El sistema germano-estadounidense encaja en España y tiene muchas opciones

Redacción
España lleva década y media sin capacidad lanzacohetes de campaña, exactamente desde la retirada del Teruel en 2011. Es algo que se ha repetido incesantemente al pie de foto de cualesquiera de los sistemas de artillería cohete que hayan aparecido en los medios desde entonces. Y también desde entonces, desde aquel fatídico día en que enterramos una capacidad sin tener preparado su relevo natural de manera ordenada y cronológicamente planificada, la necesidad de recuperar fuegos de largo alcance ha ido reapareciendo tanto en la documentación profesional del Ejército de Tierra, como en centenares de artículos y análisis de todo tipo.
Por fin, en 2024-2025 el programa SILAM quedó ya claramente incrustado en la modernización de la Fuerza 35, con las consabidas referencias oficiales a alcances de hasta 300 km y a su futura incorporación al RALCA 63. El camino quedaba marcado.

El GMARS durante sus pruebas de lanzamiento en agosto pasado. Lockheed Martin
El primer intento de materializar esa recuperación se articuló alrededor del expediente 2023/0304E, adjudicado el 15 de diciembre de 2023 a la UTE formada por Escribano Mechanical & Engineering y Rheinmetall Expal Munitions. Pero el documento oficial hoy accesible en la Plataforma de Contratación no certificó nunca una nueva compra ni una reconducción cerrada del programa, sino algo mucho más doloroso para las esperanzas de recuperación de la capacidad: la anulación de la publicación del anuncio de adjudicación de aquel expediente. Sobrevino el «embargo» tecnológico a Israel, y el programa fue de nuevo sometido a la reconfiguración a que obligaba la nueva circunstancia. De esta manera, un affaire político se convirtió en una rigurosa frontera industrial que paralizó el programa SILAM.
Así las cosas, y cuantas más arreciaban las dudas sobre la continuidad del proyecto, apareció un nuevo documento, resultado de la reconfiguración de aquél. Ese documento llegó el 14 de enero de este año. Rheinmetall anunció oficialmente que Rheinmetall Expal Munitions y EM&E Group habían presentado al Ministerio de Defensa una propuesta conjunta para SILAM como «alternativa nacional» al programa existente. La nota hablaba de una solución por fases, con lanzadores operativos y de pruebas, munición, vehículos de reconocimiento, vehículos de puesto de mando, y el desarrollo y calificación de cohetes de instrucción y guiados. La nota no nombraba GMARS, pero sí dibujaba una arquitectura industrial y funcional plenamente compatible con un sistema de esa familia.
Y es a partir de ese momento donde entró en escena el GMARS, con todo el peso que realmente tiene, porque, para la mayoría, se trata del sistema en torno al que se construirá la perdida capacidad de fuegos de cohete/misiles.
EL GMARS
Según la propia ficha técnica oficial de Rheinmetall y Lockheed Martin, y en su configuración más difundida, hablamos de un lanzador múltiple de 2 pods sobre camión Rheinmetall HX 8×8, con 9,8 m de longitud, 2,5 m de anchura, menos de 40 toneladas en orden de combate, velocidad de hasta 100 km/h y autonomía de marcha de unos 700 km. La tripulación es de 2 soldados, con capacidad para un tercero en cabina. No necesita estabilizadores para abrir fuego, dispone de soluciones de recarga boom & hoist o grúa, y sus fabricantes lo presentan como el único sistema de ruedas y 2 pods, compatible con la MLRS Family of Munitions. Su primer disparo real se efectuó con éxito en White Sands en agosto de 2025 con munición GMLRS, tal y como informamos en DYS.
