Defensa se suma a un proyecto cooperativo de la OTAN para alerta temprana aerotransportada
La iniciativa, anunciada en Ankara, es distinta del programa de 11 aliados para sustituir parte de los E-3A por Saab GlobalEye, en el que no está España.
El caso español aconseja cautela, porque no se han detallado plataforma, calendario, número de aeronaves ni relación con propuestas nacionales previas.

Redacción
La OTAN ha confirmado en Ankara el lanzamiento de un proyecto cooperativo paralelo para el desarrollo y adquisición de capacidades nacionales de alerta temprana aerotransportada. La iniciativa agrupa, en principio, a 8 aliados y se presentaba ayer, durante el Foro de la Industria de Defensa de la Cumbre de la OTAN, celebrado en Turquía.

Conviene distinguir este proyecto del anuncio principal a que nos referíamos antes, y realizado por la Alianza sobre la adquisición conjunta de hasta 10 aeronaves Saab GlobalEye por parte de 11 aliados, destinadas a sustituir parte de la actual flota Boeing E-3A Sentry del sistema AWACS de la OTAN. En ese programa principal, como decimos, no participa España.
El proyecto paralelo anunciado en Ankara respondería a una lógica y unas necesidades diferentes. No se trata, al menos con la información pública disponible, de una compra ya definida sobre una plataforma concreta para la flota común de la OTAN, sino de una cooperación entre aliados para cubrir necesidades nacionales de alerta temprana, vigilancia y control aerotransportado.
La información debe, por tanto, manejarse con prudencia. Por ahora no se han hecho públicos ni el número de plataformas previstas, ni el modelo de aeronave; y mucho menos los plazos de adquisición, la arquitectura industrial, el reparto de trabajo ni el alcance concreto de la participación española. Tampoco se ha aclarado si el programa desembocará en una compra común, en una cooperación tecnológica, en adquisiciones coordinadas o en una combinación de estas fórmulas.
La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, encabezó la delegación española en el foro, integrada por representantes del Ministerio de Defensa y de la industria nacional. Defensa ha confirmado la participación de España en esta iniciativa de adquisición colectiva de plataformas tripuladas de alerta temprana y vigilancia, en el marco de los Proyectos de Alta Visibilidad de la OTAN.
Según la información difundida por varios medios especializados nacionales, como Fly News o El Español el grupo de 8 aliados estaría formado por España, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Polonia, Suecia y Turquía. No obstante, la propia OTAN habría limitado su comunicación a confirmar el lanzamiento del proyecto cooperativo, sin detallar oficialmente la identidad de todos los participantes ni sus parámetros operativos.

La renovación de medios AWACS de la OTAN se ha puesto en marcha en Ankara
Así, esa prudencia es necesaria para no confundir planos. España no participa en el programa de GlobalEye destinado a sustituir parte de los E-3A de la OTAN. Sí aparece, en cambio, vinculada a una iniciativa paralela para capacidades nacionales de alerta temprana aerotransportada. Son programas diferentes, con participantes distintos y, por ahora, con grados de definición también distintos.
La necesidad operativa es, en el caso español, clara. Las capacidades de aeronaves de alerta temprana y vigilancia aerotransportada permiten ampliar la detección de amenazas, mejorar la conciencia situacional, coordinar operaciones aéreas y navales, apoyar misiones de defensa aérea y actuar como nodos de mando y control. Y son capacidades llamadas ha ganar peso dentro de la planificación aliada, y de las que España carece de manera individual y soberana.
Un programa de este tipo podría abrir oportunidades para empresas nacionales en sensores, comunicaciones, integración de misión, sistemas de mando y control, procesamiento de datos, inteligencia artificial, enlaces tácticos y arquitectura de misión. Pero esas oportunidades dependerán del diseño final del proyecto y de la capacidad española para asegurar participación real en sus elementos críticos, no solo en tareas auxiliares o de integración secundaria.
El anuncio, por tanto, es importante, pero todavía incompleto. España se suma a una iniciativa aliada que puede reforzar sus capacidades nacionales de vigilancia y alerta temprana. Sin embargo, no se conoce aún si esa participación tendrá traducción directa en una aeronave concreta, en una familia de sistemas, en un programa industrial multinacional o en una adquisición coordinada.
La entrada española en este proyecto cooperativo de la OTAN será una señal positiva si permite avanzar hacia una capacidad nacional de alerta temprana aerotransportada, largamente necesaria y cada vez más vital. Pero, hasta que no se conozcan plataforma, calendario, financiación, reparto industrial y relación con planes nacionales, conviene evitar lecturas excesivamente prospectivas.
España puede haber encontrado una vía aliada para cubrir una carencia importante. Falta saber si esa vía será compatible con las ambiciones industriales nacionales y, sobre todo, si permitirá obtener una capacidad real, sostenida y útil para el Ejército del Aire y del Espacio y para la contribución española a la OTAN.
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
Si va Francia, ya sabemos el resultado.