Fuentes cercanas al programa confirman a DYS que persisten discrepancias en el programa del Vehículo de Apoyo de Cadenas, destinado a sustituir los veteranos TOA del Ejército de Tierra y reconocen retrasos. Los problemas afectan a cuestiones ya señaladas en abril por El Español, entre ellas requisitos técnicos, determinados sistemas, costes y propiedad intelectual. Las mismas fuentes aseguran que se trabaja para resolverlas y llevar finalmente el proyecto hacia una definición que permita iniciar su industrialización

Redacción
El Vehículo de Apoyo de Cadenas (VAC) debía, a estas alturas, encontrarse ya bastante más cerca de convertirse en una realidad industrial, al menos en sus fases más tempranas. Sin embargo, acabando agosto de, no lo perdamos de vista, 2026, todavía persisten serios interrogantes sobre el estado de un programa llamado a sustituir progresivamente a los veteranos M113 TOA del Ejército de Tierra.

El Castor de Zapadores: otro vehículo de la familia ASCOD, entregado en número de 36 unidades al ET. Imagen: Ministerio de Defensa
Fuentes muy cercanas al Ministerio de Defensa consultadas por DYS confirman que existen problemas y, por consiguiente, retrasos en la actual fase del programa y que continúan determinadas discrepancias relacionadas con las cuestiones que ya adelantó Izan González en El Español el pasado 18 de abril.
Aquel artículo reveló que Defensa estaba analizando la propuesta remitida por Tess Defence antes de autorizar la siguiente fase del programa y que existían dudas sobre su adecuación a los requisitos establecidos por el Estado Mayor del Ejército de Tierra. Entre los aspectos pendientes figuraban el precio, determinados sistemas críticos, algunas características de la plataforma y cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual. Un plantel de cuestiones en absoluto despreciable y que configura, per se, una realidad muy lejana a un desarrollo exento de sobresaltos.
Pasados 4 meses, DYS puede confirmar que esas discrepancias todavía no se encuentran completamente resueltas.
Las fuentes consultadas precisan, no obstante, que se está haciendo todo lo posible para neutralizarlas y permitir que el programa avance finalmente hacia fases mucho más definidas, con el objetivo de facilitar cuanto antes su industrialización.
Con la información en la mano podemos afirmar que no parece posible sostener que el desarrollo avance conforme al calendario inicialmente previsto.
Una necesidad reconocida desde hace años
El Consejo de Ministros autorizó en abril de 2023 la primera fase del programa VAC con un importe máximo de 1.970 millones de euros y un horizonte temporal entre 2023 y 2035. El Gobierno explicaba entonces que el Ejército ya había iniciado a finales de 2021 la reducción de su nutrida y veteranísima flota de M113, pasando progresivamente de unos 1.250 vehículos operativos a aproximadamente 600, mientras se desarrollaba su sustituto.

Un veteranísimo M113, todavía en servicio
El programa debe ejecutarse mediante sucesivas fases, precisamente porque el VAC no es una simple adquisición de una plataforma existente, sino un desarrollo que requiere cerrar progresivamente configuración, sistemas, integración, prototipos, validación y producción.
La solución propuesta a Defensa por Tess Defence contempla inicialmente 394 vehículos, distribuidos en diferentes versiones para sustituir buena parte de las funciones actualmente asumidas por los TOA. El diseño utiliza como base la familia ASCOD de Santa Bárbara Sistemas y distribuye las principales responsabilidades industriales entre los socios de Tess Defence.
Así los roles, Indra debe asumir las comunicaciones, la arquitectura electrónica y los sistemas de combate; Santa Bárbara Sistemas aporta la plataforma ASCOD; Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) los sistemas de armas; y SAPA el grupo motopropulsor y el sistema de generación eléctrica, con la transmisión ACT 850 como solución propuesta.
El objetivo declarado es alcanzar además un grado de participación industrial española cercano al 90 %, con alrededor de 400 proveedores nacionales implicados.
Sobre el papel, el programa dispone de la preceptiva necesidad operativa, financiación y estructura industrial. Por lo tanto, el problema se encuentra en otra parte: cerrar técnicamente el vehículo que debe fabricarse. Algo no muy distinto, con todas las salvedades debidas, de lo que viene ocurriendo con el VCR DRAGÓN, a cargo de los mismos socios industriales que el VAC.
La propuesta todavía debe superar etapas fundamentales
La información publicada por Izan González en El Español el pasado abril resultaba especialmente significativa porque permite determinar en qué punto se encontraba realmente el proyecto.
Según las fuentes del Ministerio citadas entonces, Defensa estaba estudiando la propuesta entregada por Tess con el objetivo de comprobar que se ajustaba a los requisitos exigidos por el Ejército y a los términos establecidos para el programa.
Si en abril se llegó a definir el desarrollo como muy retrasado y aseguraron que existían dudas sobre si determinados elementos cumplían siquiera los requisitos mínimos establecidos, la cuestión adquiere mayor importancia al observar cuál debía ser el siguiente paso.

