Jim Taiclet reitera su apuesta por incorporar tecnologías más avanzadas al Lightning II, apoyándose en la continuidad industrial del programa y en una meta de desarrollo

Redacción ![]()
Lockheed Martin mantiene su propósito de acercar las prestaciones del F-35 a las de un caza de sexta generación mediante la incorporación de nuevas tecnologías. Su presidente y consejero delegado, Jim Taiclet, volvió a situar el objetivo en alcanzar el 80 % de la capacidad de un avión de sexta generación desarrollado desde cero, con un coste equivalente al 50 %, durante la conferencia de resultados del tercer trimestre celebrada el pasado 22 de octubre. Imaginamos que el parámetro relativo para establecer la comparación con un sexta serán sus propios trabajos en el programa NGAD, que ha sido finalmente adjudicado a Boeing, con su F-47.

F-35. Imagen: LM
La declaración, que demuestra la ambición de LM por mantener el F-35 vivo y actualizado durante muchas décadas más, contiene esa mediática cita, que ha terminado por acaparar titulares, de «intentar alcanzar el 80 %».
Más allá de la aspiración industrial del F-35, el planteamiento adelantado por Taiclet combina tres elementos mucho más amplios, que construyen la estrategia a medio y largo plazo de la multinacional norteamericana. A saber: modernizar el F-22, reforzar, como decíamos, las capacidades del F-35 y desarrollar el avión autónomo Vectis. Para el Raptor mencionó sensores, un sistema de apertura distribuida, enlaces de datos y comunicaciones más allá de la línea de visión. Respecto al Lightning II, vinculó la introducción de tecnologías de sexta generación a una mayor estabilidad del programa. «Es algo que realmente creemos que podemos hacer en Skunk Works», afirmó.
La propuesta que se remonta a abril de 2025
La fórmula del 80 % de capacidad por la mitad del coste tiene antecedentes. Taiclet ya la había expuesto en la conferencia de resultados del 22 de abril de 2025, cuando explicó que los conocimientos adquiridos durante la competición del programa estadounidense Next Generation Air Dominance —NGAD— podían trasladarse a los sistemas existentes de la compañía. Su intención era llevar al F-35 hacia lo que denominó una capacidad de quinta generación mejorada.
En aquella intervención señaló que había encargado a sus equipos «ofrecer el 80 % de la capacidad de sexta generación al 50 % del coste». También defendió una arquitectura que conectase plataformas actuales y futuras, apoyada en autonomía, inteligencia artificial y sistemas de mando y control. El fabricante buscaba aprovechar su base de aeronaves y mejorarla progresivamente, incorporando al mismo tiempo nuevos medios.
La noticia de octubre supone así una reafirmación de esa estrategia, ahora asociada a un horizonte industrial más prolongado para el F-35.
En marzo de 2025, la Fuerza Aérea estadounidense adjudicó a Boeing el contrato de desarrollo de ingeniería y fabricación del F-47, la plataforma tripulada del programa NGAD. DARPA confirmó entonces que Boeing y Lockheed Martin habían desarrollado dos aviones experimentales dentro de los trabajos previos de reducción de riesgos. Esos demostradores realizaron sus primeros vuelos en 2019 y 2022 y acumularon varios cientos de horas de vuelo cada uno.
Qué tecnologías se habían mencionado
Aunque la intervención de octubre no ofreció una configuración técnica del F-35 propuesto, las declaraciones de abril aportaban algunas orientaciones. Según se recogió entonces por la comunidad de medios especializados, Taiclet mencionó sensores infrarrojos pasivos, tecnologías de baja observabilidad, mejoras de seguimiento y armamento de mayor alcance entre las posibilidades que podían aprovecharse de los trabajos de NGAD.
Todas las investigaciones conducentes a la materialización de los avances reseñados incluían materiales, geometrías y contramedidas destinadas a dificultar la detección y sostener la furtividad del F-35. También se habló del interés de Lockheed Martin por ofrecer a países aliados tantas capacidades como autorizase Washington.
El respaldo industrial: 850 aviones estadounidenses en diez años
El nuevo contexto procede del acuerdo marco plurianual anunciado el 22 de octubre por el Pentágono y Lockheed Martin, y del que dimos cumplida cuenta en DYS la pasada semana. El comunicado del fabricante contempla 850 F-35 para Estados Unidos durante diez años, repuestos iniciales, diez años de kits de modificación y sostenimiento, y pedidos internacionales correspondientes a los lotes 21 a 30. La cadencia prevista es de 156 aeronaves anuales para el conjunto de clientes. Los 850 aparatos, por su parte, corresponden sólo a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos; la producción anual, en cambio, sí incluye también las necesidades internacionales de los socios del programa.
Lockheed Martin presenta ese horizonte como una herramienta para invertir con mayor previsibilidad, mejorar la eficiencia y reforzar la cadena de suministro. No obstante, el acuerdo marco requiere pasos posteriores para convertirse en contratos definitivos. La empresa señala que, si se concede la autorización plurianual, trabajará con la oficina conjunta del programa F-35 para cerrar condiciones, precios y calendarios mediante una adjudicación formal. Reuters recogió expresamente esa condición al informar del anuncio.
La estabilidad de producción puede facilitar inversiones y planificación. Por sí misma, sin embargo, no demuestra que una futura modernización vaya a alcanzar los porcentajes de prestaciones y coste defendidos por Taiclet.
Vectis, la otra pieza de la propuesta
El componente autónomo tiene un desarrollo propio. El 14 de septiembre, Lockheed Martin anunció la incorporación de cuatro vehículos adicionales al programa Vectis, ampliando el esfuerzo iniciado con el primer prototipo. La compañía mantiene como objetivo que este último realice su primer vuelo antes de finalizar el próximo año 2027.

Representación del Vectis, de LM
El fabricante describe a Vectis como una aeronave autónoma de múltiples misiones, con una arquitectura flexible y capacidad de integración con aviones tripulados como el F-35. Su función prevista es ampliar el alcance de las operaciones y ofrecer nuevas opciones tácticas. El primer vuelo sigue siendo un hito futuro que, como decimos, quiere tener lugar en unos meses.
La propuesta de Lockheed Martin plantea, en consecuencia, una evolución conjunta de cazas existentes y sistemas autónomos que consolide su oferta industrial durante los próximos años. Hasta entonces, el 80 % de capacidad por el 50 % del coste expresa la ambición del fabricante, habrá que esperar para conocer en qué se concreta finalmente y si los desarrollos permiten alcanzarla.
Redacción
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