El astillero vigués defiende su capacidad para colaborar en nuevos programas de defensa tras el Proserpina y los 4 remolcadores contratados por Suecia

Redacción
Según informa El Faro de Vigo, en una información firmada por el periodista Adrián Amoedo, Freire Shipyard se ha ofrecido como “socio fiable” de Navantia para colaborar en la construcción de buques militares.
El director general del astillero vigués, Guillermo Freire, trasladó este mensaje durante una mesa redonda sobre defensa celebrada en Navalia, en la que también participaron representantes de Industrias Ferri, Marine Instruments y la Armada. Freire señaló que al astillero le “encantaría poder hacer algún proyecto” con Navantia, con la que ya concurrió en el pasado a licitaciones internacionales.

Infografía de uno de los remolcadores que Freyre construye para Suecia
La compañía quiere aprovechar el creciente peso del sector defensa para ampliar su actividad militar, más allá de trabajos anteriores como patrulleras o la reciente embarcación de apoyo a buceadores Proserpina, botada para la Armada Española.
Las declaraciones llegan después de que Freire Shipyard cerrara nuevos contratos militares en el exterior. Como publicamos en DYS el pasado 24 de febrero, el astillero vigués construirá 4 remolcadores para la Armada sueca, encargados por la FMV. Los buques serán entregados en 2030 y reforzarán la logística marítima móvil de las Fuerzas Armadas suecas. Las unidades tendrán 47 metros de eslora, 10,5 metros de manga, menos de 3 metros de calado, 840 toneladas de peso, 12 nudos de velocidad y capacidad para más de 60 toneladas de carga y más de 100 metros cúbicos de combustible.a/
Más allá del interés concreto de Freire, la posibilidad de una colaboración con Navantia encajaría en una lógica industrial razonable que sería positivo explorar. Aprovechar capacidades ya existentes, sumar experiencia privada y pública, y evitar que cada oportunidad se pierda entre compartimentos estancos. Si España quiere más construcción naval militar, más carga de trabajo y más presencia exterior, este tipo de alianzas no deberían verse como una excepción, sino como una práctica habitual cuando el proyecto lo permita y las capacidades encajen.
Redacción
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