El Congreso de Estados Unidos pide a la US Navy que aclare el impacto industrial del futuro BBG(X), un buque nuclear que podría competir por astilleros, reactores y recursos con los portaaviones de la clase Ford

Redacción
El Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes ha aprobado una enmienda para exigir a la Armada de Estados Unidos un informe sobre el futuro acorazado nuclear BBG(X), también citado como programa de la clase Trump. La petición busca conocer cómo afectaría este nuevo buque a la base industrial naval y nuclear estadounidense, especialmente en un momento en el que los portaaviones de la clase Ford ya acumulan retrasos.

La preocupación central es la capacidad disponible. Según USNI News, sólo 2 astilleros estadounidenses pueden construir buques de propulsión nuclear, y el ensamblaje final del BBG(X) se realizaría en Newport News Shipbuilding, de HII, el mismo astillero donde se construyen los portaaviones Ford. Además, el futuro acorazado emplearía los mismos reactores A1B de la clase Ford, en un ecosistema donde BWX Technologies es el único proveedor de reactores navales para submarinos y portaaviones nucleares de la US Navy.
El informe solicitado debería explicar el calendario de adquisición del BBG(X), la necesidad de reactores, la capacidad real de los astilleros y la forma en que la Armada estadounidense pretende evitar nuevos retrasos en los portaaviones. La inquietud no es en absoluto menor, ya que el futuro USS Doris Miller (CVN-81) afronta un retraso de 2 años, mientras que el USS Enterprise (CVN-80) también ha visto desplazada su entrega.
El programa, sin embargo, mantiene el apoyo republicano. El presidente del Comité, Mike Rogers, defendió que la Marina necesita desde hace décadas un gran combatiente de superficie y que el diseño actual de los destructores Arleigh Burke Flight III ya no ofrece suficiente margen de espacio, peso, potencia y refrigeración. Frente a esa posición, el congresista Joe Courtney advirtió de que la Armada todavía no ha completado estudios ni un diseño maduro del buque, pese a que el proyecto contempla 1.000 millones de dólares en financiación anticipada, repartidos entre diseño detallado y componentes de largo plazo de entrega.
La discusión no cancela el programa, pero sí introduce una variable de tiempos, ya que el BBG(X) no será evaluado sólo por sus prestaciones futuras, sino por su efecto sobre una industria naval ya tensionada. En la práctica, el debate enfrenta 2 prioridades difíciles de conciliar: acelerar un nuevo gran buque de combate de superficie o proteger la construcción de portaaviones nucleares, que sigue siendo uno de los pilares de la proyección naval estadounidense.
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