Japón, Corea del Sur y Turquía serían los preseleccionados para la futura flota de la US Navy
Los diseños Mogami, Chungnam e Istanbul aparecen entre las opciones consideradas por Washington para cubrir el vacío existente entre sus grandes destructores y los buques de menores capacidades. La fórmula ideada por la Casa Blanca permitiría construir hasta las 2 primeras unidades en el extranjero antes de trasladar la producción a Estados Unidos

Redacción
La US Navy y la Casa Blanca están estudiando 3 diseños extranjeros de fragata como posibles puntos de partida para una nueva clase de buques de combate estadounidenses. Las opciones que han trascendido proceden de Japón, Corea del Sur y Turquía, dentro de una iniciativa que podría introducir cambios de enorme calado en la política de construcción naval militar mantenida por Estados Unidos durante más de un siglo.

Perfil de la Constellation, el programa cancelado de la US Navy
Según han informado Mallory Shelbourne y Sam LaGrone en USNI News, citando a 3 fuentes industriales conocedoras de las deliberaciones, los diseños actualmente considerados son una versión de exportación de la fragata japonesa de la clase Mogami, la surcoreana Chungnam y la turca Istanbul. Precisar, sin embargo, que la US Navy no ha anunciado oficialmente una lista corta de 3 finalistas ni ha abierto todavía una competición convencional entre estos modelos. Se trata de los diseños que, de acuerdo con las fuentes consultadas por USNI News, se encuentran actualmente sobre la mesa.
La noticia sería consecuencia directa del nuevo planteamiento establecido por la Administración estadounidense para tratar de acelerar el crecimiento de la flota y, al mismo tiempo, ampliar una base industrial naval que Washington considera insuficiente para atender sus actuales necesidades.
Como se recordará, el 13 de agosto, el presidente Donald Trump firmó un memorando presidencial dedicado específicamente a la reconstrucción de la US Navy y de la industria naval estadounidense. El documento señalaba como problemas estructurales los retrasos acumulados en numerosos programas, el crecimiento de costes, la falta de competencia entre astilleros y la limitada capacidad productiva disponible.
La respuesta planteada resulta especialmente significativa, porque la Casa Blanca ha autorizado recurrir, bajo determinadas condiciones, a diseños navales extranjeros maduros y ya probados, abriendo además la posibilidad de que las primeras unidades puedan construirse fuera de Estados Unidos.
Hasta 2 fragatas construidas en el extranjero
El modelo escogido por Washington se inspira en el denominado «modelo finlandés» (Finland Model), utilizado en el programa estadounidense de nuevos rompehielos.
Según el memorando presidencial, un constructor extranjero podría fabricar hasta los 2 primeros buques de una determinada clase en su astillero de origen, pero debería acompañar la operación de una inversión estructural en Estados Unidos. Entre las condiciones se encuentran la construcción o adquisición de instalaciones navales estadounidenses, la formación de trabajadores norteamericanos, la transferencia de técnicas y tecnologías de construcción y el desarrollo progresivo de una cadena de suministro estadounidense. Todos los buques posteriores a esas dos primeras unidades tendrían que construirse ya en Estados Unidos.

La Mogami japonesa comienza a ser un éxito exportador
La medida supone una excepción de considerable importancia respecto a la tradicional política estadounidense de construir sus principales buques de guerra en territorio nacional.
La legislación permite una exención por razones de seguridad nacional, y precisamente el memorando presidencial del 13 de agosto establece el mecanismo político necesario para explorarla. La Casa Blanca considera que recurrir temporalmente a capacidad industrial aliada podría, en efecto, acelerar la incorporación de nuevos buques mientras se incrementa simultáneamente la capacidad productiva estadounidense.
El secretario interino de la US Navy, Hung Cao, encargó posteriormente al área de adquisición de la Marina estadounidense el estudio de diferentes plataformas internacionales. Según la documentación revisada por USNI News, esa evaluación deberá estar terminada el 12 de noviembre de este año.
Así las cosas, tenemos que la US Navy habría confirmado a USNI News que está desarrollando opciones para cumplir la instrucción presidencial de aumentar rápidamente la capacidad de construcción naval estadounidense aprovechando también las capacidades industriales de países aliados.
Mogami, Chungnam e Istanbul
En este contexto aparecen los 3 diseños que actualmente estarían siendo estudiados.
Por parte japonesa figura una versión destinada a la exportación de la clase Mogami, construida por Mitsubishi Heavy Industries. Corea del Sur estaría representada por la clase Chungnam, mientras que Turquía habría situado en la ecuación la clase Istanbul. Esta última posibilidad habría cobrado fuerza después de contactos mantenidos entre dirigentes turcos y el presidente estadounidense durante la cumbre de la OTAN celebrada en julio, según las fuentes citadas por USNI News.
La selección provisional refleja además una preferencia que Washington ya venía dejando entrever. No en vano, en abril, cuando comenzó a conocerse el estudio incluido en el proyecto presupuestario para el ejercicio fiscal 2027, responsables estadounidenses señalaban específicamente a Japón y Corea del Sur por su elevada capacidad industrial, experiencia en producción en serie y posibilidad de entregar buques en plazos comparativamente reducidos. El presupuesto contemplaba ya 1.850 millones de dólares para estudiar nuevas fórmulas de adquisición relacionadas con diseños extranjeros de fragatas y destructores.

