Cameri fabrica ya componentes del futuro J-6004 mientras avanza en Estados Unidos el ensamblaje de los primeros aparatos destinados a Suiza

Redacción
El programa F-35A de Suiza ha entrado definitivamente en su fase industrial. La nueva flota de cazas de quinta generación comienza a abandonar el terreno de los contratos, presupuestos y calendarios (y la polémica del sobrecosto) para adquirir una forma tangible tanto en Estados Unidos como en la planta italiana de Cameri, pieza fundamental de la cadena europea del F-35.

Patriot y F-35, un binomio de sistemas no exento de problemas presupuestarios para Berna
La última confirmación procede de Armasuisse, la Oficina Federal de Armamento suiza. El organismo informó el 14 de agosto de que en las instalaciones de Leonardo en Cameri, Italia, ya se ha ensamblado el primer tramo de fuselaje con un ala destinado a uno de los futuros F-35A helvéticos. Se trata del conjunto identificado como MJ-4, que terminará formando parte del aparato con matrícula militar J-6004.
Es un hito particularmente gráfico porque permite ver cómo comienza a materializarse una adquisición que durante los últimos años ha estado rodeada de un intenso debate político y presupuestario en Suiza.
Del Cameri italiano al Fort Worth estadounidense
El proceso de fabricación refleja la naturaleza internacional del programa F-35. Una vez concluidos los trabajos correspondientes en Cameri, la sección del fuselaje con las alas instaladas será trasladada a Estados Unidos, donde se integrará con el resto de componentes en las instalaciones de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas.
Cameri ocupa una posición muy particular dentro de esta estructura industrial. Es la única línea europea de ensamblaje final del F-35 y una de las 3 instalaciones del mundo donde se fabrican aparatos del programa, junto con Fort Worth y Nagoya, en Japón. Su capacidad alcanza hasta 20 aeronaves anuales y, además de efectuar el ensamblaje de F-35A y F-35B para Italia y otros clientes, fabrica aproximadamente un tercio de las alas destinadas al programa mundial.
El trabajo sobre el J-6004 no constituye, además, el inicio absoluto de la fabricación suiza. El primer F-35A destinado a las Fuerzas Aéreas suizas había comenzado ya su ensamblaje principal en mayo de 2026 en las instalaciones de Lockheed Martin en Marietta, Georgia, después de que hubiera arrancado previamente la fabricación de sus primeros componentes.
El programa utiliza una cadena industrial que reúne a más de 2100 proveedores en todo el mundo, una de las características fundamentales del modelo productivo del F-35.
Los primeros F-35A llegarán en 2027
El calendario oficial permanece por ahora sin cambios. Los primeros 8 F-35A destinados a Suiza comenzarán a utilizarse desde mediados de 2027 en la Ebbing Air National Guard Base, Arkansas, donde servirán para la formación de pilotos y personal de tierra suizo.
La llegada física del nuevo sistema de armas a territorio helvético comenzará después. Según Armasuisse, los primeros aparatos estarán en Suiza desde mediados de 2028, coincidiendo con el comienzo de su introducción en Payerne. Meiringen está previsto que los reciba desde 2030 y Emmen desde 2032.
El J-6004 cuyos elementos se fabrican actualmente en Cameri seguirá un calendario algo posterior y se espera que llegue a Suiza a finales de 2029.
Un programa que ya no tiene garantizados 36 aviones
La progresión industrial no debe confundirse, sin embargo, con la resolución de los problemas presupuestarios que han rodeado recientemente la compra.
Suiza seleccionó inicialmente 36 F-35A, pero el Consejo Federal confirmó el pasado 6 de marzo que renunciaba a garantizar aquella cantidad ante el crecimiento de los costes asociados al programa. El Gobierno decidió adquirir el máximo número posible de aparatos dentro del límite financiero aprobado por los ciudadanos, solicitando al Parlamento un crédito adicional de 394 millones de francos suizos. Las estimaciones manejadas a comienzos de 2026 situaban la futura flota en aproximadamente 30 aeronaves, aunque el número definitivo todavía depende de los precios de los siguientes lotes negociados por el Gobierno estadounidense con los fabricantes.
La cuestión continúa plenamente abierta. El 11 de agosto, apenas 3 días antes de conocerse los nuevos avances industriales de Cameri, la Comisión de Política de Seguridad del Consejo Nacional recomendó aprobar esos 394 millones adicionales para garantizar al menos 30 F-35A, pero rechazó por 13 votos contra 10 y una abstención una propuesta para recuperar los 36 aparatos originalmente previstos mediante un incremento adicional del crédito.
Es, por tanto, importante separar ambas cuestiones, porque Suiza no ha abandonado el F-35A y su fabricación avanza, pero tampoco puede darse actualmente por segura una flota de 36 unidades.
Una historia seguida de cerca por DYS
La evolución del programa ha sido objeto de seguimiento en Defensa y Seguridad, particularmente durante los últimos meses, cuando los problemas presupuestarios y las peculiaridades del sistema estadounidense FMS comenzaron a adquirir un peso creciente.
En marzo, DYS en explicamos cómo Estados Unidos había recurrido a más de 100 millones de francos ya aportados por Suiza al programa F-35 para cubrir obligaciones relacionadas con el Patriot, una posibilidad contemplada dentro de la estructura contractual FMS pero que provocó un importante malestar en Berna.

El episodio resultaba especialmente significativo porque llegaba cuando Suiza ya había asumido que el coste final impediría probablemente alcanzar los 36 F-35A inicialmente planeados. La controversia sobre el Patriot llegó incluso a llevar al Gobierno helvético a considerar públicamente diferentes opciones para aquel programa, incluida su eventual cancelación.
DYS también ha abordado anteriormente el intenso debate europeo sobre las virtudes, limitaciones y dependencia asociadas al F-35, un avión que genera controversia pero que, al mismo tiempo, se ha convertido en el principal caza occidental de quinta generación disponible en producción a gran escala.
El componente industrial suizo
Lockheed Martin y Armasuisse continúan paralelamente desarrollando las compensaciones industriales vinculadas al programa. El pasado julio ambas partes ampliaron el acuerdo de offset con nuevos proyectos que, si se ejecutan según lo previsto, podrían elevar el volumen de compensaciones hasta aproximadamente el 73 % del valor contractual, por encima del 60 % exigido.
Entre las colaboraciones ya anunciadas figura el proyecto entre Lockheed Martin y Pilatus Aircraft para desarrollar un sistema de formación de pilotos adaptado a las necesidades de fuerzas aéreas que operen sistemas de quinta generación.
De esta manera, y pese a las incertidumbres económicas y políticas que todavía rodean el número final de aeronaves, el F-35A suizo comienza, literalmente, a tomar forma. Ya existen estructuras destinadas a aparatos concretos, matrículas asignadas y una cadena de fabricación en movimiento a ambos lados del Atlántico.
A partir de mediados de 2027 comenzará la fase siguiente: pilotos y técnicos suizos tendrán sus primeros aviones en Estados Unidos. Y, un año después, si el calendario se mantiene, el F-35A comenzará a instalarse definitivamente en Suiza.
Redacción
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