F-110: «48 o 64 celdas». Una visión francesa de la Bonifaz

Opciones para aumentar la potencia de fuego de las fragatas F-110 Flight I —clase Bonifaz— y Flight II

Redacción

Thibault Lamidel, que firma bajo el acrónimo de Jean-Baptiste COLBERT en el blog especializado El Sillón de Colbert (Le Fauteuil de Colbert), es el autor del texto que a publicamos a continuación.

Le Fauteuil de Colbert es un reconocido medio especializado francés en asuntos navales, centrado en el seguimiento de programas antiguos y nuevos de la Marina Nacional francesa y, con frecuencia, de otras marinas, como es el caso de hoy. Su alto valor informativo reside en el tratamiento detallado de programas, calendarios, configuraciones y decisiones industriales, con una línea de análisis sobria y apoyada siempre en documentación pública, fuentes parlamentarias, institucionales y seguimiento técnico continuado. Thibault Lamidel, analista naval que ha escrito en medios de reconocido prestigio, como la afamada Naval News, combina conocimiento histórico, cultura presupuestaria y atención al detalle técnico, lo que explica la utilidad de sus trabajos para seguir la evolución real de los programas navales más allá de la nota de prensa. Es para nosotros un honor poder publicar uno de sus trabajos más actuales en DYS.

© Sofía Sisqués y Juanjo Fernández, “La fragata F-110 como no te la habían contado y un vistazo a Flight 2, futuro poderío de la Armada”, El Confidencial, 14 de mayo de 2026.

 

Según se ha informado, la Armada Española mantiene conversaciones con Navantia desde 2025 para estudiar opciones que permitan aumentar el número de lanzadores verticales Mk41 de 8 celdas de 2 —16 celdas— a 4 —32 celdas— en las 5 fragatas de la clase F-110 —clase Bonifaz—, de la F-111 a la F-115, y potencialmente a 6 —48 celdas— u 8 —64 celdas— en 2 unidades adicionales, la F-116 y la F-117. Estas consideraciones tienen en cuenta las implicaciones financieras y de calendario del programa, aunque la construcción se mantiene dentro del plazo previsto en el caso de la F-111 e incluso podría adelantarse entre 4 y 6 meses a partir de la segunda unidad, la F-112. No deben subestimarse las posibles consecuencias europeas de estas decisiones, que reflejan la fortaleza de la industria naval española.

Según pudo confirmarse con Jorge Estévez-Bujez, director de defensayseguridad.es, y que ya se ha pronunciado sobre la cuestión de las celdas adicionales para las F-110 Flight I y Flight II, efectivamente se mantienen conversaciones entre la Armada Española y Navantia para estudiar las opciones disponibles de cara a aumentar el número de lanzadores verticales Mk41 de 8 celdas de 2 —16 celdas— a 4 —32 celdas— en las 5 fragatas F-110 de la clase Bonifaz, de la F-111 a la F-115, o incluso a 6 —48 celdas— u 8 —64 celdas— en 2 unidades adicionales, la F-116 y la F-117, como vienen apuntando varias publicaciones españolas desde 2025. Sin embargo, no se ha cursado ninguna solicitud oficial y, por tanto, resulta difícil determinar el marco y el calendario de lo que por ahora no dejan de ser conversaciones preliminares.

 

Botadura de la F-110 Bonifaz

 

Podría caerse en la tentación de limitar este análisis a la presentación de Armada 2050, celebrada el 4 de diciembre de 2024. El conjunto de los 18 nuevos programas navales contemplados en el plan de construcción naval fue objeto de una presentación pública a cargo del vicealmirante Nicolás Lapique Martín, almirante director de Ingeniería y Construcción Naval, durante la feria Expodefensa, celebrada del 3 al 6 de diciembre de 2024 en Santiago. Posteriormente, una versión pública del plan Armada 2050 fue presentada y difundida el 24 de junio de 2025.

Fue durante esa presentación pública del 24 de junio de 2025 cuando se supo que la Armada Española había elevado su ambición inicial de solicitar la construcción de 2 Buques de Proyección Estratégica —BPE— adicionales, con el objetivo de formar 2 Grupos Anfibios y de Proyección de la Flota —GRUFLOT— que pudieran desplegarse simultáneamente gracias a una tercera unidad que serviría como reserva y colchón operativo.