Barcaza de un Castor, misma base que la del VAC. Imagen: GDELS SBS
Una vez aceptada la configuración presentada por Tess Defence, el programa deberá enfrentarse a la Critical Design Review (CDR) o revisión crítica de diseño.
La CDR constituye una frontera fundamental en cualquier desarrollo de esta naturaleza, ya que permite comprobar que el diseño ha alcanzado suficiente madurez para pasar a la fabricación de prototipos representativos y comenzar posteriormente las correspondientes pruebas y procesos de calificación.
Y aquí aparece uno de los indicadores más claros del retraso acumulado porque, si según la información publicada por El Español, la CDR debería haberse completado ya durante 2025 conforme a la última revisión del calendario disponible, pero en abril de 2026 todavía permanecía pendiente, ahora, ya en agosto no parece que las cosas hayan cambiado.
En todo caso, no olvidemos que a partir de ahí todavía habría que fabricar un prototipo de cada una de las configuraciones contempladas: transporte de personal, puesto de mando, zapadores, portamortero, contracarro, ambulancia, observador avanzado, recuperación, carga y pick-up.
Es decir, que estamos ante un retraso que no afecta únicamente a una futura producción en serie, sino que se encuentra antes, en las etapas esenciales de definición y validación del propio vehículo.
2028 empieza a convertirse en una fecha comprometida
El calendario resulta todavía más significativo atendiendo a las previsiones industriales.
Una fuente de una de las empresas involucradas aseguró en abril que, incluso si Defensa hubiera autorizado inmediatamente la siguiente fase, la primera unidad de serie no estaría disponible hasta bien entrado 2028. Desde entonces han transcurrido otros 4 meses. Y, según las fuentes consultadas ahora por DYS, las discrepancias todavía continúan, aunque, como es preceptivo, se insiste en que se trabaja para resolverlas.
Esto obliga a preguntarse hasta qué punto puede mantenerse ya aquella previsión.
Porque antes de obtener un VAC de serie todavía deben cerrarse definitivamente las especificaciones, superar la correspondiente revisión crítica de diseño, producir los prototipos de las distintas variantes, someterlos a las pruebas necesarias, introducir las modificaciones que puedan resultar de esos ensayos y preparar posteriormente el proceso industrial.
Por ello, cada mes adicional consumido antes de la CDR estrecha inevitablemente el margen disponible para alcanzar la producción.
788 millones para comenzar los trabajos
La situación resulta especialmente compleja, máxime porque la financiación industrial existe. El Real Decreto 914/2025, aprobado el 14 de octubre del pasado año, concedió financiación a distintos programas de Defensa y reservó 788 millones de euros para Tess Defence y el VAC. En el texto legal ya se definía el proyecto como una «necesidad operativa prioritaria» destinada a proporcionar al Ejército una familia de vehículos de cadenas capaz de asumir las misiones operativas y logísticas que actualmente desempeñan unos TOA que han superado ampliamente su ciclo de vida previsto. Lo que quiere decir que el problema no se encuentra tampoco en la ausencia de respaldo presupuestario.

