Reino Unido moderniza todos sus Typhoon

La pausa en las entregas del F-35 hasta la próxima década y la ampliación del programa de modernización del Eurofighter explican la misma realidad de que Londres necesita sostener su capacidad de combate aéreo durante una década de transición presupuestaria, industrial y operativa

Redacción

 

Eurofighter de la RAF. Imagen: RAF

 

Todavía presos de la tormenta mediática del DIP anunciado por el Gobierno de Londres, Reino Unido ha dejado entrever en las últimas 48 horas una de las tensiones centrales de su aviación de combate para la próxima década. Por un lado, los próximos F-35 no llegarán a la Royal Air Force y a la Royal Navy hasta comienzos-mediados de los años 30. Por otro, el Gobierno británico ha decidido ampliar el programa de modernización de sus Eurofighter Typhoon a toda la flota restante, y no sólo a los 40 aparatos inicialmente contemplados (107 aparatos operativos).

La relación entre ambas noticias no es una causalidad oficial cerrada, porque el Ministerio de Defensa británico no lo ha formulado así. Pero la conexión operativa es evidente, ya que si el crecimiento de la flota F-35 se retrasa hasta la próxima década, el Typhoon tendrá que seguir cargando con una parte mayor del peso de la defensa aérea británica, de la alerta rápida, de los despliegues OTAN y de la transición hacia GCAP/Tempest.

La primera información era publicada por UK Defence Journal, en un artículo de George Allison, a partir de una respuesta parlamentaria escrita del ministro Luke Pollard. El diputado conservador Ben Obese-Jecty, muy activo en redes sociales, en las que él mismo ampliaba el eco de su actuación parlamentaria en este asunto, preguntó cuántos F-35A se comprarán y cuándo se tomará la decisión. Pollard respondió: «Como se anunció previamente, se ordenarán 12 F-35A. El perfil exacto de entrega de los F-35 está sujeto a negociación entre Reino Unido y la Joint Program Office multinacional, pero Reino Unido espera comenzar a recibir el siguiente lote de aeronaves F-35 desde comienzos de la década de 2030».

La segunda información fue recogida por Aerospace Global News, en un artículo de Aaron Spray, al explicar que el último Defence Investment Plan británico prevé modernizar los 107 Typhoon restantes de la RAF, frente al plan de enero de 2026 que sólo contemplaba 40 aparatos. El propio Pollard detalló en respuesta parlamentaria: «El gasto de 5.400 millones de libras en Typhoon detallado en el DIP comprende el gasto previsto para mantener y modernizar los 107 Typhoon del Reino Unido». Añadió que el paquete incluye «radar, comunicaciones y actualizaciones de software, nuevos sistemas de ayudas defensivas y mejoras en sistemas de armas, como el visor de casco actualizado».

Reino Unido no está comprando nuevos Typhoon, al contrario que el resto de socios italianos, alemanes y españoles, ni tampoco va a recibir nuevos F-35 a corto plazo. Lo que está haciendo es estirar, actualizar y sostener su flota de combate existente para atravesar una década en la que convivirán 4 elementos: F-35B ya entregados, futuros F-35A, Typhoon modernizados y el desarrollo del GCAP/Tempest.

Así las cosas, tenemos que, por un lado, los próximos F-35 tarden bastante tiempo en llegar a la Fuerza Aérea y la Marina Real británicas, y por otro, que el programa de modernización afectará, finalmente, a toda la flota de Eurofighter Typhoon, precisamente porque los F-35 necesitarán todavía varios años hasta que se reciban y, por ello, es importante no perder capacidades.

Lo cierto es que las fechas de entrega de los F-35 no han variado en lo sustancial, más allá de los retrasos -ya anunciados- provocados en especial por los problemas con el estándar Block-IV del caza furtivo de Lockheed Martin. Quizás podría hablarse de cierta falta de previsión por parte de Londres, razón por la que parecen haber decidido modernizar todos los Eurofighters, y no sólo una fracción de ellos.

 

Representación del radar MK.2 para el Eurofighter

 

También hay dudas de que, finalmente, y debido a las enormes presiones presupuestarias de Reino Unido, se entreguen todos los F-35B contratados, que son 138 (faltan 90 por entregar). Ése, quizás, sea el verdadero riesgo, y no el cierre de la cadena de producción del F-35B a mediados de la próxima década, como ha sugerido -sin base informativa razonable, puesto que nada hace suponer el fin de la cadena de producción del F-35B en el medio plazo- el propio parlamentario Ben Obese-Jecty. Sí es cierto que, en ese sentido, fue Pollard quien respondió en junio pasado que la futura adquisición de F-35B se abordaría en el Defence Investment Plan y que éste tendría en cuenta factores conocidos del programa, incluida la «esperada clausura de la línea de producción del F-35B». La preocupación podía no ser absurda, pero a buen seguro que no sea el riesgo más inmediato. El problema principal para Reino Unido no es que la línea del F-35B cierre mañana, sino que las decisiones políticas se desplacen una y otra vez hacia adelante por falta de margen presupuestario, por el peso del Tempest, las necesidades de la disuasión nuclear, la presión sobre el personal y por la necesidad de sostener capacidades ya existentes.