La clase Istanbul, un buen producto turco que toma fuerza en los mercados. Imagen: Marina turca
La Administración estadounidense parece buscar, por tanto, algo sustancialmente diferente al proceso que terminó originando la fallida clase Constellation.
El memorando presidencial establece expresamente que la US Navy no deberá introducir modificaciones sucesivas en el diseño original maduro de los buques seleccionados, salvo autorización expresa al máximo nivel. La disposición parece directamente orientada a evitar que la adaptación de una plataforma extranjera termine convirtiéndose nuevamente en un proceso de rediseño prolongado, costoso y técnicamente complejo.
La cuestión adquiere especial relevancia después de la cancelación del programa Constellation (FFG-62). Aquellas fragatas partían de la italiana FREMM, pero las modificaciones exigidas por Estados Unidos terminaron alterando profundamente el diseño original. USNI News recuerda que los cambios necesarios para adaptarlo a los estándares estadounidenses contribuyeron a los importantes problemas de diseño y costes que finalmente acompañaron al programa hasta su cancelación.
Descargar a los Arleigh Burke
La necesidad operativa que Washington intenta cubrir también está bastante bien definida.
La Casa Blanca ha establecido que el futuro combatiente deberá disponer de capacidades suficientes para realizar guerra antisubmarina, guerra de superficie y misiones de escolta de convoyes. No se trata simplemente de adquirir un patrullero oceánico fuertemente armado, sino de incorporar una plataforma capaz de asumir una parte significativa de las misiones que actualmente recaen sobre los destructores estadounidenses.
La US Navy reconoce que existe un vacío entre sus grandes destructores Arleigh Burke, concebidos para los escenarios de combate naval de mayor intensidad, y los buques disponibles para tareas menos exigentes.
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La Chungnam coreana se ha hecho un hueco en los deseos de la US Navy y cuenta con opciones. Imagen: Marina de Guerra de Corea del Sur
El contralmirante Brian Metcalf, responsable adjunto de adquisición de combatientes de superficie, explicó recientemente que una fragata permitiría emplear plataformas más pequeñas en aguas menos disputadas, proteger unidades de alto valor y desempeñar numerosas tareas de escolta, liberando de ese modo a los Arleigh Burke para aquellas misiones en las que realmente resultan necesarias sus capacidades superiores.
Ese planteamiento ayuda también a explicar el interés por diseños extranjeros que estén maduros, disponibles y sean susceptibles de fabricarse rápidamente, en lugar de embarcarse de nuevo en un desarrollo prácticamente desde cero o profundamente adaptado, como el caso de las FREMM.
La F-110 Flight II española parece quedar fuera, al menos por ahora
La aparición de estos 3 diseños nos permite también extraer una conclusión de interés desde España, aunque deba hacerse todavía con prudencia.
Cuando Estados Unidos comenzó a estudiar abiertamente la posibilidad de recurrir a diseños extranjeros, una evolución de la F-110 española podía considerarse conceptualmente una de las opciones europeas con argumentos técnicos para ser observada. En USNI News señalaban en abril que España se encuentra entre los aliados estadounidenses que operan buques de superficie con elementos relacionados con el ecosistema Aegis, al analizar las posibilidades que ofrecían las marinas aliadas.
La presentación posterior por Navantia del concepto F-110 Flight II, precisamente una evolución considerablemente más armada de la fragata española que aquí ya estamos tratando ampliamente, hacía especialmente interesante observar hacia dónde podía evolucionar el planteamiento estadounidense.
Sin embargo, la información conocida ahora apunta en otra dirección.
F-110 Flight II: una visión ampliada de la nueva fragata IAMD de Navantia
Entre los 3 diseños identificados por las fuentes de USNI News como actualmente considerados por Washington no aparece ninguna propuesta española ni europea. Japón, Corea del Sur y Turquía ocupan por ahora ese espacio.
De acuerdo que no es posible afirmar con rotundidad que la F-110 Flight II haya sido formalmente descartada, porque, como decimos, Estados Unidos no ha publicado una lista oficial de candidatos ni ha confirmado que el proceso esté cerrado a otros diseños. Pero sí podemos señalar que, a día de hoy, la opción española parece quedar fuera del núcleo de alternativas sobre las que se están desarrollando las actuales deliberaciones.
Y existe además un elemento industrial que probablemente tendrá un peso muy considerable. Washington no está buscando únicamente el mejor buque sobre el papel. Busca también un constructor capaz de fabricar rápidamente las primeras unidades, invertir en Estados Unidos, transferir procesos industriales y multiplicar posteriormente la capacidad productiva estadounidense.
Ese componente industrial puede resultar tan determinante como las propias prestaciones navales.
La competición que empieza a dibujarse será, por tanto, mucho más que una comparación entre fragatas. Estados Unidos busca simultáneamente un buque, capacidad industrial inmediata y un socio capaz de ayudar a reconstruir parte de su propia industria naval.
La Mogami japonesa, la Chungnam surcoreana y la Istanbul turca son, por ahora, las plataformas que han conseguido situarse en esa carrera.
Redacción
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