Como puede imaginarse, la principal característica de estos sistemas no está en el vehículo, sino en la carga útil. El GMARS puede emplear 12 cohetes GMLRS, 12 ER-GMLRS, 2 ATACMS o 4 PrSM. Eso significa, en términos prácticos, llevar a una plataforma de ruedas la capacidad de carga del M270, no la del HIMARS. La propia Lockheed Martin define al HIMARS como un sistema de un solo pod capaz de disparar 6 GMLRS, 2 PrSM o 1 ATACMS, mientras que el M270 dispara 12 GMLRS/ER-GMLRS, 4 PrSM o 2 ATACMS. Dicho de otro modo: GMARS ofrece en ruedas lo que HIMARS no puede ofrecer en volumen de fuego, y lo hace manteniéndose dentro de la familia logística y de munición estadounidense ya ampliamente extendida por la OTAN.
Para España, todo lo anterior importa mucho. El SILAM no nació para cubrir una carencia simbólica, sino para devolver al Ejército una capacidad de fuegos en profundidad que hoy no tiene. Si la referencia oficial del Ejército para establecer los alcances de que quiere proveerse ha sido hasta 300 kms, el GMARS no sólo cubre ese umbral con ATACMS, sino que lo sobrepasa con PrSM, cuya documentación oficial en Lockheed Martin sitúa ya en la banda de 400 kms y, en la propia ficha del misil, en 60 a 499 kms. A todo lo anterior debe añadirse algo que no es tampoco despreciable, y es que, al estar dentro de la familia MFOM, el sistema permitiría entrar en una cadena OTAN ya existente, en vez de abrir una senda española casi desde cero para el escalón de mayor alcance; algo que, naturalmente, supondría una enorme complejidad industrial y logística en absoluto recomendable.

Ahora bien, no puede tampoco adjetivarse al GMARS como la panacea «europea» sin más, porque no sería exacto. Alemania, sin ir más lejos, no ha escogido GMARS para su propio programa nacional de artillería cohete; la vía alemana hoy pasa por EuroPULS / MARS 3. La prueba más reciente la dieron KNDS y Elbit Systems hace un par de días, ya que el 26 de marzo anunciaban la creación de la joint venture EuroPULS GmbH afirmando que Alemania, como socio, había pedido 5 lanzadores EuroPULS IOC, con entregas y calificación previstas para 2027 (las previsiones se estiman en hasta 300 lanzadores). Hablamos, por tanto, de otra solución germano-estadounidense distinta en el mercado, con otra lógica industrial y otra dependencia tecnológica, digamos «restringida» para nosotros, por la presencia de Elbit Systems en el núcleo del programa.
Ya en 2024, David Díaz, en la Revista Ejércitos, explicaba que, por aquel entonces, los intereses de Elbit con el PULS iban mucho más allá de España y que, de la mano de KNDS, aspiraban a convertirlo en un estándar bajo el concepto «Euro-PULS». Esa acertada observación, leída hoy, ayuda a poner en contexto lo ocurrido después: Alemania, efectivamente ha profundizado en esa vía (no sólo), mientras que España, por sus propios condicionantes, buscó otra salida.
El atractivo real del GMARS para España no es, por tanto, sólo militar, que también, sino industrial. En medio de la vorágine nacionalizadora de capacidades (que, seamos francos, no pocas veces puede interpretarse como un simple pago de peajes industriales sin mucha más concreción práctica que españolizar estéticamente), este programa sí incluye indicios contundentes de soberanía industrial propia en, por ejemplo, su más destacado componente, como es la munición. Ahí está Expal, que aunque ya forma parte de Rheinmetall, es un activo español -al menos en cuanto a su radicación geográfica y su plantilla- muy a tener en cuenta en el proyecto.
En definitiva, la base industrial alemana con Rheinmetall, la tracción industrial en España a través de Rheinmetall Expal y EM&E, y el acceso a la familia de municiones estadounidense de Lockheed Martin, ya dibujan un panorama meridianamente despejado para esta opción. Y es muy probable que, en el marco actual en que nos hallamos, sea la que encaje mejor con la necesidad de recuperar una capacidad vital cuanto antes, dicho sea sin reabrir la dependencia política que ha lastrado el SILAM original.