Pizarro españoles durante unos ejercicios. Imagen: Ministerio de Defensa
Existe programa, existe financiación, existe contratista y existe una necesidad operativa reconocida por el propio Gobierno.
Pero todavía falta cerrar definitivamente el producto que debe llegar a las unidades.
Las tensiones dentro de Tess tampoco ayudan
A la complejidad técnica del VAC se añade además un contexto empresarial poco sencillo que se anunciaba de anteriores y, todavía, concurrentes programas.
Durante los últimos meses se han venido haciendo públicas las dificultades en las relaciones entre algunos de los integrantes de Tess Defence, sociedad actualmente controlada por Indra y participada también por Santa Bárbara Sistemas, SAPA y EM&E.
Cinco Días informó el 22 de mayo de que el deterioro de las relaciones entre algunos socios había afectado a contratos compartidos como el VAC y señalaba entonces que todavía quedaban cuestiones pendientes antes de culminar determinados pasos contractuales.
El 12 de junio, el mismo diario volvió a referirse expresamente al retraso del lanzamiento del programa VAC, vinculándolo además a la situación industrial de la fábrica de Trubia de Santa Bárbara Sistemas.
Todavía el 24 de junio, El País señalaba que el VAC seguía siendo una de las cuestiones a resolver dentro de Tess, precisamente mientras Indra y Santa Bárbara negociaban una posible nueva estructura de cooperación industrial.
No es posible atribuir únicamente a esas tensiones el retraso del VAC. Sería simplificar un problema que, según las fuentes ministeriales consultadas tanto por El Español como cercanas al programa ahora por DYS, afecta también a cuestiones técnicas, económicas, de requisitos y propiedad intelectual. Pero tampoco parece razonable considerar completamente ajeno al programa el clima empresarial vivido dentro de Tess. Especialmente porque existe un precedente inmediato.
El precedente del Dragón
Tess Defence es también responsable del VCR 8×8 Dragón, un programa que durante los últimos años ha experimentado numerosos retrasos y dificultades de integración; y que en DYS hemos tratado de manera notable.
Pese a los vehículos entregados en fechas recientes, se ha sabido que Tess tampoco alcanzaría las 138 unidades del Dragón previstas para finales de este año, mientras el presidente de Indra, Ángel Simón, situaba la previsión aproximadamente en 100. No debe olvidarse que hablamos de vehículos entregados, muchos de los cuales se encuentran en fase de prueba y validación por las unidades del Ejército, y que, a día de hoy, ninguno de ellos se encuentra operativo en los regimientos donde habrán de servir.

Dragón, de Tess Defence
El VAC no es el Dragón, es evidente, pero comparten estructura empresarial encargada de desarrollarlos, algo que convierte la experiencia acumulada con el 8×8 en un precedente que merece ser tenido en cuenta. Precisamente por ello resulta especialmente importante resolver ahora las discrepancias existentes antes de entrar en una fase industrial mucho más costosa y difícil de corregir, como el Dragón se empeña en demostrarnos.
¿Dónde está exactamente el VAC?
A fecha de 22 de agosto de 2026, la situación puede resumirse de forma relativamente sencilla.
El VAC ha encontrado problemas. Es cierto que dispone de financiación y continúa siendo considerado por Defensa una necesidad operativa prioritaria. Pero sí acumula retrasos en etapas fundamentales de su desarrollo y, como en el Dragón, se echan en falta informes donde se rindan cuentas de manera pública de los obstáculos encontrados y las soluciones que se están planteando.
Las fuentes confirman que persisten las discrepancias ya conocidas respecto a diferentes elementos de la propuesta industrial, y que esos problemas han retrasado el avance de algunas de las fases previstas. Al mismo tiempo, Defensa asegura que se está trabajando para neutralizar esas diferencias y conseguir que el proyecto entre finalmente en etapas mucho más definidas que permitan avanzar hacia su industrialización.
La pregunta es ¿cuándo estará suficientemente definido el vehículo como para comenzar realmente el proceso que debe convertirlo en una plataforma de serie?
Y para responderla existen varios hitos perfectamente objetivos sobre los que cabe preguntarse abiertamente:
¿Ha aceptado ya Defensa definitivamente la configuración propuesta por Tess Defence?
¿Cuándo se celebrará y superará la Critical Design Review que debía haberse completado en 2025?
¿Cuándo comenzará la construcción de los prototipos de las diferentes variantes?
¿Sigue siendo posible disponer de las primeras unidades de serie durante 2028?
Y, sobre todo, ¿cuánto margen adicional (si es que se dispone de él, claro) puede consumir el programa antes de que sea necesario revisar nuevamente su calendario?
El Gobierno aprobó el VAC en 2023 para comenzar a reemplazar una familia de vehículos que lleva más de medio siglo en servicio. 3 años después, pese a partir de una base conocida y suficientemente empleada por las FAS (el ASCOD) el programa continúa avanzando sobre el papel, pero todavía tiene por delante algunos de los hitos que deberían transformar definitivamente una propuesta industrial en un vehículo listo para producirse.
Ahora el VAC necesita pasar de la resolución de discrepancias al vehículo definitivo; y, por descontado, haría bien en aprender de los problemas del Dragón, y emplear una política de comunicación que, si bien no neutralizará las complejidades que le afectan, sí que ayudaría a neutralizar las dudas y acallar rumores.
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
Tengo la impresión de que el modelo tecnológico e industrial basado en el consorcio Tess es el verdadero problema.
No nos engañemos, Santa Bárbara, por sí sola tiene capacidad de diseñar el vehículo e integrar comppnentes. Debería ser ella quien llevase la voz cantante y si el resto de la industria no está a la altura, técnica o industrialmente, que se queden fuera. No puede ser que cada programa de blindados que se lanza se vaya al guano por un modelo ineficiente y que da voz a participantes de sistemas muy concretos que deberían subordinarse a un diseño global.