TUSAŞ prepara una campaña intensiva de pruebas con nuevos prototipos y mantiene el objetivo de entregar los primeros cazas Block-10 entre 2028 y 2029

Redacción
El programa KAAN, el futuro caza de nueva generación desarrollado por TUSAŞ para la Fuerza Aérea turca, entra en una etapa especialmente exigente y del todo decisiva. Tras el primer vuelo del demostrador inicial y la aparición de nuevos prototipos, la compañía turca prepara una campaña de pruebas más amplia, con varios aparatos destinados a validar la envolvente de vuelo, la integración de sistemas y la transición hacia la primera producción en serie.
El director general de TUSAŞ, Mehmet Demiroğlu, ha situado el esfuerzo principal del programa en los 2 próximos años. En declaraciones recogidas por medios turcos especializados, Demiroğlu señaló: «Önümüzdeki iki yılı, 4 ile 6 adet arasında üretilecek olan KAAN prototipleriyle uçuş ve geliştirme zarflarını test etmeye ayırdık», («Hemos asignado los próximos 2 años a probar las envolventes de vuelo y desarrollo con entre 4 y 6 prototipos del KAAN que se van a fabricar.») es decir, que la compañía dedicará los 2 próximos años a probar las envolventes de vuelo y desarrollo con entre 4 y 6 prototipos del KAAN. También indicó que las primeras entregas se planifican entre finales de 2028 y el primer trimestre de 2029.

Pruebas de motor del primer prototipo de KAAN
En programas de esta naturaleza, pasar de un demostrador a una flota de prototipos no supone simplemente fabricar más aviones. Supone entrar en una fase de maduración mucho más compleja, donde cada célula puede emplearse para tareas distintas: pruebas estructurales, validación aerodinámica, integración de sensores, ensayos de aviónica, compatibilidad de armamento, comportamiento del motor, firma radar, software de misión, y un largo etcétera.
TUSAŞ ya había avanzado que este 2026 sería un año relevante para el retorno del KAAN al aire. El propio Demiroğlu ha insistido en que se verán nuevos vuelos durante este periodo, en línea con la preparación de los prototipos posteriores al primer aparato de desarrollo. La propia evolución del programa apunta a una campaña progresiva: primero consolidar los vuelos de los nuevos prototipos, después ampliar la envolvente y, finalmente, preparar la configuración inicial destinada a la Fuerza Aérea turca.
Del demostrador al Block-10
El KAAN realizó su primer vuelo en febrero de 2024, un hito importante para la industria turca que ya hemos tratado ampliamente en DYS, aunque todavía alejado de una capacidad operativa real. Aquel primer aparato permitió demostrar que el programa podía salir del terreno declarativo y entrar en la fase aérea, pero el verdadero examen comienza ahora, con prototipos más representativos y una arquitectura más cercana a la configuración final.
En mayo pasado, la Presidencia de Industrias de Defensa de Turquía y TUSAŞ firmaron el contrato de adquisición de los primeros 20 KAAN Block-10, con entregas previstas entre 2028 y 2030. El objetivo será, por tanto, entregar esos 20 cazas Block-10 a la Fuerza Aérea turca dentro de los 2 años y medio finales de esta década.
El Block-10 debe entenderse como una primera configuración de producción, no como la versión plenamente madura del sistema. Según la información disponible, esta variante inicial empleará motores F110-GE-129, de General Electric, una solución ya conocida por la Fuerza Aérea turca a través de su flota F-16. Esta decisión reduce sobremanera los riesgos en la fase inicial, y permite avanzar en la producción y evita que todo el calendario dependa del motor nacional, todavía en desarrollo.
La apuesta turca es gradual, y consistirá en introducir primero una versión operativa inicial, acumular experiencia, consolidar la cadena industrial y evolucionar hacia bloques posteriores con mayores prestaciones. En ese esquema, el motor nacional TF35000 se reserva para fases más avanzadas, con la integración prevista en torno al Block-30, según la hoja de ruta comunicada por responsables turcos y recogida por medios del sector.
Un calendario ambicioso, pero no exento de riesgos
El calendario anunciado por TUSAŞ es ambicioso. Entregar los primeros KAAN entre finales de 2028 y comienzos de 2029, después de una campaña intensiva de pruebas en 2026 y 2027, obliga a mantener una cadencia técnica, industrial y presupuestaria muy exigente. No basta con volar. Hay que volar mucho, corregir, rediseñar, certificar, producir y sostener.

Línea de ensamblaje final
Los nuevos prototipos P1, P2 y posteriores deberán validar cambios respecto al primer aparato. Algunos medios especializados han venido señalando modificaciones estructurales y geométricas respecto al prototipo inicial, con ajustes destinados a mejorar volumen interno, integración de sistemas y maduración del diseño antes de la producción.
Esa evolución es del todo normal en un programa de combate avanzado. Lo relevante será comprobar si TUSAŞ consigue mantener el equilibrio entre rapidez y prudencia. Una campaña demasiado lenta retrasaría las entregas y erosionaría la credibilidad del calendario. Una campaña demasiado forzada podría introducir riesgos técnicos en una fase donde el avión aún debe demostrar estabilidad, fiabilidad y capacidad de crecimiento.
El KAAN no compite sólo contra otros aviones. Compite contra el tiempo, contra las limitaciones de una base tecnológica que todavía está madurando y contra la necesidad de Turquía de reducir dependencias externas en un ámbito tan sensible como la aviación de combate.
La Fuerza Aérea turca necesita una transición ordenada
Para la Fuerza Aérea turca, el KAAN es mucho más que un programa industrial. Es una respuesta a una necesidad operativa en ciernes. Como es sabido, Turquía mantiene una importante flota de F-16, pero necesita preparar el relevo de parte de sus capacidades de combate aéreo en un contexto regional complejo, con presión en el Mediterráneo oriental, el mar Negro, Oriente Medio y el flanco sur de la OTAN.
La llegada de los primeros Block-10 permitiría iniciar una transición gradual, aunque no inmediata ni completa. Los primeros aparatos servirán previsiblemente para formar pilotos, preparar unidades, validar doctrina, acumular horas de vuelo y depurar procedimientos de mantenimiento. En otras palabras, no conviene confundir primeras entregas con plena capacidad operativa.
El KAAN deberá demostrar que puede integrarse en el ecosistema aéreo turco junto a F-16 modernizados, los próximos Eurofighters, drones de combate, sistemas de mando y control, defensa aérea, municiones nacionales y sensores de nueva generación. Turquía ha construido en los últimos años una industria militar más amplia y más ambiciosa, pero un caza de esta categoría exige un salto adicional: no sólo diseñar una plataforma, sino sostener un sistema completo durante décadas.
Un avance importante, con obligada prudencia
Las declaraciones de Mehmet Demiroğlu confirman que TUSAŞ quiere acelerar el ritmo del KAAN sin abandonar la hoja de ruta de entregas tempranas. El objetivo de disponer de varios prototipos en pruebas durante 2026 y 2027, junto al contrato para 20 aviones Block-10 entre 2028 y 2030, muestra una voluntad clara de convertir el proyecto en capacidad real.
La clave estará en la ejecución. Turquía ha demostrado capacidad para empujar programas complejos con determinación política e industrial. Pero un caza de nueva generación no perdona atajos. La transición entre prototipo, producción inicial y capacidad operativa exige tiempo, disciplina técnica y financiación sostenida.
El KAAN entra, por tanto, en su fase más seria. Ya no basta con mostrar el avión. Ahora debe volar, repetir, corregir, integrar y producir. Ahí se medirá el verdadero alcance del programa.
Redacción
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