El eje Berlín-Madrid-Estocolmo

Radiografía industrial de un posible caza de 6.ª generación

ROBERTO ESCÁMEZ DYS Roberto Escámez

Diseño conceptual de sexta generación: la combinación de baja observabilidad y sistemas autónomos que busca el eje Berlín-Madrid-Estocolmo tras la reconfiguración del FCAS. (Imagen: Roberto Escámez IA)

 

Tras la cancelación del desarrollo conjunto del caza de sexta generación (NGF) en el programa FCAS con Francia —manteniéndose únicamente los pilares de la Nube de Combate y los Remote Carriers—, Alemania y España se ven en la necesidad de buscar una nueva plataforma para sus Fuerzas Aéreas. En este escenario, la unión con Suecia se perfila como la alternativa más lógica: un movimiento que descarta la integración en el GCAP y permite a estas tres naciones diseñar desde cero su propio avión de combate.

Aunque se ha especulado con una posible entrada de Alemania en el GCAP, son varios los factores que desaconsejan este paso: implicaría adherirse a un programa ya cerrado donde el país germano actuaría más como un socio financiero que industrial, al no figurar entre los socios fundadores. En paralelo, cobra especial relevancia la creación en Alemania del Team Gen 6 —una coalición industrial de ocho firmas para impulsar un nuevo caza—, a la que rápidamente se sumó un grupo homólogo de seis empresas españolas con el mismo propósito. Esta movilización privada e industrial ejerce una potente presión política hacia un desarrollo soberano propio. Si a esto le sumamos los acercamientos estratégicos con Suecia que resuenan estos días en círculos especializados, la unión de este eje tripartito se perfila como la alternativa más lógica para diseñar desde cero un avión de combate europeo.

A continuación, analizaremos la viabilidad de este nuevo consorcio y especularemos sobre cómo podría estructurarse el reparto de los pilares tecnológicos de esta futura aeronave.

El panorama de la defensa aérea europea se encamina hacia una profunda reconfiguración. Tras el colapso del proyecto de caza hispano-franco-alemán, el diseño de un futuro vector de combate obliga a explorar alianzas alternativas. Una unión tripartita entre Alemania, España y Suecia se presenta como uno de los ejes industriales más lógicos y potentes del continente para apalancar los desarrollos de la Nube de Combate ya avanzados.

Sin embargo, para la industria española, este tablero plantea un desafío inédito: Indra, el campeón tecnológico nacional, pasaría de cooperar con socios tradicionales a competir por el pastel de los sensores y la guerra electrónica contra una Saab en estado de gracia y una Hensoldt respaldada por Berlín. A esto se suma el reto técnico más complejo de la sexta generación: cómo diseñar el fuselaje, los sistemas críticos de control de vuelo y, sobre todo, una planta motriz adaptativa desde cero cuando ninguno de los tres países cuenta con un fabricante de motores independientes de ciclo completo.

El nuevo equilibrio de fuerzas en sensores: la irrupción de Saab

En el esquema industrial previo del FCAS, el pilar de sensores (NSDAS) estaba rígidamente coliderado por Indra, Thales (Francia) y el consorcio FCMS (Alemania). La salida de la industria francesa y la entrada de Suecia rompen este equilibrio en favor de un actor con una proyección tecnológica arrolladora.

El factor diferencial es Saab Surveillance. La firma sueca no es un mero proveedor de componentes; es una de las pocas empresas del mundo capaz de diseñar, fabricar e integrar un caza de combate completo (la familia Gripen). A esto se suma un historial reciente de hitos verificables que amenazan directamente el terreno histórico de Indra:

-El hito de la tecnología GaN: En abril de 2020, Saab voló con éxito por primera vez una antena AESA propia basada en nitruro de galio (GaN) en un Gripen D. Esta tecnología representa el estándar de la sexta generación: genera menos calor, consume menos energía y multiplica el alcance y la resistencia a las interferencias.

