Leonardo considera viable anticipar hasta 2033 la llegada de la primera versión operativa del futuro sistema de combate, aunque sería necesario introducir sus capacidades progresivamente. La industria advierte, además, que cualquier nuevo socio deberá incorporarse antes de que concluya 2026 o, como máximo, durante los próximos 12 meses

Jorge Estévez-Bujez
El Global Combat Air Programme (GCAP) podría alcanzar su entrada en servicio aproximadamente 2 años antes de la fecha prevista, todavía contemplada, de 2035. Lorenzo Mariani, consejero delegado de Leonardo, ha confirmado que los gobiernos participantes están presionando para acelerar el calendario y que, desde el punto de vista industrial, el adelanto sería posible, aunque exigiría desplegar las capacidades del futuro sistema de forma progresiva, ofreciendo, en primera instancia, un aparato comprometido con una evolución posterior e inmediata.
Las declaraciones fueron realizadas el viernes, 31 de julio, durante la conferencia de presentación de los resultados del primer semestre de Leonardo. Durante el acto, vía telefónica, Mariani explicó que existe una petición política clara para aproximar la entrada en servicio a 2033, si bien esa fecha todavía no ha sido aprobada formalmente por Reino Unido, Italia y Japón.

Lorenzo Mariani, consejero delegado de Leonardo
«Es cierto que existe una presión bastante intensa para adelantar aproximadamente 2 años la primera entrada en servicio del GCAP, que continúa oficialmente fijada en 2035», afirmó Mariani.
El máximo responsable de Leonardo señaló también que esta posibilidad ha sido planteada directamente en reuniones ministeriales y que responde al deterioro del entorno estratégico y a la necesidad de disponer, cuanto antes, de un sistema de combate aéreo multidominio de nueva generación.
«Es algo que se ha planteado en las reuniones entre los ministros y que, en mi opinión, está correctamente motivado por la urgencia de disponer de un sistema multidominio de estas características lo antes posible», añadió.
Un adelanto posible, pero mediante una entrada gradual
Mariani respondió afirmativamente cuando fue preguntado por la viabilidad industrial del adelanto. Sin embargo, precisó que la primera versión operativa no tendría necesariamente desde el comienzo todas las capacidades previstas para la configuración definitiva.

Las fases de producción del GCAP avanzan en Reino Unido
«¿Es viable? Sí, pero probablemente haciendo que la entrada en servicio sea todavía más gradual de lo que habíamos previsto», explicó.
El planteamiento pasaría por establecer una primera configuración suficientemente madura para comenzar a operar y añadir posteriormente nuevas funciones, sensores, armamento, capacidades de cooperación con sistemas no tripulados y componentes de la arquitectura digital del programa, en una evolución, como decíamos, que daría comienzo de manera paralela a esa entrada en servicio adelantada.
«Probablemente tendremos que modular los requisitos que deberá cumplir esa versión inicial», señaló el consejero delegado de Leonardo.
Si ese modelo de entrada no implicará necesariamente renunciar a capacidades esenciales ni reducir definitivamente las ambiciones del GCAP, es algo que está por ver y que, legítimamente, puede contemplarse. Sea como fuere, si los socios logran finalmente entrar al servicio al GCAP antes de lo previsto, podrían distribuir el cumplimiento de los requisitos a través de sucesivas versiones o incrementos operativos sin que ello supusiera, per sé, una reducción de las capacidades inicialmente previstas.
«Siempre es posible alcanzar progresivamente los requisitos finales, como ha ocurrido tradicionalmente en programas de esta complejidad», concluyó Mariani sobre esta cuestión.
La propuesta recuerda a los modelos de desarrollo incremental utilizados en otros grandes programas aeronáuticos, en los que una capacidad operativa inicial precede a configuraciones posteriores más completas. El adelanto a 2033 exigiría, en cualquier caso, acelerar el diseño, la integración, las pruebas, la certificación y la preparación industrial, además de mantener una coordinación estrecha entre las autoridades y las empresas de los tres países.
Hasta el momento, 2035 continúa siendo la fecha oficial del programa. Leonardo ha confirmado la existencia de una presión ministerial para anticiparla y considera técnicamente posible hacerlo, pero los gobiernos de Reino Unido, Italia y Japón no han comunicado todavía una modificación formal del calendario.
La máxima prioridad del programa
Mariani ya había adelantado esta posibilidad durante el Salón Aeronáutico de Farnborough, celebrado pocos días antes. En una entrevista concedida a Reuters el pasado 22 de julio, aseguró que se había solicitado acelerar el programa incluso más allá del calendario inicialmente acordado.
«Ahora se ha producido una petición y, podríamos decir, una presión para adelantar incluso esa fecha. Esta es la prioridad número uno», declaró.
La presión temporal resulta especialmente importante para Japón, como hemos venido informando en DYS. Tokio prevé comenzar a retirar sus Mitsubishi F-2 a mediados de la próxima década y necesita evitar cualquier vacío de capacidades en un entorno regional marcado, sobre todo, por el crecimiento militar de China, la siempre incómoda presencia de las fuerzas rusas y el desarrollo de los programas nucleares y balísticos norcoreanos.

