Defensa confirma que supervisa la situación financiera del constructor y los riesgos del calendario. Las últimas respuestas parlamentarias tampoco concretan el límite presupuestario del programa ni cuándo concluirá la evaluación de las presiones sobre sus costes

Redacción ![]()
El programa de las fragatas Type 31 no sale del régimen de supervisión y continúa bajo vigilancia del Ministerio de Defensa británico. En una respuesta parlamentaria publicada el 20 de octubre, Luke Pollard confirmó que su departamento sigue la situación financiera de Babcock y su cumplimiento de las entregas, y trabaja con la compañía para gestionar los riesgos del calendario y asegurar los cinco buques contratados. La contestación, en efecto, mantiene el compromiso con la serie, pero no ofrece una evaluación pública del efecto de las pérdidas del constructor sobre sus plazos.

La Venturer, primera Type 31 en salir de la nave donde vio la luz. Imagen: Babcock
Esta información vendría a dar continuidad al problema que abordamos en DYS el pasado 8 de octubre, en «Las fragatas que no llegan: Londres evita poner fecha a las Type 31». Entonces señalábamos la falta de una fecha concreta de finalización en las respuestas oficiales y las dificultades de una transición que debe convertir los buques en construcción en capacidad naval disponible a tiempo. Las nuevas contestaciones, si bien sirven para precisar la situación, siguen dejando cuestiones sustanciales sin resolver.
Las pérdidas y el calendario, bajo escrutinio
La pregunta del incisivo diputado conservador Ben Obese-Jecty, representante de Huntingdon, vinculaba expresamente dos asuntos: las pérdidas acumuladas de Babcock en el contrato a precio fijo y su posible repercusión sobre la ejecución del programa.
Pollard no proporcionó una cifra, y en su lugar explicó que Defensa no comenta el desempeño comercial o financiero detallado de sus proveedores más allá de la información que éstos mismos hagan pública. Sí confirmó, en cambio, el seguimiento de Babcock y la colaboración para «gestionar los riesgos del calendario», según declaró. Anotar que no se habló de una nueva demora ni se determinó cuánto podrían afectar las pérdidas a las entregas.
Venturer: la pregunta era por el servicio operativo; la respuesta, por la entrega
Una respuesta del 19 de octubre introducía un matiz que merece que nos detengamos. Obese-Jecty preguntó si el HMS Venturer, primera unidad de la clase, seguía encaminado a su entrada en servicio operativo antes de terminar la década. Pollard respondió que estaba prevista su entrega a la Royal Navy para finales de la década, y añadió que el calendario permanecía bajo revisión continua.

La Venturer siendo trasladada en barcaza tras los trabajos en la nave de construcción. Imagen: Babcock
Entrega y disponibilidad operativa, huelga decirlo, describen hitos diferentes. Por ello, la expresión del ministro no significa, en absoluto, que la fragata estará preparada para operar dentro de ese mismo plazo. La respuesta, por consiguiente, lo que hace es dejar sin contestar de manera expresa el hito operativo por el que se preguntaba.
El contraste con las previsiones anteriores sigue resultando ilustrativo y cada vez, nos tememos, revelador de lo que puede suceder a corto plazo. En marzo de 2020, Defensa situaba la entrada en servicio de la primera Type 31 en mayo de 2027 y la entrega de las cinco unidades antes de finalizar 2028. Ya entonces advertía de que todavía no se habían determinado las fechas de capacidad operativa inicial y plena.
Más de cinco años después, en septiembre de 2025, el calendario comunicado al Parlamento había cambiado: el Venturer debía entrar en servicio al final de la década y el conjunto de las cinco fragatas, a comienzos de los años treinta. Esa respuesta reconocía también presiones inflacionarias y una evaluación en rojo de la confianza en la ejecución del programa. No es posible, honestamente, tratar las dudas actuales como un episodio aislado.
Un presupuesto cuya revisión sigue abierta
Las incertidumbres alcanzan también al ámbito económico. Preguntado por el límite presupuestario vigente, Pollard respondió el mismo 21 de octubre que el Ministerio no publica habitualmente los límites aprobados detallados de determinados programas cuando su divulgación puede perjudicar sus intereses comerciales.
Añadió que la viabilidad del programa dentro de los recursos disponibles continúa bajo revisión y que cualquier modificación presupuestaria o de sus autorizaciones se tramitará mediante los procedimientos establecidos.
Ese mismo día, otra respuesta confirmó que seguía en marcha la evaluación del impacto de la inflación y de otras presiones sobre los costes. El ministro evitó anticipar cuándo concluiría ese trabajo o cuál sería el resultado de futuras decisiones presupuestarias. Quedan pendientes trabaos de entidad para el Ministerio, como la evaluación y la concreción pública de sus posibles consecuencias.
El coste naval del tiempo
La preocupación por las Type 31 adquiere mayor importancia al observar la transición de la flota. En su comparecencia parlamentaria del 8 de julio de 2026, Pollard reconoció la brecha entre las fragatas antiguas y sus substitutas; y explicó que se habían adelantado retiradas de Type 23 por su estado material, defendiendo asímismo la incorporación de sistemas autónomos dentro del concepto de marina híbrida (Hybrid Navy). En esa misma sesión admitió que distintas presiones habían elevado considerablemente los costes de las Type 31, concebidas originalmente como fragatas económicas.
Desde el punto de vista operativo, esa transición debe examinar algo más que el avance físico de los cascos. El valor del programa dependerá también de cuándo sus unidades puedan asumir misiones con dotaciones preparadas, sistemas integrados y apoyo suficiente. Cada hito industrial aporta progreso; pero su traducción en disponibilidad naval exige completar el proceso.
Para valorar la recuperación completa del ritmo del programa harán falta fechas comparables, costes definidos y avances verificables hacia el servicio operativo. Hasta que esos elementos se concreten, la vigilancia ministerial será una medida necesaria cuya eficacia deberá acreditarse con resultados.
Jorge Estévez-Bujez
DYS

