En pleno derrumbe político del FCAS, el director general de TUSAŞ reivindica el avance del KAAN y presenta a Turquía como una alternativa real en la carrera por el combate aéreo de nueva (también 6ª) generación

Redacción
Las declaraciones del director general de TUSAŞ, Mehmet Demiroğlu, llegaban en un momento especialmente delicado para Europa. En el mismo día en que se anuncia el fracaso del caza común del FCAS, Turquía ha querido colocar sobre la mesa su propia lectura de los hechos, y mostrar sus argumentos. Mientras europeos discuten, Ankara vuela.
Según la información difundida ayer, Demiroğlu afirmó en la conferencia “El auge de la tecnología de aviación y defensa de Turquía”, celebrada en la Embajada de Turquía en Berlín, que Europa aún no ha conseguido poner en marcha sus grandes proyectos de avión de combate de nueva generación, citando expresamente Tempest y FCAS. Frente a ello, sostuvo que Turquía está “muy por delante de Europa” gracias al desarrollo del KAAN, el avión de combate nacional turco.

La frase es un todo. Es política, industrial y militar a la vez. No es sólo una declaración de orgullo empresarial. Es un mensaje dirigido a una Europa que atraviesa una crisis evidente en su principal programa de combate aéreo futuro. El FCAS, una de las grandes apuestas industriales y militares del continente hasta ayer, queda en aviso de sepelio justo cuando Turquía se presenta como país capaz de llevar al aire su propio caza.
Demiroğlu recordó que el KAAN realizó su primer vuelo el 21 de febrero de 2024 y afirmó que ese hito “cambió el rumbo” del país. También sostuvo que Turquía se ha convertido en uno de los 4 únicos países del mundo en alcanzar esa tecnología. La afirmación, sin lugar a dudas, debe leerse como parte del discurso oficial de TUSAŞ, pero su verdadero peso hay que medirlo por el momento elegido. Ankara busca presentarse como actor con capacidad propia en una carrera donde Europa aparece bloqueada, troceada, por intereses industriales, requisitos nacionales divergentes y falta de dirección común Turquía contempla la desbandada y, como es natural, espera que la cortejen.
El responsable de TUSAŞ fue más allá al comparar directamente la situación turca con la realidad europea. Según sus palabras, mientras en Europa se debaten programas como Tempest o FCAS, países como Francia, Alemania, España y Reino Unido aún no los han puesto en marcha en los términos que Turquía dice haber alcanzado con el KAAN. En ese marco, Demiroğlu defendió que TUSAŞ sigue aplicando su calendario y que también trabaja en la modernización de la flota de F-16 de la Fuerza Aérea Turca con sistemas nacionales.
Pero, por descontado, la frase que está consiguiendo un alcance mediático sobresaliente, sobre todo por lo atrevido, ambicioso, de la misma, fue: «Sobre los aviones de combate de 6ª generación, nuestro objetivo es convertirnos en una de las instituciones líderes del mundo en este campo.»
Lo cierto es que Turquía no necesita que el FCAS fracase para seguir desarrollando su industria aeronáutica, pero sí puede aprovechar el vacío político y narrativo que deja la crisis europea. Ahora llegan la ILA de Berlín y la Cumbre de la OTAN. Escenarios magníficos, ambos, donde se desplegará toda una intensa diplomacia industrial mientras arrecia la tormenta que ha dejado el fin del FCAS y, por qué no, las tensiones del GCAP, que siguen en aumento. Allí donde París, Berlín y Madrid han quedado atrapadas en un programa de gobernanza difícil, Ankara intenta proyectar una imagen de continuidad, decisión y avance nacional.
TUSAŞ, además, no presenta el KAAN como un esfuerzo aislado. Demiroğlu situó el programa dentro de la trayectoria industrial más amplia de una compañía que, según explicó, pasó de sus inicios en 1973 a convertirse en una estructura completamente nacional en 2005, y que en las 2 últimas décadas ha desarrollado 13 plataformas originales, entre aeronaves tripuladas, no tripuladas, helicópteros y proyectos espaciales.
El mensaje también incluyó una dimensión de escala de la compañía, cuando Demiroğlu señaló que TUSAŞ trabaja en un campus de 4 millones de metros cuadrados en Kahramankazan, Ankara, con 16.300 empleados, y que mantiene oficinas en distintas partes del mundo, con planes de expansión en África, empezando por Nigeria. La compañía también reivindica su papel como proveedor de estructuras para la aviación civil, incluyendo trabajos para Airbus y Boeing.
Pero el centro de las declaraciones no está en la aviación civil ni en los recursos humanos de la pujante compañía turca. Está en la oportunidad abierta por la crisis europea. Turquía quiere demostrar que su industria no sólo fabrica drones, helicópteros o componentes, sino que aspira a jugar en la categoría más exigente: el combate aéreo de nueva generación.
Ese es el fondo real de la intervención de Demiroğlu. En plena tormenta del FCAS, Turquía, aprovecha la oportunidad, y está enviando un mensaje a Europa, a la OTAN y al mercado internacional: el KAAN existe, ha volado y Ankara quiere convertirlo en una carta de poder industrial y militar.
En todo caso, la prudencia obliga a no confundir vuelo inicial con madurez operativa. Un programa de caza avanzado exige años de pruebas, integración de sensores, motores, aviónica, armamento, doctrina, producción y sostenimiento. Pero también sería un error menor despreciar el valor político del momento. Cuando Europa no logra cerrar su propio caza común, cualquier país capaz de mostrar un programa nacional en movimiento gana espacio, atención y margen de negociación.
Turquía lo sabe. Y TUSAŞ ha elegido el momento para decirlo en voz alta.
Redacción
defensayseguridad.es


2 respuestas
El Kaan es una opción que no debemos desestimar y estudiar con detenimiento, porque puede ser parte de la solución a cómo terminar de sustituir los 36 EF18M que faltan y a que nuestra industria tenga una participación más decisiva y decisoria.
Por otra parte, hay quien propone que sigamos evolucionando el Eurofighter, una plataforma G4, para que se acerque a ser un G5, pero no podemos olvidar que sólo participamos en un 13% del mismo y que el resto de socios tendrían algo que decir.
En cambio, el Kaan nace con ínfulas de ser un G5 que podría llegar a acercarse a ser un G6
No podemos obviar que, objetivamente y a falta de que se constaten datos, el Kaan es una plataforma más reciente con características (sigilo, bodega de armamento y potencia de sus motores) que cuenta de entrada con más capacidad de crecimiento y desarrollo y, quizás, permita una mayor participación y capacidad de decisión «propia» para adaptarla a nuestras necesidades (en lugar de adaptarnos a las necesidades y versiones de otros)
El eurofighter ya es prácticamente de 5ª. Sólo le falta la furtividad pasiva.