El Pentágono y Lockheed Martin anuncian un acuerdo marco que contempla un mínimo de 850 cazas para las Fuerzas Armadas estadounidenses. Los pedidos internacionales se añaden a esa cifra, aunque la contratación definitiva sigue pendiente de autorización y financiación

Redacción ![]()
Ochocientos cincuenta aviones en diez años, destinados exclusivamente a Estados Unidos. Esa es la dimensión del compromiso recogido en el acuerdo marco anunciado ayer, 22 de octubre, por el Pentágono y Lockheed Martin para el programa JSF F-35. El comunicado gubernamental establece esa cantidad como un mínimo para el periodo considerado.

Imagen: USAF
Los 850 aparatos no constituyen una cifra conjunta para Washington y sus aliados, sino que corresponden a las necesidades únicamente estadounidenses. El fabricante incorpora también al marco los pedidos de clientes internacionales de los lotes 21 a 30, sin concretar su volumen. La cadencia industrial prevista es de 156 aviones anuales para el conjunto de clientes.
El anuncio, por tanto, da una medida de la demanda estadounidense prevista y de la continuidad industrial que ambas partes buscan para el programa. A pesar de todo, distinguir ese horizonte de una adquisición plenamente formalizada es, todavía, obligado, porque la contratación definitiva todavía debe concretarse. Lockheed Martin explica que, si se conceden la autorización plurianual y los fondos correspondientes, la oficina conjunta del programa F-35 y la compañía finalizarán las condiciones, los precios y los calendarios mediante una adjudicación formal.
El Gobierno estadounidense introduce además una contrapartida industrial en la que Lockheed Martin financiará con recursos propios al menos 7 000 millones de dólares en iniciativas de apoyo al programa a cambio del compromiso a diez años. Es la cantidad que el Gobierno de los EE.UU. hace corresponder a inversión privada vinculada al F-35.
El alcance del marco supera con creces la simple fabricación de nuevos aparatos. Incluye repuestos iniciales, kits de modificación y sostenimiento durante diez años. La propuesta une así la producción con las necesidades de apoyo de la flota, dos vertientes que condicionan tanto la incorporación de aviones como su utilización posterior.
La magnitud del anuncio no ignora que su ejecución dependerá de las decisiones presupuestarias y de las condiciones que se formalicen. El compromiso anunciado es considerable; su traducción en contratos, precios y entregas será el siguiente paso.
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