-La «colonización» del Eurofighter: En un movimiento geopolítico clave, Airbus y el Ministerio de Defensa alemán seleccionaron el sistema Arexis de Saab (en alianza con la firma de inteligencia artificial Helsing) para equipar los nuevos Eurofighter EK (Elektronischer Kampf) de la Luftwaffe. Este contrato demuestra que Alemania confía su guerra electrónica de primera línea a Suecia, debilitando la posición de proveedores tradicionales del consorcio Eurofighter como Indra o la propia Hensoldt.

 

El radar AESA con tecnología GaN volado por Saab y la integración del sistema Arexis en el Eurofighter alemán convierten a la firma sueca en un actor dominante dentro del pilar de sensores. (Imagen: Saab AB)

 

Por su parte, Hensoldt cuenta con el blindaje del Estado alemán —que posee una participación accionarial directa del 25,1 % en la compañía para protegerla como activo estratégico—, lo que garantiza que Berlín presionará políticamente para otorgarle un peso masivo en el programa.

Radiografía del reparto en sensores: ¿dónde puede España ser el pilar principal?

Para evitar un bloqueo industrial que hunda el programa antes de nacer, el reparto de los sensores del futuro caza no puede basarse en «quién fabrica el radar», sino en una arquitectura distribuida y especializada que aproveche los avances realizados en el FCAS:

Empresa / socio País Liderazgo tecnológico específico
Saab Suecia Matriz de antena AESA GaN principal y efectores de ataque electromagnético de alta potencia (Arexis).
Hensoldt Alemania Sistemas optrónicos (IRST), sensores pasivos distribuidos y tecnologías de detección cuántica/radar pasivo.
Indra España Integración de sensores distribuidos (ISD), Nube de Combate (Combat Cloud) y suites de autoprotección/ciberdefensa.

Enfoques estratégicos del pilar español:

-Indra como el «cerebro» del sistema (ISD): En lugar de competir por el hardware de la antena principal, Indra debe consolidarse como el contratista principal de la integración de sensores distribuidos. El caza de sexta generación no dependerá de un único radar frontal, sino de una red de microantenas repartidas por el fuselaje. El software que recopile, procese y fusione esos gigabytes de datos en fracciones de segundo debe ser español.

-Capitalizar la Nube de Combate (Combat Cloud): Como la Nube de Combate es uno de los pilares del FCAS que sí sobrevive, España debe volcar sus asignaciones presupuestarias para liderar la conexión de los sensores del caza con drones de apoyo (Remote Carriers), satélites y estaciones de tierra.

-Sistemas de defensa electrónica activa: Aprovechando su experiencia histórica con el sistema DASS Praetorian del Eurofighter, Indra puede asumir el control de las suites de autoprotección y ciberdefensa integradas.

Hoja de ruta para Indra: estrategias para no quedar rezagada

Si Indra se sienta a negociar basándose únicamente en su estatus político de «coordinador nacional», corre el riesgo de ser arrinconada técnicamente por el eje sueco-alemán. Para mantener el liderazgo real, la estrategia de la compañía española debe ejecutar tres movimientos urgentes:

  1. Replicar la fórmula Saab-Helsing (el salto a la IA defensiva): El éxito de Saab con el Eurofighter alemán se debió a su alianza con Helsing, firma líder en IA de defensa. Indra debe acelerar la integración de modelos de IA en sus sistemas de procesamiento de señal para dominar la «guerra electrónica cognitiva» (algoritmos que detectan e inhiben señales enemigas mutables en tiempo real).
  2. Capitalizar la soberanía tecnológica (el escudo «anti-ITAR»): Al igual que Saab promociona su radar como libre de componentes controlados por EE. UU. (normativa ITAR), Indra debe blindar sus desarrollos bajo un sello 100 % europeo. Esto convertirá el pilar español en una pieza indispensable para garantizar la autonomía estratégica y la exportación del caza sin vetos de Washington.
  3. Liderar la microelectrónica mediante el PERTE Chip: España cuenta con el Proyecto Estratégico (PERTE) de Microelectrónica. Indra debe canalizar estos fondos públicos para liderar la investigación en semiconductores de tercera generación en el país. Si España consigue fabricar sus propios componentes basados en GaN a escala industrial, Indra equilibrará la balanza de hardware frente a Saab.