En todo caso, la cifra de 138 F-35 sigue siendo la referencia. Reino Unido mantiene, al menos formalmente, el compromiso político de largo plazo, pero el calendario real de adquisición seguirá sometido a presupuesto, negociación con la Joint Program Office, prioridades del Defence Investment Plan, evolución del F-35B, entrada del F-35A y avance del Tempest. Y, como apuntábamos, el riesgo principal no es sólo técnico ni industrial. Es, con toda seguridad, financiero y de planificación.

Ahora el cuadro general tiene un nuevo marco, pero no se ha despejado por completo su visión. Como se recordará, Reino Unido aceptó su 48º F-35B el 13 de marzo de este año. Con ello completaba la primera fase de adquisición de esos casi 50 aparatos, aunque uno de ellos se perdió en un accidente de operaciones embarcadas en 2021.

El siguiente lote, anunciado recientemente, incluirá 12 F-35A para la misión nuclear de la OTAN, junto a nuevos F-35B, pero las entregas, como apuntábamos antes, no se esperan hasta comienzos de la década de 2030. Eso deja a la RAF y a la Royal Navy con una flota F-35 prácticamente congelada durante varios años, justo cuando los portaaviones británicos quieren consolidar su ala aérea, la OTAN exige más disponibilidad y el entorno europeo demanda más masa de combate.

 

Los F-35B de la RN operarán aún varios años en su número actual sin ampliación de flota

 

En ese contexto, la modernización generalizada del Typhoon no parece accesoria, sino una forma de comprar tiempo asegurando capacidades que, de otra manera, se podrían ver seriamente comprometidas. El programa de 5.400 millones de libras permitirá mantener y actualizar los 107 Typhoon restantes con mejoras de radar, comunicaciones, software, sistemas defensivos y armamento. Además, se informa de que la flota recibirá otros 1.100 millones de libras para sostenerse hasta los años 40, incluida la evolución de largo plazo del aparato.

La decisión corregirá el alcance del plan anunciado en enero, que se centraba en esos previstos 40 aparatos y otros tantos radares ECRS Mk2 para los Typhoon. Ahora que el planteamiento se extiende al conjunto de la flota, la explicación oficial no dice que sea por el retraso de los F-35, pero el calendario habla con bastante claridad, ya que si los nuevos F-35 no van a llegar hasta la próxima década y el GCAP/Tempest no estará listo hasta más adelante, el Typhoon tiene que seguir siendo el músculo principal de la RAF y, por tanto, el sostén aéreo principal de Reino Unido.

Las entregas del F-35 dependen de una cadena multinacional, de la negociación con la JPO, de los lotes de producción, de la configuración técnica y de las decisiones presupuestarias británicas, por lo que estamos ante un replanteamiento de una planificación obligada por la realidad. Londres no puede permitirse una década de espera sin reforzar su flota existente.

El DIP, por su parte, compromete inversión para el Typhoon, para el siguiente lote de F-35 y para el GCAP/Tempest, pero el dinero no eliminará la competencia entre prioridades. La concurrencia de más F-35B para los 2 portaaviones, los nuevos F-35A para la misión nuclear, el sostenimiento del Typhoon, los drones de combate colaborativos y, por supuesto, el Tempest, compiten dentro de una misma arquitectura presupuestaria -el DIP- que ha sufrido para salir adelante, dejando algún cadáver político por el camino.

El Typhoon, por tanto, vuelve al centro de todo porque Londres no puede esperar a que el F-35 crezca lo bastante. Es una decisión de continuidad. También una admisión implícita de que la flota británica de combate no tendrá más masa en el corto plazo.

Para la Royal Navy, la situación es delicada. Los F-35B son el argumento de la clase Queen Elizabeth, pero si la flota no aumenta hasta los años 30, la presión sobre las células disponibles, la formación de pilotos, el mantenimiento y la generación de alas aéreas embarcadas seguirá siendo intensa. Para la RAF, el problema es distinto: sostener sus cometidos naturales, como son la defensa aérea, misiones OTAN, despliegues expedicionarios y transición a sexta generación sin recibir nuevos cazas durante varios años, añadirá tensión, pero la modernización de los Typhoon ayudará a mantener el nivel de disponibilidad y capacidades.

Por todo lo anterior, puede decirse que el Typhoon es ahora menos pasado de lo que algunos querían creer. Modernizarlo hasta los años 40 es una necesidad operativa. Con nuevos radares, mejores sistemas defensivos, comunicaciones actualizadas y evolución de armamento, el Typhoon seguirá siendo el avión que cubra buena parte de la defensa aérea británica mientras el F-35 crece lentamente y el Tempest sigue su desarrollo.

Reino Unido ha elegido una vía de transición para modernizar todo lo que tiene, esperar lo que aún no llega y financiar lo que debería sustituirlo en la siguiente generación. Puede ser una solución razonable, pero lo cierto es que deja poco margen de error. Si los F-35 se retrasan más, si el número final cae por debajo de las expectativas o si el Tempest no cumple calendario, el Typhoon tendrá que sostener durante más tiempo una carga para la que, ahora sí, ya se le está preparando.

Redacción

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