Por todo lo anterior, el mejor argumento a favor del GMARS no es, quizás, el entusiasmo, sino la coherencia. En DYS lo subrayamos en agosto de 2025: el contraste entre un GMARS que ya había disparado y un SILAM que, aunque parecía a punto de culminarse, entró al poco en un estado crítico. Apenas unos meses después surgía la propuesta de Rheinmetall Expal y EM&E como alternativa nacional al diseño previo.
En el fondo, el asunto sigue siendo el mismo: si Defensa quiere recuperar la artillería cohete con rapidez, mantener un peso industrial español relevante y entrar en la familia OTAN de fuegos de precisión de largo alcance sin reiniciar el programa desde cero, GMARS es, muy probablemente, la solución con más sentido.
Redacción
defensayseguridad.es


7 respuestas
Ah ya lo entiendo . No compras El Silam pulse por ser Israeli y un embargo para salir en la tele pero compro MELLS que venía de un embargo del Misil Spike por se Israeli pero la final le acabó pagando a Israel todo el dinero porque el Mmells se hace en españa pero el anterior Spike también se montaba en España….jejeje
Un follón para despistar a todo el mundo.
Pero Israel trinca del MELLS si o si o también porque es un Spike 100%
Y luego el pulse ….no lo compro por se Israeli e independencia pero si le compro a Lockheed Martin el Gmars con cohetes Norteamericanos que es la compañia que no le quiero comprar F35 porque es muy americano y así vuelvo a salir en la tele . Ahhhbya lo pille.
En función del día soy más o menos Americano .La verdad que es muy cómico el asunto.
Yo no descarto el EuroPulse. Seria lo lógico siguiendo a Alemania. Si casi nadie ha hablado del Misil MELLS pensarán en hacer un EuroPulse. Le meten la palabra Euro delante y te contaran que es 100% Europeo y ya está
Eurospike o MELLS y EuroPulse.
Si la gente NPI de temas militares y vuela. Vendiendo relato y punto ….
La verdad que operativamente me gustan los Pulse y Spike y serían la mejor solución sin cuestiones políticas por precio y calidad
Por una vez estamos totalmente de acuerdo. Y si además lo pagásemos en Euros, ya no habría ninguna duda de que se trata de productos europeos.
En cuanto al GMARS, dudo mucho de que Lockheed ofrezca un elevado grado de transferencia tecnológica. O que estuviese libre de vetos, en un momento dado.
Con respecto al Spike, parece ser que el LR2 tiene algo más de alcance que el Akeron MP, aunque generalmente se entiende que la familia Akeron es más moderna (aun perteneciendo ambos a la misma generación).
Pero me gusta que en esa familia MBDA ofrezca el Akeron 120 MBT que se dispara a través de los tubos de los cañones, como los Leopardo. Un par de esos, en complemento a los proyectiles, para alcanzar objetivos que no están en línea directa, serían muy útiles.
En los helicópteros, la cosa cambia: el Akeron LP tiene mayor alcance que el Spike ER2, bastante más. Y, adicionalmente, permite el guiado láser, por ejemplo desde un dron o por un soldado explorador, útil para el caso de que la comunicación inalámbrica sea interferida.
Ya pero si hablas solo de alcance siguiendo la familia Spike te puedes ir al Nlos que el Us Army lo ha integrado en su flota de Ah64E
Cuanta tontería, al final no se va a comprar nada y si se compra algo, será irrelevante, solo para cumplir. Como ejemplos tenemos la friolera cantidad de 18 euro felinos, y la no menos de desdeñable cantidad de 50 taurus.
50?? Que optimismo!!! Lo que puede quedar de 43 misiles con algún lanzamiento…..ponle 40 Taurus o menos
Para empezar una mañana de guerra contra los de Barrio sésamo jejeje
No pasa nada. Haces un nuevo pedido y te los suministran vía Amazon Prime al día siguiente. No se necesitan tantas reservas.
Y si hay retrasos, llamas al enemigo y le pones una grabación de Gila. Seguro que están dispuestos a aceptar una tregua, hasta que llegue el repartidor de Amazon.