Turquía estudia transferir a Egipto sus sistemas S-400

La posible operación formaría parte de un acuerdo de cooperación militar más amplio y permitiría a Ankara retirar el principal obstáculo para recuperar el acceso al F-35, aunque no existe todavía confirmación oficial de negociaciones con El Cairo

Redacción

Turquía estaría estudiando la posibilidad de transferir a Egipto los sistemas de defensa aérea S-400 Triumf adquiridos a Rusia, dentro de una operación que podría formar parte de un paquete más amplio de cooperación militar y tecnológica entre Ankara y El Cairo.

 

 

Es la segunda vez que, durante las últimas semanas, se anuncian negociaciones de transferencia del sistema antiaéreo ruso, y el tercer país que podría estar implicado en su adquisición, como ya informamos en DYS el pasado mes de julio.

La información fue publicada originalmente el 31 de julio por el medio especializado árabe Defense Arabic, que señala que la cuestión habría sido abordada durante un encuentro reservado celebrado en Turquía con participación del ministro de Defensa egipcio. Según esta versión, Ankara considera a Egipto uno de los posibles destinatarios de los sistemas, cuya presencia en territorio turco continúa condicionando sus relaciones militares con Estados Unidos.

No obstante, ninguno de los gobiernos implicados ha confirmado públicamente que exista una negociación concreta para vender los S-400 a Egipto. Tampoco se conocen datos sobre el número de sistemas, las condiciones económicas de la eventual operación, el estado del material o el posible calendario de transferencia.

La información viene a ser, por tanto, la identificación de otra opción actualmente en estudio por Ankara y no una venta cerrada.

Egipto, un candidato técnicamente plausible

Defense Arabic considera que la elección de Egipto tendría cierta lógica desde el punto de vista operativo. Las Fuerzas Armadas egipcias ya disponen de sistemas rusos S-300VM Antey-2500, lo que les habría permitido desarrollar experiencia en el empleo, mantenimiento e integración doctrinal de sistemas de defensa aérea de origen ruso.

Esta experiencia podría facilitar parcialmente la incorporación de los S-400 a la amplia y heterogénea red de defensa aérea egipcia. Sin embargo, la compatibilidad entre ambas familias no elimina las dificultades que plantearía una transferencia de esta naturaleza.

Egipto tendría que garantizar el suministro de repuestos, el mantenimiento de radares y lanzadores, la actualización de los sistemas electrónicos y, especialmente, la disponibilidad de misiles durante toda la vida operativa del sistema. Todo ello obligaría a determinar qué papel desempeñaría Rusia después de la transferencia y bajo qué condiciones podría prestar asistencia técnica al nuevo operador.

La autorización rusa constituye, de hecho, una de las principales incógnitas. Los términos completos del contrato firmado por Turquía en 2017 no son públicos, pero cualquier reexportación a un tercer país previsiblemente necesitaría el consentimiento de Moscú.

Una información controvertida desde su origen

La hipótesis egipcia había circulado ya durante los días anteriores. El 22 de julio, el medio Defense Arabia publicó un artículo en el que analizaba los rumores sobre una posible entrega de los S-400 turcos a Egipto, pero advertía de que la afirmación no estaba respaldada entonces por una fuente oficial ni por una filtración suficientemente acreditada.

La posterior información de Defense Arabic incorpora nuevos elementos, especialmente la supuesta discusión del asunto durante una reunión reservada y la posibilidad de integrar la operación en un acuerdo de cooperación militar más amplio.

Sin embargo, estos datos tampoco han sido corroborados públicamente por los ministerios de Defensa o de Exteriores de Turquía, Egipto o Rusia. La prudencia resulta, de nuevo, especialmente necesaria porque, como decimos, son muchos los medios que identificaron también a Emiratos Árabes Unidos y Catar como posibles receptores del material turco, entre ellos DYS.

El propio hecho de que aparezcan varios destinos posibles indica que Ankara podría estar estudiando diferentes fórmulas para resolver el problema, sin que necesariamente exista todavía una decisión definitiva sobre el país receptor.

 

 

Rusia confirma contactos, pero no el destino egipcio

El elemento más sólido de toda la información es que Rusia y Turquía sí mantienen conversaciones sobre el futuro de los S-400.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó el 10 de julio que Moscú estaba en contacto con Ankara sobre esta cuestión, que calificó de «extremadamente sensible». Peskov evitó precisar si Turquía había solicitado formalmente autorización para transferir el sistema a un tercer país.

Por su parte, el ministro turco de Exteriores, Hakan Fidan, aseguró que Ankara estaba dando los pasos necesarios para resolver el problema y expresó su confianza en alcanzar una solución, aunque tampoco reveló el contenido de las negociaciones.

Estas declaraciones respaldan la existencia de un proceso diplomático sobre los S-400, pero no confirman que Egipto haya aceptado adquirirlos ni que sea actualmente el candidato preferido.

Una operación con implicaciones más amplias

Para Turquía, la transferencia de los S-400 permitiría perseguir simultáneamente varios objetivos: reducir la tensión con Washington, facilitar un posible retorno al F-35, conservar parte del valor económico de los sistemas y profundizar sus relaciones militares con Egipto.

La relación entre Ankara y El Cairo ha experimentado una importante normalización después de años de fuertes desacuerdos políticos. En ese contexto, Turquía podría tratar de ampliar la cooperación industrial y militar mediante programas relacionados con aeronaves, vehículos, sistemas no tripulados, electrónica y defensa aérea.

Para Egipto, los S-400 representarían un refuerzo relevante de su capacidad de defensa aérea de largo alcance, especialmente frente a aeronaves, misiles de crucero y determinados tipos de amenazas balísticas. No obstante, su adquisición también podría generar nuevas fricciones con Estados Unidos y exponer a El Cairo a presiones políticas o sanciones derivadas de la legislación CAATSA.

La operación presentaría, además, una particular paradoja: Turquía trata de eliminar de su inventario un sistema ruso para mejorar sus relaciones con Washington, mientras que Egipto podría asumir, precisamente, los riesgos diplomáticos que Ankara pretende dejar atrás deshaciéndose del mismo.

Hasta el momento, lo confirmado es que Turquía busca una fórmula para resolver el problema estratégico creado por los S-400 y que Rusia participa en las conversaciones. La posibilidad de que Egipto se convierta en el nuevo operador resulta técnicamente plausible y ha sido señalada por Defense Arabic, pero continúa pendiente de confirmación oficial y sometida a los importantes obstáculos políticos, jurídicos y logísticos que este asunto arrastra desde hace años.

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