permite asistir a la materialización inicial de un relevo que durante años permaneció fundamentalmente sobre el papel. En marzo pasado, Lockheed Martin anunciaba que el avión había avanzado desde el ensamblaje principal hacia las últimas etapas de fabricación, precisando que, posteriormente, recibiría precisamente su pintura y revestimientos furtivos antes del primer vuelo y de una ceremonia oficial de presentación durante 2026. El vídeo publicado ayer por el fabricante confirma que ese proceso ha alcanzado ya la siguiente fase.
Del Tornado IDS al F-35A
El relevo, sin embargo, debe abordarse con algunas cautelas, porque Alemania no trasladará todas las funciones desempeñadas actualmente por las diferentes versiones del Tornado a un único modelo. El F-35A asumirá fundamentalmente las misiones de ataque y el cometido de participación nuclear actualmente asignados al Tornado, mientras que Alemania prevé transferir las funciones de guerra electrónica y reconocimiento del Tornado ECR a una futura variante especializada del Eurofighter. La Bundeswehr contempla para ello la incorporación de 15 Eurofighter ECR.

F-35A de la USAF. Imagen: USAF
En el caso concreto del Tornado IDS, el cambio supone además un salto generacional considerable. El F-35A aportará a la Luftwaffe una plataforma de quinta generación con baja observabilidad, sensores integrados, capacidad para operar armamento internamente y una arquitectura concebida para obtener, fusionar y distribuir información dentro de una fuerza aérea conectada.
En todo caso, la razón operativa más concreta para la elección alemana la estableció el Gobierno alemán desde el comienzo del programa, afirmando que el nuevo avión deberá asumir sin paréntesis la misión de participación nuclear que desempeña el Tornado. Ese requisito tuvo un peso central en la decisión tomada en marzo de 2022 y posteriormente formalizada mediante el habitual procedimiento de compras en el mercado estadounidense a través de la FMS (Foreign Military Sales).
Los Tornado permanecen mientras tanto en servicio durante esta transición. La Luftwaffe mantiene fijado 2030 como horizonte para su retirada definitiva, aunque la incorporación de los F-35 comenzará, en efecto con anterioridad.
Los primeros aviones permanecerán inicialmente en Estados Unidos
El calendario alemán contempla que las entregas comiencen en durante este año 2026. Los 8 primeros F-35A alemanes serán destinados inicialmente a Ebbing Air National Guard Base, en Fort Smith (Arkansas), donde servirán para la formación de pilotos y personal de tierra de la Luftwaffe.

El primer F-35A alemán es transportado por una grúa aérea hasta la estación de ensamblaje final (Foto de Chris Hanoch, fotógrafo de Lockheed Martin)
La llegada de aeronaves a Alemania está prevista a partir del próxima año 2027, cuando comenzará su implantación en la base aérea de Büchel, sede del Taktisches Luftwaffengeschwader 33 y núcleo de la actual capacidad de ataque de la Luftwaffe con el Tornado. La instalación está siendo profundamente adaptada para recibir el nuevo sistema de armas mediante la construcción del denominado F-35 Campus, que la Bundeswehr prevé tener preparado en noviembre de este año.
Durante un periodo razonable coexistirán, por tanto, ambos sistemas. Los Tornado continuarán garantizando las misiones asignadas a Alemania mientras se completa la formación, la infraestructura y la transición hasta la suelta operativa del F-35A.
La importancia del aparato que actualmente recorre las últimas estaciones de la cadena de Fort Worth reside precisamente en que no es únicamente el primero de 35 cazas nuevos, sino que es el primer ejemplar material del sistema que deberá cerrar cerca de medio siglo de servicio operativo del Tornado en Alemania.
Una flota que todavía podría crecer
Los 35 F-35A contratados siguen siendo, por ahora, el único pedido formal alemán. Sin embargo, la posibilidad de ampliar posteriormente esta flota continúa sobre la mesa.
Como ya informó DYS en su artículo «La Luftwaffe quiere más F-35», el inspector de la Luftwaffe, general Holger Neumann, reconoció recientemente que dentro de la Fuerza Aérea existen propuestas para adquirir más F-35, aunque dejó clara la obviedad de que cualquier decisión corresponde al Ministerio de Defensa. Entre las posibilidades planteadas se encuentra una ampliación en 15 aeronaves adicionales, que llevaría el inventario hasta 50 unidades. Hasta el momento, sin embargo, no existe una segunda adquisición formalmente aprobada.
A la espera de futuras concreciones de nuevas adquisiciones del caza de Lockheed Martin, por ahora, el acontecimiento es más inmediato. El primer F-35A alemán ya ha dejado atrás el ensamblaje principal y se encuentra en la fase de acabados finales. Después vendrán su salida de fábrica, las pruebas y el primer vuelo.
El relevo del Tornado alemán ha comenzado a tomar forma definitiva en la cadena de producción de Fort Worth.
Redacción
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