El siguiente paso consistiría en proponer al Gobierno español un programa de portaaviones CATOBAR, capaz de operar un grupo aéreo embarcado de entre 25 y 30 aviones de combate, con un número total de aeronaves superior. Esta ambición está respaldada por un estudio de viabilidad ya encargado a Navantia. Uno de los modelos considerados para ese estudio es el portaaviones Charles de Gaulle, de aproximadamente 45.000 toneladas a plena carga. El calendario preliminar prevé la primera ceremonia de corte de acero en torno a 2035, con la entrega prevista alrededor de 2040.

Esto supondría un salto respecto a la propuesta industrial formulada probablemente en 1995 por la Empresa Nacional Bazán en forma del portaaviones SAC-220, de unas 27.000 toneladas.

Una consecuencia directa de esta nueva ambición aeronaval sería la extensión del programa de fragatas F-110 mediante una variante Flight II, que al parecer sólo se habría mostrado durante la presentación del vicealmirante Nicolás Lapique Martín, director de Ingeniería y Construcción Naval, en Expodefensa, celebrada del 3 al 6 de diciembre de 2024 en Santiago. Esto equivaldría, por tanto, a abrir un diálogo entre la Armada Española y el Ministerio de Defensa para ampliar la clase Bonifaz con 2 unidades adicionales, lo que permitiría prolongar la serie con las F-116 y F-117.

Sobre esta cuestión se mantienen conversaciones entre la Armada Española y Navantia acerca de las soluciones de diseño necesarias para integrar entre 6 y 8 lanzadores Mk41 de 8 celdas, lo que daría lugar a 48 o 64 celdas. Estas 2 unidades derivarían específicamente de la F-110, aunque modificadas para desempeñar principalmente misiones de defensa aérea. Las conversaciones parecen haberse acelerado en torno a abril de 2026 con respecto al objetivo de alcanzar las 48 celdas, con la idea de alargar el casco para integrar 4 lanzadores Mk41 adicionales de 8 celdas, alineados con la configuración existente que ya incorpora 2 de estos lanzadores.

Aún más interesante es la aparición de la variante F-110 Flight II —F-116 y F-117— con 64 celdas, distribuidas en 8 lanzadores Mk41 de 8 celdas, de los cuales 6 serían Strike Length y 2 Tactical Length. Resulta especialmente relevante observar, por ejemplo en los textos de Juanjo Fernández (analista de defensa y colaborador principal de El Confidencial), que estas unidades también estarían concebidas para equiparse con un sistema integrado de defensa aérea y antimisiles —IAMD—. En otras palabras, además de las municiones asociadas, el plan pasaría por integrar la capacidad de combate cooperativo —CEC— y, quizá lo más importante, el radar AN/SPY-6, probablemente en su variante AN/SPY-6(V)4, en lugar del AN/SPY-7 de las F-110 Flight I.

Si bien las fragatas F-110 Flight II —F-116 y F-117— estarían vinculadas al proyecto de portaaviones CATOBAR, su futuro no dependería necesariamente de este. De hecho, la fecha prevista para el inicio de la construcción de las F-116 y F-117 se situaría en algún momento de 2033, es decir, 1 año después de que la F-115 Barceló entre en servicio en 2032. Jorge Estévez-Bujez ha señalado que el pedido de las F-116 y F-117 podría confirmarse a finales de 2026 o principios de 2027.

En cualquier caso, se produciría una pausa en las actividades de construcción de la serie, con el objetivo claro de entregar las 2 unidades en 2035-2036. Esta pausa industrial resultaría significativa, ya que marcaría la posibilidad de abrir la puerta a unidades muy modificadas, o incluso a buques que mantuvieran sólo una conexión lejana con la Flight II original.

Teniendo en cuenta este calendario, debe considerarse la propuesta de Navantia Australia para el proyecto Destroyer Flight III, dentro del programa SEA 5000 Fase 1, Fragata del Futuro, de la Marina Real Australiana, desarrollado entre 2016 y 2023. El origen de este proyecto es doble. Entre las propuestas presentadas para su análisis en el marco del programa SEA 5000 de Navantia figuraba una F-110 inicial, denominada Flight II, diseñada para cumplir con las especificaciones australianas. También existía una evolución de los destructores de la clase Hobart, modificados para responder a los requisitos del programa SEA 5000 y designados igualmente como Flight II, también F-5000. Esto explica los 2 diseños tan diferentes de la propuesta de Navantia. Sin embargo, el Destroyer Flight III, destinado a responder a las mayores ambiciones australianas dentro del programa SEA 5000, se basa en un casco completamente nuevo, a la vista de sus dimensiones: eslora de unos 165 metros, manga de unos 21 metros, desplazamiento a plena carga de unas 10.200 toneladas y sistema de lanzamiento vertical de 128 celdas, distribuidas en 2 grupos de 64 celdas, es decir, 16 lanzadores Mk41 de 8 celdas.

