El programa europeo de defensa contra amenazas hipersónicas, cuya administración coordina la española SMS, concluye en Madrid sus 3 primeros años de desarrollo con todas las tecnologías críticas en TRL 3 y algunas entre TRL 4 y 6. El siguiente gran objetivo será disponer de un demostrador tecnológico en 2030

Redacción ![]()
El programa europeo HYDEF (European Hypersonic Defence Interceptor) ha concluido oficialmente su primera etapa de desarrollo tras la reunión de cierre celebrada el pasado 22 de octubre en Madrid. La Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento (OCCAR), responsable de su gestión, ha confirmado que el proyecto ha alcanzado todos los objetivos establecidos y superado las expectativas iniciales, después de 3 años de trabajos dedicados a estudiar la viabilidad de un futuro interceptor europeo capaz de enfrentarse a amenazas hipersónicas.
La noticia constituye un hito especialmente relevante en lo tocante a la industria española de defensa. En concreto a Sistemas de Misiles de España (SMS), que coordina la gestión el consorcio industrial responsable del programa, en el que la alemana Diehl Defence ejerce su dirección técnica. La participación nacional comprende, además, empresas y organismos con responsabilidades en distintas tecnologías del futuro sistema.
El comunicado de OCCAR, publicado el mismo 22 de octubre, confirma la conclusión satisfactoria de esta primera etapa mediante el denominado End-of-Project (EOP), una reunión en la que participaron representantes de los países financiadores, responsables de OCCAR, miembros del consorcio industrial y otros actores vinculados al proyecto.
La organización señala que HYDEF ha entregado un concepto técnicamente viable y suficientemente maduro para continuar el desarrollo de un futuro interceptor endoatmosférico europeo, es decir, diseñado para actuar dentro de la atmósfera.

Cierre de una etapa que DYS anticipó en septiembre
El anuncio confirma la evolución que ya examinamos en DYS el pasado 1 de septiembre, en nuestro artículo «HYDEF supera su última gran revisión y cierra con éxito la fase de viabilidad del interceptor hipersónico europeo».
Entonces explicábamos que, el 26 de agosto, el programa había superado satisfactoriamente su Preliminary Requirements Review (PRR), celebrada en las instalaciones de Diehl Defence en Alemania. Aquella revisión cerraba los trabajos de viabilidad y maduración temprana de las tecnologías críticas, y dejaba pendiente la reunión final prevista para octubre en Madrid. Ese último compromiso acaba ahora de cumplirse.
La revisión de agosto certificó los resultados técnicos de la fase de viabilidad; la reunión de octubre, por su parte, ha formalizado la conclusión de la primera etapa del programa, examinando sus resultados tecnológicos, industriales y estratégicos.
En su comunicado, la OCCAR asegura que todas las actividades previstas se han completado dentro del calendario establecido, dejando preparada la base técnica sobre la que deberá apoyarse el siguiente período de desarrollo.
Tecnologías críticas entre TRL 3 y TRL 6
El resultado más importante se encuentra en la maduración tecnológica del interceptor. La OCCAR confirma que todas las tecnologías críticas del programa han alcanzado, al menos, el nivel TRL 3, correspondiente a la demostración experimental inicial de los principios y funciones tecnológicas fundamentales.
Algunas tecnologías consideradas prioritarias han progresado mucho más, hasta niveles comprendidos entre TRL 4 y TRL 6, mediante ensayos y actividades de validación en entornos de creciente representatividad. Para alcanzar esos resultados se han empleado simulaciones numéricas avanzadas, análisis detallados, pruebas funcionales y diferentes procedimientos de evaluación.
El comunicado resulta particularmente interesante porque confirma que el programa no ha limitado su actividad a la definición teórica de un misil. Los trabajos han permitido reducir riesgos tecnológicos y avanzar en la comprobación de determinadas soluciones que deberán formar parte de un futuro interceptor.
La configuración inicial, denominada Block 0, fue precisamente objeto de la revisión técnica de agosto, durante la cual se consolidaron las soluciones seleccionadas, la arquitectura funcional, los planes de desarrollo y los requisitos de interoperabilidad.
Entre las tecnologías que contempla el programa figuran nuevos sistemas de propulsión, soluciones aerodinámicas de elevada maniobrabilidad, guiado avanzado, sensores y buscadores, así como los correspondientes mecanismos de actuación y control. Todo ello deberá permitir que el interceptor pueda enfrentarse a vehículos hipersónicos de planeo y otras amenazas de gran velocidad y capacidad de maniobra, cuya interceptación plantea exigencias técnicas muy elevadas a los sistemas convencionales de defensa aérea actualmente en servicio.
El próximo objetivo: un demostrador en 2030
El comunicado de la OCCAR establece también el siguiente horizonte de desarrollo.
Los participantes han elaborado una hoja de ruta destinada a conseguir un demostrador tecnológico de nivel TRL 6 en 2030. Se trata de un objetivo vedaderamente significativo, porque exige avanzar desde la viabilidad del concepto y la validación de tecnologías individuales hacia una demostración más representativa, física, de las soluciones que deberán integrarse en el futuro interceptor.
La nueva etapa deberá abordar, por tanto, dificultades de ingeniería e integración que todavía no pueden considerarse resueltas.
En agosto, la OCCAR ya identificaba la continuación prevista como EATMI II, destinada a proseguir la maduración de las tecnologías y los diseños seleccionados. Sin embargo, el comunicado del 22 de octubre no viene acompañado de un nuevo contrato, no aporta una cantidad económica comprometida para la siguiente fase, ni tampoco establece un calendario contractual definitivo para su ejecución.

