Londres mantendrá la producción del blindado del Ejército británico mientras siguen abiertos los problemas técnicos, las investigaciones de seguridad y la polémica sobre un programa de 6.300 millones de libras

Redacción

El programa de vehículos blindados Ajax del Ejército británico seguirá adelante. Así lo adelantan medios locales la semana pasada en una información según la cual los ministros del Gobierno darán luz verde en los próximos días para mantener la producción. La razón no es otra que preservar empleo en regiones sensibles, especialmente en Gales, donde General Dynamics Land Systems UK opera su planta de Merthyr Tydfil, con más de 700 empleos directos. Es una música que a todos nos suena.
El contrato tiene un valor aproximado de 6.300 millones de libras y contempla la entrega de 589 vehículos repartidos en 6 variantes sobre una plataforma común de cadenas. Sobre el papel, el Ejército británico necesita Ajax para futuros escenarios de combate, sobre todo por sus sensores avanzados, capaces de detectar fuego entrante, y por una arquitectura digital superior a la de otras alternativas comparables.
El problema es que el programa arrastra una historia que ya pesa demasiado. Retrasos crónicos, una entrada en servicio que debía llegar entre 2017 y 2020 y que después se desplazó a 2025, además de fallos técnicos persistentes. Entre ellos, el ya conocido problema de ruido y vibraciones excesivas, que ha provocado en tripulaciones síntomas graves como vómitos, temblores y problemas auditivos, además de obligar a suspender actividades operativas.
Como ya informamos en su día en DYS, los problemas del Ajax no parecen haber desaparecido. Y, aun así, ello no ha impedido que se abra paso una decisión de claro perfil político: intentar corregir los fallos mientras se mantiene viva la línea de producción, aunque sea a un ritmo menor, para sostener el programa y el empleo vinculado al mismo.
En la misma línea, Army Technology confirmaba que no hay pausa en la fabricación de los Ajax pese a las investigaciones abiertas por los defectos de ruido y vibración. La producción continúa en Merthyr Tydfil conforme al contrato vigente, mientras que el despliegue operativo y el adiestramiento siguen suspendidos por precaución tras los incidentes informados en 2025 y a comienzos de 2026. Entre ellos figura incluso la retirada del estatus de Initial Operating Capability, declarado de forma breve en noviembre de 2025.
La continuidad de la fabricación se inscribe, por tanto, en la revisión ministerial pendiente y en el próximo Defence Investment Plan, pero no supone, al menos por ahora, ni la resolución de los fallos técnicos ni la vuelta plena a la operatividad. Fuentes militares citadas por The Times sostienen que seguir con Ajax es preferible a recurrir a plataformas menos avanzadas, aunque siguen estudiándose modificaciones adicionales y las pruebas de seguridad se reanudarán en breve.
A día de hoy, Ajax sigue siendo uno de los programas de adquisición más controvertidos del Reino Unido: un blindado que el Ejército considera necesario, una industria que no quiere perder la carga de trabajo y un Gobierno que parece dispuesto a seguir adelante sin haber cerrado todavía la crisis técnica que lo acompaña desde hace años.
Redacción
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