 

El propuesto Flight III de Navantia para la Royal Australian Navy

 

El boceto del Destroyer Flight III merece ser tenido en cuenta, ya que difícilmente puede considerarse un simple Flight, es decir, una evolución de alguna de las clases consideradas dentro de una misma serie. Su silueta recuerda a una F-110 de mayores dimensiones. Resulta llamativo que esta plataforma naval se sitúe en el mismo segmento que otros programas europeos, como el DDX de la Armada italiana y la F-127 de la Armada alemana. Por tanto, cabe preguntarse si el Destroyer Flight III se circunscribió al caso australiano o si pudo haberse presentado en el marco de otros programas, particularmente en Europa y, más concretamente, en Dinamarca y los Países Bajos. También podría haber tenido encaje con Italia, debido al acercamiento entre Navantia y Fincantieri en torno a la Cooperación Estructurada Permanente —CEP— y al proyecto Elementos Esenciales de Escolta Europea —4E—, con horizonte 2040. Lo mismo puede decirse de la Corbeta Europea de Patrulla, también en el marco de la CEP, para la cual sólo habría sobrevivido la versión multipropósito de combate completo, impulsada originalmente por Italia y a la que se sumó España, antes vinculada a la versión francesa multipropósito de largo alcance —LRM—, mediante el memorando de entendimiento —MdE— firmado con Naviris el 26 de febrero de 2026.

Volvamos al destino de las 5 primeras F-110 Flight I, es decir, la clase Bonifaz, de la F-111 a la F-115, para las cuales la Armada Española también desearía aumentar el número de lanzadores verticales Mk41 de 8 celdas de 2 —16 celdas— a probablemente 4 —32 celdas—.

Podría haberse planteado limitar este análisis a intercambios informales con Navantia. Sin embargo, cabe preguntarse qué influencia pudo tener una reunión de la OTAN celebrada en junio de 2025, en la que se definieron los objetivos de fuerzas navales. Troels Lund Poulsen, viceprimer ministro desde el 23 de octubre de 2023 y ministro de Defensa de Dinamarca desde el 22 de agosto de 2023, declaró que estaba a la espera de las conclusiones de dicha reunión antes de decidir sobre la adquisición de nuevas fragatas para Dinamarca.

Este podría ser el punto central de las deliberaciones de la Armada Española y del inicio de las conversaciones con Navantia. Sin embargo, sigue sin estar claro por qué las soluciones de diseño parecen tomar forma a partir de abril de 2026. Quizá esto esté relacionado con el calendario de elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2027, con vistas a su aprobación en diciembre de 2026. Las opciones militares, basadas en las posibilidades industriales, tendrían que presentarse al Gobierno probablemente durante el verano, ya que este deberá defender los presupuestos ante el Parlamento español tras su presentación a mediados de noviembre de 2026. Todo ello, pese a la prórroga de los presupuestos de 2023 para los ejercicios 2024, 2025 y 2026, debido a que las propuestas presupuestarias anteriores no lograron la mayoría absoluta.

En un artículo de Juanjo Fernández, escrito desde Ferrol, puede verse lo que parece ser el boceto de diseño preliminar de la F-110 Flight II —F-116 y F-117—, que permitiría disponer de 64 celdas distribuidas en 8 lanzadores. Sin embargo, en comparación con la F-110 Flight I, es decir, la clase Bonifaz de la F-111 a la F-115, Juanjo Fernández resume las soluciones de diseño que se estarían considerando.

 

El Confidencial. Ceremonia de la botadura de la fragata F-111 en Ferrol en septiembre de 2025. (EFE)

 

Se habrían estudiado 2 soluciones para la cubierta de proa. La primera consistiría en rediseñarla para aumentar el número de lanzadores Mk41 de 8 celdas de 2 a 4. Esta opción parecía técnicamente factible, aunque muy difícil y costosa. La solución podría replicarse en toda la serie, incluso en las unidades ya botadas o a punto de serlo, como la F-111 Bonifaz y la F-112 Roger de Lauria, durante una gran carena. Sin embargo, sólo podría incorporarse directamente a la serie a partir de la F-113 Menéndez de Avilés, lo que implicaría un retraso en su construcción. En consecuencia, toda la serie tendría que retrasarse.