España en HYDEF
HYDEF reúne a un consorcio de 12 empresas y organismos de 5 países, con la coordinación general encomendada a la española SMS y la responsabilidad técnica del sistema atribuida a Diehl Defence.
La participación industrial española comprende SMS, Sener Aeroespacial, GMV, Instalaza, INTA, Navantia y Escribano Mechanical & Engineering, según la documentación oficial del programa.
Como detallamos en nuestro anterior artículo, las responsabilidades nacionales alcanzan actividades relacionadas con navegación, guiado, control, simulación, actuadores, comunicaciones y otras tecnologías necesarias para el desarrollo del interceptor. España participa, por tanto, desde las fases iniciales de definición del sistema, una circunstancia que permite a su industria intervenir en conocimientos y capacidades de especial complejidad tecnológica.
El proyecto cuenta con un presupuesto de 110 millones de euros para esta primera etapa, de los que 100 millones proceden del Fondo Europeo de Defensa y otros 10 millones de las aportaciones de Bélgica, Alemania, Noruega, Polonia y España.
Su contrato inicial fue firmado el 31 de octubre de 2023, por lo que la reunión de Madrid ha llegado prácticamente al cumplirse 3 años desde su puesta en marcha.
Europa todavía tiene decisiones importantes por delante: HYDEF vs HYDIS
La conclusión satisfactoria de HYDEF es ya un avance ca da vez más concreto dentro de los esfuerzos europeos para desarrollar capacidades propias de defensa frente a amenazas hipersónicas. Pero, valga recordar que aún no se ha tomado la decisión definitiva del interceptor que equipará a los futuros sistemas europeos. Como hemos explicado anteriormente en DYS, junto a HYDEF continúa desarrollándose HYDIS, otra iniciativa europea gestionada por OCCAR, con participación de MBDA y un consorcio industrial diferente.
Ambos programas forman parte de los esfuerzos de investigación y desarrollo destinados a superar algunas de las principales dificultades técnicas de la defensa contra misiles de gran velocidad y maniobrabilidad.
Para España, además, el programa ofrece una oportunidad de consolidar capacidades industriales en un ámbito en el que tradicionalmente las grandes decisiones tecnológicas han estado concentradas en un número reducido de países y fabricantes.
HYDEF no ha producido todavía un interceptor operativo, pero ha concluido la etapa que debía demostrar si existía una base técnica sobre la que continuar trabajando.
Y esa primera prueba, según la propia OCCAR, se ha superado con éxito. La siguiente será transformar esa viabilidad en capacidades tecnológicas demostrables, asegurar su continuidad y, finalmente, determinar hasta dónde puede llegar Europa en el desarrollo de una defensa propia frente a las amenazas hipersónicas.
Redacción
DYS

