Ankara mantiene abiertas las opciones aliadas mientras avanza en su propia Cúpula de Acero

Redacción
Turquía mantiene abiertas todas las vías para reforzar su defensa aérea y antimisiles. El ministro de Defensa Nacional, Yaşar Güler, ha confirmado que Ankara evalúa distintas opciones, incluida la posible adquisición de sistemas SAMP/T y Patriot, en un momento en el que el país busca completar su propia arquitectura nacional de protección aérea.

SAMP/T italiano
Las declaraciones llegan en vísperas de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN, prevista para los días 7 y 8 de julio en Ankara, y tienen que ver con una discusión más amplia sobre disuasión, producción industrial, interoperabilidad aliada y defensa frente a misiles.
Según TurDef, Güler situó la defensa aérea y antimisiles entre las prioridades de Ankara, junto al desarrollo de capacidades nacionales y la cooperación internacional dentro del marco aliado. El ministro subrayó, además, la necesidad de reforzar la disuasión de la OTAN mediante una mayor producción de sistemas de defensa aérea y arquitecturas integradas.
La posición de Ankara no es nueva, pero sí que puede adjetivarse como significativa y mediáticamente trascendente, sobre todo en vísperas de la cumbre de la próxima semana. Turquía lleva años intentando equilibrar 3 necesidades que no siempre encajan sencillamente: reforzar su defensa aérea con sistemas ya probados, reducir su dependencia exterior y consolidar una base industrial capaz de producir soluciones propias de largo alcance.
Cúpula de Acero y programas nacionales
El centro de esa ambición turca en materia defensiva antiaérea es Çelik Kubbe, la llamada Cúpula de Acero turca, un sistema integrado de defensa aérea y antimisiles que busca combinar sensores, interceptores, mando y control, y distintos niveles de protección frente a amenazas aéreas.
Turquía ya cuenta con una variada panoplia de sistemas nacionales como Sungur, Hisar-A+, Hisar-O+ y Siper Bloque I, mientras continúa desarrollando nuevas variantes del Siper orientadas a cubrir amenazas de mayor alcance, incluidos misiles balísticos. Sin embargo, el propio ministro ha reconocido que el país aún no dispone de una capacidad nacional completa de defensa antimisiles de largo alcance.
Es en ese segmento donde puede entenderse la posible apertura a sistemas como SAMP/T o Patriot. No se trataría sólo de comprar baterías extranjeras, sino de cubrir huecos mientras maduran los programas nacionales y, al mismo tiempo, negociar cooperación industrial en mejores condiciones.

Lanzador Patriot
Para Ankara, el objetivo no es elegir entre industria nacional o sistemas aliados, sino combinar ambas cosas en tanto la tecnología nacional asegura nichos. Esa ha sido una de las constantes de la política turca de defensa en los últimos años: comprar cuando resulta necesario, producir cuando resulta posible y negociar transferencia tecnológica siempre que el interlocutor lo permita.
Patriot español en Adana: el precedente aliado
El caso de la batería Patriot española desplegada en Adana, cerca de la base aérea de İncirlik, sigue siendo uno de los ejemplos más visibles de esa integración aliada. España mantiene desde hace años una contribución a la defensa aérea de Turquía dentro del marco de la OTAN, como parte de las medidas de apoyo frente a amenazas procedentes del entorno regional. Ahora es Ankara la que está estudiando cómo pasar de una presencia aliada temporal o rotatoria a una capacidad propia reforzada mediante adquisición, cooperación o producción conjunta.
SAMP/T, Patriot
El primero representa una vía europea, con Francia e Italia como socios principales. El segundo remite a Estados Unidos, con todo el peso político e industrial que implica volver a hablar de Patriot después de años de tensiones en torno a la defensa aérea turca.
En ambos casos, Ankara parece estar dispuesta a valorar sistemas occidentales, pero no a hacerlo bajo una lógica de simple comprador. Turquía quiere tecnología, participación industrial y margen de autonomía. Cómo se concrete la parcela de participación turca en cualquiera de los 2 sistemas es, probablemente, una de las claves principales del acuerdo de adquisición que finalmente se firme.
La cumbre de la OTAN en Ankara puede ofrecerá, a buen seguro, un marco útil para avanzar en conversaciones bilaterales y multilaterales. Por ahora, lo que existe es una evaluación abierta, una necesidad reconocida y una oportunidad política para que Turquía presente su defensa aérea como un asunto nacional, pero también aliado.
Saber si SAMP/T o Patriot pueden encajar en esa ecuación turca de reforzar capacidades inmediatas sin frenar el desarrollo de Çelik Kubbe y Siper será decisivo. Porque Ankara, como decimos, no busca sólo comprar defensa aérea. Busca comprar tiempo mientras construye la suya.
Redacción
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