Otra solución en estudio consistiría en alargar la sección de proa del buque para integrar un nuevo bloque con 2 lanzadores Mk41 adicionales de 8 celdas, de modo que las F-114 Luis de Córdova y F-115 Barceló pudieran alcanzar las 32 celdas. La Armada Española no parece ver con buenos ojos una solución que fragmentaría la serie F-110 en 3 subvariantes, o incluso en una clase inicial —F-111 a F-113— ampliada por una subclase —F-114 y F-115— y seguida de otra clase —F-116 y F-117—, según cómo se presente la situación.

Resulta más relevante una de las modificaciones incluidas en lo que podría ser el boceto de diseño preliminar de la F-110 Flight II —F-116 y F-117—: la colocación de 2 lanzadores Mk41 Tactical Length de 8 celdas en la parte delantera de la segunda superestructura, que también alberga los escapes. Esta solución podría considerarse actualmente para las F-110 Flight I, es decir, para la clase Bonifaz de la F-111 a la F-115, ya que tendría la ventaja de ser reproducible en toda la serie, manteniendo así la homogeneidad del material naval y una capacidad táctica equivalente.

Un factor que podría explicar la decisión de la Armada Española de no implementar modificaciones de diseño que pudieran retrasar la producción es el cumplimiento del calendario industrial. De hecho, la construcción de la F-112 Roger de Lauria podría comenzar en octubre de 2026, en lugar del primer trimestre de 2027, lo que supondría un adelanto de hasta 6 meses respecto al calendario inicial. Esto sugiere que Navantia no sólo podrá cumplir el objetivo de entregar 1 unidad al año entre 2028 y 2032, sino quizá incluso mejorarlo, ya que los meses ahorrados en la construcción podrían dedicarse a la revisión, las pruebas y, por tanto, a acelerar la entrada en servicio de los primeros buques.

De ello se derivan 3 conclusiones. La primera es la búsqueda de soluciones de diseño para aumentar el número de celdas de 16 a 32, o incluso a 48 si se hubiese adoptado una solución distinta mediante el rediseño de la cubierta de proa. También se estudió una solución similar para la FDI en el marco de las conversaciones franco-suecas sobre la FDI 48 VLS. Esta opción podría haber sido más sencilla en los casos español y francés mediante la retirada del cañón naval —127 mm en el primer caso y 76 mm en el segundo— para liberar espacio destinado a pañoles y mecanismos de alimentación, sustituyéndolo por 1 o varios cañones antiaéreos. En el caso español, adoptar una solución de 48 celdas habría permitido estandarizar la capacidad de salva con la de las F-100, igualando el potencial táctico de esas 10 unidades. La segunda conclusión es la necesidad de grandes unidades de defensa aérea capaces de cumplir todos los requisitos del sistema de Defensa Aérea y Antimisiles Integrada —IAMD— definido por la OTAN. La tercera reside en el futuro de la F-110 Flight II, que podría servir como antesala o cobertura industrial para el Destroyer Flight III si el Gobierno español impulsara dicho programa, o si otro Estado se comprometiera con él.

Agradecemos a Jorge Estévez-Bujez sus valiosas aclaraciones. Cualquier error o interpretación errónea es responsabilidad exclusiva del autor del texto anterior.

 

Thibault Lamidel

defensayseguridad.es

Artículo completo original en El Sillón de Colbert

 

2 respuestas

  1. ¿En serio se considera un cambio al spy6 de Raytheon? No creo que tenga sentido abandonar el equipo de Lockhead tras todo el trabajo para integrarlo en el scomba para ahora empezar de cero. Más todavía cuando no sería un cambio a largo plazo ya que en un futuro se prevee que se sustituya el equipo americano por el radar 4D multibanda que está desarrollando Indra.

    1. Yo he pensado lo mismo.

      Y en cuanto al número de celdas, aunque 16 equivalen a hasta 64 misiles ESSM, que es mucho más que los 32 Aster de las FDI francesas modificadas, ¿alguien va a dimitir por la miopía que han tenido? Rectificar es de sabios, pero esto implica reconocer que el rey iba desnudo. ¿Quien va a dimitir por asegurar apenas unos años atrás que iba vestido?

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