Washington no cancela la venta de Tomahawk a Berlín, porque no había contrato de compra. Había solicitud de adquisición, por parte del Gobierno alemán, y un acuerdo de despliegue de misiles norteamericanos en suelo germano acordado en 2024 por el canciller Olaf Scholz y el presidente Joe Biden

Redacción
La información publicada ayer por ABC sostiene que Estados Unidos habría cancelado una venta a Alemania de 400 misiles Tomahawk acordada en 2024 entre Joe Biden y Olaf Scholz. El problema es que esa formulación no encaja exactamente con la realidad de lo ocurrido hace 2 años. En 2024 no se anunció una venta cerrada de Tomahawk a Alemania, ni una Foreign Military Sale aprobada, ni una adjudicación formal. Lo que hubo fue un acuerdo político-operativo, por adecuarlo a lo ocurrido, para el despliegue episódico de capacidades estadounidenses de fuegos de largo alcance en suelo alemán a partir de 2026.

Lanzador norteamericano en Luzón, Filipinas. Foto del capitán Ryan DeBooy/Ejército de EE. UU.
El comunicado conjunto de Estados Unidos y Alemania, publicado el 10 de julio de 2024 durante la cumbre de la OTAN en Washington, hablaba de que Estados Unidos comenzaría “episodic deployments” de capacidades de fuegos de largo alcance de su Multi-Domain Task Force en Alemania. Ese despliegue incluiría, una vez desarrolladas plenamente esas unidades, SM-6, Tomahawk y armas hipersónicas en desarrollo, con mayor alcance que las capacidades terrestres disponibles en Europa. No era, por tanto, una venta alemana de 400 misiles, sino presencia estadounidense en Alemania como parte de la disuasión integrada aliada.
La diferencia no es en absoluto despreciable. Cancelar una venta exige que exista una venta aprobada o contratada. Y, en este caso, lo que sí aparece documentado es una solicitud posterior de Berlín para comprar capacidades estadounidenses como solución puente. Son varios los medios que, en su día, se apresuraron a informar en ese sentido. Por ejemplo, Defense News publicaba en su día que Alemania había solicitado armas de largo alcance a Estados Unidos como transición hasta disponer de tecnología europea propia, y vinculaba esa petición al sistema Typhon, capaz de lanzar Tomahawk y SM-6.
The Aviationist, en una de las piezas más claras sobre el asunto, explicó en verano de 2025 (un año después del acuerdo de despliegue de misiles de Washington) que el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, había confirmado la solicitud para adquirir Typhon, un lanzador en contenedor compatible con Tomahawk y SM-6. La propia publicación subrayaba un matiz esencial para comprender la magnitud de las conversaciones, y es que la decisión final no llegaría hasta después de que la solicitud alemana fuese aprobada. Es decir, había una petición formal, pero no una venta concluida.
La confusión puede venir de la existencia de 2 procesos paralelos. Por un lado, el despliegue estadounidense en Alemania, anunciado en 2024 y concebido como señal de compromiso con la OTAN. Por otro, el deseo alemán de adquirir una capacidad propia o semipropia de ataque de largo alcance (al año siguiente), precisamente para cubrir el vacío europeo hasta que programas como ELSA u otros desarrollos continentales puedan madurar.

Un Tomahawk lanzado desde un vector submarino
Reuters recogió el anuncio de 2024 en esos términos, afirmando que Estados Unidos comenzaría a desplegar en Alemania capacidades de largo alcance en 2026, incluyendo Tomahawk, SM-6 y armas hipersónicas en desarrollo. Por ilustrar algo más, la BBC también trató el asunto como el retorno de misiles de crucero estadounidenses a Alemania, pero no como una venta cerrada de misiles a la Bundeswehr.
Lo más actual en cuanto a esa negativa de venta
En todo caso, la información más reciente sobre la compra alemana tampoco permite hablar de una cancelación de una venta ya acordada. Deutsche Welle, citando al Financial Times, decía en mayo pasado que Alemania estaba intentando reactivar su propuesta para comprar Tomahawk y lanzadores terrestres Typhon, una solicitud presentada el año anterior y aún sin respuesta oficial de Washington. Esa misma información señalaba que Berlín buscaba persuadir a la Administración Trump, lo que viene a confirmar que el expediente seguía abierto, no ejecutado.
Por tanto, la formulación más precisa sería, quizá, que Estados Unidos podría estar enfriando, bloqueando o no atendiendo una solicitud alemana para adquirir Tomahawk y Typhon, mientras el futuro del despliegue rotatorio estadounidense anunciado en 2024 queda sujeto a la evolución política, industrial y militar. Pero eso no equivale a cancelar una venta de 400 misiles ya acordada entre Biden y Scholz.
El fondo del problema sí es real. Alemania, como la mayor parte de Europa, incluida España, carece hoy de una capacidad terrestre de ataque profundo equivalente al binomio Typhon-Tomahawk. Sus actuales capacidades de largo alcance no cubren el espacio que Berlín busca llenar, y los desarrollos europeos no estarán disponibles de forma inmediata. De ahí el interés alemán en una solución estadounidense como puente.
La cuestión, por tanto, no es insignificante para Europa, que sigue padeciendo una carencia importantísima en este tipo de capacidades de ataque profundo. Pero es necesario publicarla con exactitud. No consta una venta cerrada de 400 Tomahawk a Alemania acordada en 2024 ni 2025. Consta un anuncio de despliegues estadounidenses en territorio alemán y, un año después, una petición alemana para adquirir sistemas de largo alcance. Si Washington no la aprueba, será una negativa o un bloqueo a una solicitud. No la cancelación de un contrato inexistente.
Redacción
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