 

El valor diferencial de la industria española se centra en el software de la Combat Cloud y la fusión de datos distribuidos (ISD), un ‘cerebro’ que evita la competencia directa en hardware de radar con Hensoldt y Saab. (Imagen IA)

 

El reparto del resto del avión: los otros pilares de desarrollo

Más allá de los sensores, un caza de 6.ª generación es un ecosistema hipercomplejo. En una alianza Alemania-España-Suecia, las capacidades industriales de los tres países permiten un reparto de responsabilidades muy equilibrado:

Área del caza Líder industrial Descripción del reparto y capacidades
Aeroestructura y fuselaje Airbus Alemania / Saab / Airbus España Saab aporta aerodinámica y baja detectabilidad; Airbus Alemania colidera el diseño estructural; Airbus España (junto a Aernnova/Aciturri) lidera la fabricación de componentes críticos en fibra de carbono.
Sistemas de vuelo Saab / GMV / Sener Saab lidera la arquitectura del software crítico de vuelo (Fly-by-Wire); España (GMV/Sener) se encarga de los algoritmos de navegación avanzada, guiado y sistemas de actuación electromecánicos.
Aviónica y cabina Diehl / ESG (Alemania) Desarrollo de la aviónica táctica, sistemas de gestión de la cabina (interfaces del piloto) y sistemas de gestión de armas de alta precisión.

Análisis técnico avanzado de sistemas de vuelo y aeroestructuras

-La madurez en controles inestables de Saab: Saab posee una ventaja crítica en la arquitectura informática de control de vuelo. Su experiencia en el desarrollo del software de triple redundancia digital Fly-by-Wire para configuraciones canard-delta, capacita a la empresa sueca para estabilizar mediante código una célula de sexta generación que prescindirá de colas verticales para maximizar el sigilo de banda ancha.

-Aeroestructuras españolas y materiales compuestos avanzados: El pilar español capitaneado por Airbus España, Aernnova y Aciturri asume una responsabilidad física masiva. El diseño del fuselaje central y las uniones alares requerirá el uso extensivo de compuestos termoplásticos reforzados con fibra de carbono (TPC). A diferencia de los termoestables tradicionales, los termoplásticos permiten procesos de fabricación automatizados por consolidación in situ, ofreciendo una resistencia al impacto muy superior, mayor tolerancia al daño ante fatiga estructural por altas fuerzas G y una reducción de peso estimada en un 15 % en componentes críticos de soporte.

 

El pilar español de aeroestructuras (Airbus España, Aernnova, Aciturri) aporta capacidad de fabricación automatizada en materiales compuestos avanzados (TPC), esenciales para aligerar peso y resistir cargas térmicas y de altas G. (Imagen: Aernnova)

 

El gran dilema técnico: la planta motriz y el salto desde el EJ200

El motor de un caza de sexta generación no solo debe propulsar el avión a velocidades supersónicas sin postcombustión (supercrucero); debe funcionar como una planta eléctrica masiva capaz de generar megavatios de energía para alimentar los radares AESA de GaN, las suites de guerra electrónica y las futuras armas de energía dirigida.

Sin Francia y Safran en la ecuación del caza, Alemania y España poseen la propiedad intelectual del EJ200 (motor del Eurofighter) a través de Eurojet. El camino más rápido y realista para este nuevo eje es tomar el EJ200 como base demostradora, escalar su tamaño físico y evolucionarlo hacia un motor de ciclo variable y tres flujos, repartiendo las responsabilidades según la especialidad real de cada fabricante:

Empresa / socio País Componente crítico del motor Especialización industrial fina
MTU Aero Engines Alemania Núcleo de alta presión Compresor de alta presión, cámara de combustión y turbina de alta presión (corazón térmico).
ITP Aero España Turbina de baja presión (LPT) y tobera Diseño aerodinámico dinámico de álabes móviles tridimensionales, tobera vectorial síncrona y reducción de firma IR.
GKN Aerospace Suecia Estructuras estáticas y fan Carcasas complejas de titanio mediante fabricación aditiva, estructuras de soporte de carga y compresor de baja presión.

