Medios indios como IDRW y Defence.in aseguran que Pekín habría detenido temporalmente la entrega de los 16 cazas J-10CE restantes a la Fuerza Aérea de Pakistán por discrepancias de pago; una información relevante, pero aún no confirmada oficialmente por China, Pakistán ni el fabricante

Redacción
Durante este fin de semana han llegado informaciones que apuntan a problemas en las entregas del J-10CE de Pakistán. China habría suspendido temporalmente la entrega de los 16 cazas J-10CE restantes destinados a la Fuerza Aérea de Pakistán por problemas de pago no resueltos. La información ha sido publicada por IDRW y recogida también por Defence.in, 2 medios indios especializados en asuntos de defensa, que atribuyen el retraso a la incapacidad de Islamabad para cumplir con los pagos previstos antes del envío de nuevos lotes.

J-10CE con la librea pakistaní
La noticia debe tratarse con cautela; primero, por el origen de la misma: 2 medios de información del principal enemigo pakistaní, India; y segundo, porque no consta una confirmación oficial por parte de Pekín, Islamabad, la Pakistan Air Force o la industria aeronáutica china. Por tanto, no puede presentarse como un hecho cerrado, sino como una información publicada por medios especializados regionales y pendiente de verificación institucional.
Según esas informaciones, Pakistán habría recibido ya aproximadamente 20 J-10CE, mientras que el lote pendiente estaría formado por otros 16 aparatos, dentro de un pedido total de 36 cazas. Defence.in añade que el paquete estaría vinculado también a unos 250 misiles PL-15 de largo alcance, aunque este extremo tampoco aparece respaldado en la información disponible por una comunicación oficial reciente.
Así las cosas, el fondo de la cuestión es del todo financiero. IDRW y Defence.in sostienen que las primeras entregas fueron posibles gracias a financiación china en condiciones favorables, pero que las fases posteriores exigirían pagos por hitos o desembolsos previos antes de autorizar nuevos envíos. En ese contexto, las dificultades económicas de Pakistán, su presión sobre las reservas de divisas y las restricciones fiscales asociadas a su situación financiera habrían ralentizado el proceso.
El J-10CE es la versión de exportación del caza chino J-10C, una plataforma de generación 4.5 equipada con radar AESA, una aviónica moderna y capacidad para emplear misiles aire-aire de largo alcance. Para Pakistán, su incorporación ha sido una pieza relevante en la modernización de la PAF y en el equilibrio regional frente a la India, especialmente tras la entrada en servicio de los Rafale indios.
La posible pausa en las entregas no implica, por sí sola, una ruptura entre China y Pakistán. La relación militar entre ambos países sigue siendo estrecha y de largo recorrido. Pero sí que significa también que, incluso en una relación de defensa muy consolidada, los calendarios de entrega pueden quedar condicionados por la financiación, la deuda y la capacidad real de pago.
Si se confirma, el retraso afectaría al ritmo de plena operatividad de los nuevos escuadrones paquistaníes; si se resuelve mediante renegociación financiera, el episodio quedará como una muestra más de hasta qué punto la modernización militar depende de la salud económica del comprador.
Redacción
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