Roma recibe autorización de Estados Unidos para adquirir 7 vehículos anfibios AAV-7 procedentes del stock del US Marine Corps, una solución limitada y provisional mientras espera la llegada de los Iveco SuperAV, la misma familia de vehículos que también marca el relevo anfibio de los marines estadounidenses y de España

Redacción
Estados Unidos ha aprobado una posible venta militar a Italia de vehículos anfibios de asalto AAV-7 y equipos asociados por un importe estimado de 30,6 millones de dólares. La autorización fue comunicada el 5 de junio por la Oficina de Asuntos Político-Militares del Departamento de Estado, dentro del procedimiento Foreign Military Sales.

Un AAV7 italiano
El paquete solicitado por el Gobierno italiano no incluye vehículos de transporte de tropas, sino variantes especializadas: 3 AAVC-7A1 de mando y 4 AAVR-7A1 de recuperación. También se incorporan equipos de apoyo, kits de redes de camuflaje para dispersión radar, manuales técnicos no clasificados y otros elementos vinculados al apoyo logístico y al programa.

Un AAV7 español. Tanto en Italia como en España, este vehículo está llamado a no tener relevo de cadenas
Según la notificación estadounidense, los AAV serán transferidos desde las existencias del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, que ha ido retirando esta familia de cadenas conforme avanza la transición hacia el Amphibious Combat Vehicle, basado en el Iveco SuperAV. Se trata, por tanto, de una operación de alcance limitado, centrada en reforzar mando, control y recuperación, no en aumentar la capacidad de transporte anfibio.
La compra debería, en todo caso, entenderse como una solución puente. Italia continúa esperando la entrada en servicio de sus nuevos SuperAV, la plataforma 8×8 anfibia desarrollada por Iveco Defence Vehicles y vinculada al mismo concepto que ha servido de base para el programa estadounidense ACV. España, como saben nuestros lectores, se encuentra en una lógica similar, puesto que también ha elegido al SuperAV como relevo para las capacidades anfibias que durante décadas han descansado en la probada y eficaz solución de cadenas como es el AAV-7.
La operación italiana, por tanto, no representa una apuesta de futuro por el AAV, sino un modo de mantener capacidades críticas mientras llega el relevo. Los vehículos de mando permitirán sostener la coordinación táctica de una fuerza anfibia, mientras que los de recuperación son esenciales para las tareas que les son propias (rescatar, reparar o remolcar medios averiados en playa, agua o terreno difícil). Son pocos vehículos, pero cubren funciones que pueden ser decisivas en una operación anfibia real.
El Departamento de Estado, en las habituales palabras que acompañan estas decisiones, justifica la venta por su contribución a la seguridad de un aliado de la OTAN y afirma que mejorará la capacidad italiana para hacer frente a amenazas actuales y futuras, modernizando y garantizando su capacidad expedicionaria. También señala que Italia no tendrá dificultades para integrar estos medios en sus fuerzas armadas y que la transferencia no alterará el equilibrio militar regional.
Redacción
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