La clave de la sexta generación: la tecnología de ciclo variable y tres flujos

 

Evolucionar el núcleo del EJ200 hacia una arquitectura adaptativa de ciclo variable con tres flujos representa el mayor reto de ingeniería para ITP Aero y MTU en ausencia de un motorista único independiente. (Imagen: ITP)

 

Los motores militares convencionales operan bajo un índice de derivación (bypass ratio) fijo. Un caza de sexta generación requiere un motor adaptativo de ciclo variable que introduce mecánicamente una tercera corriente de aire externa al núcleo.

  1. Mecánica de fluidos variable: Mediante álabes de estator ajustables en las etapas iniciales del compresor y compuertas de bypass dinámicas, el motor altera su configuración geométrica interna en pleno vuelo. En régimen de crucero subsónico (despliegue o patrulla), abre el tercer flujo para aumentar el índice de derivación. Esto incrementa la eficiencia propulsiva general, reduciendo el consumo específico de combustible hasta en un 25 % y expandiendo el radio de acción de la aeronave de forma drástica.
  2. Optimización del supercrucero térmico: Al entrar en combate penetrante, las compuertas se cierran instantáneamente, redirigiendo el aire hacia el flujo primario y exprimiendo la potencia del núcleo térmico diseñado por MTU. El motor se convierte virtualmente en un turborreactor de bajo bypass optimizado para generar el empuje necesario para mantener el supercrucero continuo (por encima de Mach 1,5 sin activar la postcombustión), evitando el delator incremento de firma infrarroja que produce un postquemador tradicional.

Arquitectura de extracción de energía en megavatios (MW)

Los requisitos de energía eléctrica de la aviónica de sexta generación y los sistemas de ataque EW mutables superan exponencialmente los kilovatios provistos por los generadores de un Eurofighter. La evolución del EJ200 exigirá una arquitectura de extracción de potencia integrada en dos ejes (Dual-Shaft Power Extraction):

-Generadores integrados en el núcleo: En lugar de acoplar una caja de accesorios externa que penalice la aerodinámica del motor, se integran generadores de imanes permanentes directamente en los ejes concéntricos de alta y baja presión. Al extraer potencia de ambos ejes de manera equilibrada, se evita la inestabilidad operativa del motor (el riesgo de entrada en pérdida del compresor) cuando los sistemas de armas demandan picos masivos de energía.

-Gestión de megavatios y conversión: Esta configuración es capaz de generar entre 1 y 1,5 megavatios (MW) de energía eléctrica limpia. El flujo eléctrico es gestionado por un sistema de distribución inteligente desarrollado en colaboración entre los ingenieros de software de Indra y la aviónica de potencia de Diehl. Este sistema rectifica la corriente de alta frecuencia generada por las turbinas y la estabiliza para alimentar dinámicamente las matrices GaN de Saab o los sistemas de computación de fusión de sensores españoles.

Un horizonte de soberanía tecnológica europea

El éxito de una alianza de estas características no dependerá de quién asuma el mayor porcentaje de producción analógica, sino de cómo se entiendan y se fusionen las fortalezas ya existentes. El verdadero potencial de unir a Alemania, España y Suecia radica en la capacidad de esquivar los bloqueos políticos tradicionales que históricamente han lastrado los proyectos de defensa en el continente, creando un ecosistema industrial más ágil y centrado en la complementariedad técnica.

Dentro de este tablero, la industria española deja atrás su tradicional papel secundario para erigirse en un pilar estructural indispensable. La combinación de capacidades dibuja un reparto natural y robusto. El liderazgo conceptual de Indra en el procesamiento distribuido de datos y la Nube de Combate, la solvencia de ITP Aero en el corazón aerodinámico de la turbina, y la alta especialización de firmas como Airbus España, Aernnova, Sener o GMV en materiales compuestos y software de navegación crítico. De este modo, España no se limita a financiar o acompañar el programa, sino que aporta la autonomía tecnológica y la propiedad intelectual necesarias para equilibrar el peso político frente a sus socios y garantizar que este sistema de armas de nueva generación sea un proyecto plenamente soberano, exportable y viable a largo plazo.

Roberto Escámez

DYS

Nota del autor: En una segunda parte veremos los riesgos que podría acarrear esta posible unión (gobernanza, propiedad intelectual, calendario y costes).

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