El GCAP sobre Roma
Reino Unido, por su parte, deberá reemplazar progresivamente sus Eurofighter Typhoon, mientras que Italia tendrá que articular la convivencia del GCAP con sus F-35 y con las últimas versiones del propio Typhoon. Los 3 países no buscan solamente desarrollar un nuevo caza tripulado, sino construir un sistema de sistemas capaz de operar con plataformas no tripuladas, redes de sensores, inteligencia artificial, guerra electrónica y una arquitectura digital común.
La ventana para nuevos socios se cierra
La aceleración del calendario condiciona también la posible incorporación de otros países. Mariani ha advertido de que la ventana industrial para aceptar un nuevo socio se está cerrando rápidamente.
Durante la conferencia de resultados, el directivo respaldó la advertencia realizada previamente por Charles Woodburn, consejero delegado de BAE Systems, quien había señalado que cualquier ampliación del consorcio debía resolverse pronto para no comprometer el calendario.
«Estoy completamente de acuerdo con Charles. La ventana se está cerrando porque, de lo contrario, comenzaríamos a perder confianza en los plazos», manifestó Mariani.
El consejero delegado de Leonardo admitió que incorporar un socio adicional podría provocar inicialmente cierto retraso, pero planteó también la posibilidad de que una estructura industrial más amplia y sólida permitiera recuperar posteriormente el tiempo perdido.
«Podríamos preguntarnos si merece la pena aceptar ahora algún retraso para construir un consorcio más estable y recuperar después ese tiempo durante la segunda parte del desarrollo», explicó.
No obstante, reconoció que las decisiones deben adoptarse sobre la base de la situación actual del programa y no sobre posibles beneficios futuros todavía difíciles de garantizar.
«Las decisiones suelen tomarse atendiendo a la situación existente en ese momento. Por tanto, la ventana se cerrará muy pronto», concluyó.
En Farnborough, Mariani había sido todavía más concreto. Según declaró a Reuters, el momento ideal para incorporar un nuevo país sería antes de que concluya 2026, aunque podría existir un margen máximo adicional de aproximadamente 12 meses.
«Mi opinión personal es 2026; como máximo, dentro de un año», respondió al ser preguntado por la fecha límite.
La decisión final corresponderá a los gobiernos de Reino Unido, Italia y Japón. Sin embargo, la posición de Leonardo refleja una realidad industrial difícil de evitar: cuanto más avance la definición del diseño, el reparto del trabajo, la propiedad intelectual y la arquitectura tecnológica, más compleja y costosa será la incorporación de un nuevo socio con capacidad real de decisión.
Alemania, Singapur, Arabia Saudí y Canadá
Alemania aparece como uno de los posibles candidatos después del fin del programa europeo FCAS. Mariani considera que Berlín podría aportar experiencia tecnológica, capacidad financiera y una base industrial ya conectada con Reino Unido e Italia a través del Eurofighter.
El directivo ha señalado que Alemania sería un socio adecuado por su experiencia aeronáutica, el aumento previsto de su presupuesto de defensa y la cooperación que mantiene con las industrias británica e italiana. Sin embargo, su posible entrada deberá acordarse políticamente y resolver cuestiones especialmente complejas relacionadas con el reparto industrial y el acceso a las tecnologías más sensibles.
Arabia Saudí continúa interesada en participar, según confirmó también Mariani en Farnborough.
«Creo que Arabia Saudí sigue teniendo interés en formar parte de este programa», afirmó.
Riad lleva varios años intentando aproximarse al GCAP, aunque la posible profundidad de su participación sigue sin estar definida. Su entrada aportaría recursos financieros y un mercado potencial considerable, pero exigiría alcanzar acuerdos sobre transferencia tecnológica, acceso a la propiedad intelectual y control de las exportaciones.
Canadá, por su parte, ha sido admitido como primer país observador del programa. Esta condición no equivale a la participación como socio de pleno derecho, pero permitirá a Ottawa conocer mejor la evolución del GCAP y estudiar posibles ámbitos de cooperación.
Mariani calificó la incorporación canadiense como una señal positiva para el futuro del programa. La arquitectura del GCAP contempla distintos niveles de participación, lo que podría facilitar la colaboración de países que no estén en condiciones de asumir el mismo grado de responsabilidad que los tres miembros fundadores.
También se ha informado del interés de Singapur, aunque no existe por el momento confirmación pública de los extremos que una negociación formal para su incorporación haya podido contener.
Un programa obligado a ganar velocidad
El GCAP entra así en una fase decisiva, otra más. La creación de la organización gubernamental internacional GIGO y del consorcio industrial Edgewing, formado por BAE Systems, Leonardo y Japan Aircraft Industrial Enhancement Company, ha proporcionado al programa una estructura conjunta para gestionar su desarrollo que viene garantizando los avances del proyecto.
La posibilidad de anticipar la entrada en servicio hasta aproximadamente 2033 es reflejo de la creciente urgencia estratégica de los países participantes. Pero también introduce el desafío considerable de adelantar el calendario sin trasladar riesgos excesivos a las fases de pruebas, producción y maduración operativa.
Las palabras de Mariani no representan todavía una modificación oficial de los plazos, a pesar de que revelan, sin embargo, que los gobiernos están examinando una aceleración real y que la industria considera posible responder mediante una entrada en servicio incremental.
Al mismo tiempo, el mensaje para los posibles nuevos socios resulta inequívoco. El GCAP todavía puede ampliarse, pero el margen para hacerlo sin alterar profundamente su desarrollo se mide ya en meses, no en años.

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