Dassault deberá explicar el futuro de la aviación de combate francesa después del naufragio del NGF

Redacción
El futuro de la aviación de combate europea vuelve hoy al centro del debate político francés. Este 1 de julio, a las 10:00 h, Éric Trappier, CEO de Dassault Aviation, comparecerá ante la Comisión de Asuntos Exteriores, Defensa y Fuerzas Armadas del Senado francés para abordar el futuro de la aviación de combate tras la suspensión del programa FCAS.
La comparecencia llega después de varias semanas desde el anunciado fin de parte de lo que fue el proyecto franco-alemán-español, cuyo elemento principal debía ser, precisamente el NGF, el caza de nueva generación llamado a suceder, en el caso francés, al Rafale. Como ha venido señalando DYS, el FCAS ha terminado convertido en el ejemplo más visible de las dificultades de la cooperación industrial europea cuando chocan las necesidades operativas nacionales, las ambiciones empresariales y la distribución del liderazgo tecnológico.

Francia exigía una plataforma capaz de responder a sus necesidades específicas, incluida la capacidad embarcada y la función como vector nuclear, mientras Alemania y España defendían sus propias prioridades industriales y operativas (aunque, en el caso español, la aviación embarcada era (es) también necesaria). A ello se sumaban las tensiones entre Dassault y Airbus, las viejas heridas comerciales entre el Rafale y el Eurofighter, y una negociación política marcada por el tira y afloja entre París y Berlín, con Madrid en una posición cada vez más inadvertida.
La suspensión del FCAS deja ahora a Francia ante una pregunta directa: qué camino seguirá para garantizar su aviación de combate de próxima generación.

La intervención de Trappier será especialmente ilustrativa porque Dassault siempre ha defendido un papel central en el NGF, no sólo como contratista industrial, sino como garante de la continuidad tecnológica francesa en aviación de combate. Tras la suspensión del programa, el Senado francés buscará previsiblemente aclarar si existe margen para recomponer el FCAS, si Francia debe asumir una vía nacional o si el futuro pasa por una nueva arquitectura de cooperación menos condicionada por los bloqueos que han acabado paralizando el programa.
En el fondo, la cuestión trasciende a Dassault. Lo que está sobre la mesa es si Europa puede sostener una aviación de combate de nueva generación sin reproducir los mismos errores que han lastrado al FCAS: intereses nacionales enfrentados, liderazgo industrial disputado y una cooperación que nunca terminó de convertirse en confianza real.
La comparecencia de Trappier puede marcar el primer intento serio de Francia por ordenar el día después del FCAS. Y ese día después, como ya advertía DYS, empieza con una constatación incómoda para una Europa quería construir un caza común, pero ha terminado demostrando lo difícil que le resulta compartir el cielo.
Redacción
defensayseguridad.es


3 respuestas
Sería bueno saber hacia donde va Francia tras la ruptura en el FCAS. Muy callados están.
Más callados estamos nosotros
A menudo es mejor ser tonto y estar callado que abrir la boca y demostrarlo. La ruidosa pataleta alemana, de momento, ¿de qué ha servido? Han llamado a todas las puertas y no tenemos ninguna conclusión, aún.