Navantia nos presenta su buque más potente hasta la fecha
La visita al astillero de Navantia nos ha permitido apreciar cuánto de la futura fragata está ya construido en el conocimiento, las instalaciones y la experiencia de la serie Bonifaz. Con unas 7 000 toneladas, 64 celdas y una arquitectura de combate de primerísimo nivel, la propuesta empieza a reclamar su lugar en el futuro de la Armada. Les ofrecemos el primer relato de una serie de 3 artículos sobre nuestra experiencia estos días en el astillero ferrolano

Jorge Estévez-Bujez (con la colaboración de Xavier Vavasseur, de Naval News) ![]()
El astillero que sostiene la propuesta
Todas las botaduras tienen algo de gran representación escénica, una carga mediática que no encuentra circunstancia análoga en el mundo militar. Xavier y yo lo comentábamos tras el acto. Para él, acostumbrado a ceremonias sin la espectacularidad del «lanzamiento dinámico» –en sus palabras-, el breve y placentero correteo de la Roger de Lauria hacia su encuentro con el agua tuvo un extra de emoción con respecto de la aséptica y comedida inundación de un dique, más propia de otras latitudes.

Fábrica Digital de Bloques de Navantia-San Fernando. La excelencia de las instalaciones y la profesionalidad de su personal son expresamente visibles durante un día de trabajo
El buque, que hasta entonces pertenecía al mundo de las gradas, los talleres y los trabajos pendientes (de los que aún restan muchos), se presenta por fin ante la mar que habrá de sostenerlo durante décadas. Hay solemnidad, expectación y un instante de éxtasis que ni la ingeniería más escrupulosa consigue desterrar del ánimo de quienes lo contemplan. Después, cuando el casco queda a flote, llegan el aplauso, las valoraciones y los corrillos.
Esta semana (27 a 29 de octubre de 2027), Mario López Vittori, colaborador habitual de esta casa, y yo mismo, asistimos en Ferrol a la botadura de la F112 Roger de Lauria, segunda fragata de la serie Bonifaz. Fue una ocasión señalada para la Armada y para Navantia, pero también para quienes llevamos tiempo siguiendo un programa cuya importancia merece algo más que el recuento periódico de sus hitos. La Roger de Lauria ha llegado al agua con 4 meses de adelanto* sobre el calendario acordado y continuará sus trabajos a flote hasta su entrega, prevista para 2029. Entretanto, la primera de la serie se prepara para comenzar sus pruebas de mar ya en el próximo 2027.
Cubierta la botadura, la jornada siguiente nos permitió adentrarnos en todo lo que sostiene esa imagen pública de una fragata recién botada. Un grupo reducido de medios españoles especializados, y también generalistas que cubren la Defensa, compartimos visita con colegas internacionales. Entre ellos estaban el citado Xavier Vavasseur, de Naval News, amigo y colaborador de esta casa, y Richard Scott, de Janes, el prestigioso medio informativo británico, también del segmento de la Defensa. Dos voces cuya acreditada trayectoria concede un interés añadido a cualquier conversación sobre construcción naval y sistemas de combate.
Nos recibieron Rafael Seijo, director del programa F110; Juan de la Cueva, director comercial de Navantia; y Eduardo Dobarro, director del astillero de Ferrol. Con ellos pudimos mantener una larga y constructiva charla, después de recorrer las instalaciones, plantear preguntas y detenernos en la manufactura real de los buques que pueblan las líneas de producción del Astillero. Quiero dejar constancia de mi expreso agradecimiento al personal de Navantia que nos acompañó con motivo de esta visita. De ella hablaremos a continuación.

Personal del astillero de Ferrol-Navantia durante los instantes inmediatamente anteriores a la botadura de la Roger de Lauria. Imagen: Jorge Estévez-Bujez
Tres siglos y una fábrica nueva
Un astillero tricentenario puede vivir de la memoria o servirse de ella para emprender lo siguiente. En Ferrol, la nueva Fábrica Digital de Bloques sirve para entender hasta qué punto esa segunda posibilidad está tomando cuerpo.
La instalación digital ha representado una inversión de aproximadamente 120 millones de euros y ocupa unos 45 000 m². Sus dimensiones impresionan, aunque sería un error quedarse superficialmente en ellas. Lo verdaderamente relevante sucede dentro, donde una organización de la fábrica combina automatización, robótica, control dimensional y trazabilidad para mejorar la calidad del trabajo y reducir el tiempo necesario para ejecutarlo.
La soldadura del acero ofrece un buen ejemplo de ello. La fábrica incorpora soldadura láser híbrida, junto con sistemas robotizados de fabricación e inspección. El interés de estas herramientas, más allá de su espectacularidad, está tanto en la precisión y regularidad que permiten alcanzar, como en la posibilidad de controlar el proceso, detectar desviaciones y evitar trabajos que después deban repetirse. Los movimientos internos mediante vehículos autónomos y las grúas robotizadas forman parte de esa misma reorganización industrial.
Lo que pudimos conocer allí ayuda a comprender el ahorro de tiempo asociado a la nueva instalación, pero también el aporte extraordinario a la calidad de las manufacturas terminadas. Fabricar mejor desde el principio reduce correcciones posteriores; ordenar los movimientos y conocer el estado de cada elemento evita esperas y facilita la continuidad de las tareas. No hace falta adjudicarle un porcentaje sin respaldo para apreciar la importancia de ese cambio, pero, si hubiera que darlo, podríamos tranquilamente hablar de un ahorro de tiempos superior al 20%.
Navantia fechó en este 2026 la incorporación de la fábrica a la producción de bloques de la F113. La transformación del astillero, por tanto, ya está entrando en los buques.

Imagen de la Fábrica Digital de Bloques. Jorge Estévez-Bujez
Ferrol dispone de capacidad para construir 3 fragatas simultáneamente, además de atender otros programas. Entre estos se encuentra el nuevo buque de aprovisionamiento de combate (BAC), cuya quilla, según lo expuesto durante la visita, está ya casi preparada para su ceremonia de puesta, prevista en los próximos meses, posiblemente en marzo de 2027 (acompañamos imagen del bloque). Una previsión que habrá de concretarse, pero que da idea de la actividad que empieza a reunirse en el astillero.

Quilla del BAC. Imagen: Jorge Estévez-Bujez
Las 32 celdas siguen esperando respuesta
Antes de entrar en la Flight II, hay una cuestión de las actuales Bonifaz que queremos volver a poner sobre la mesa: la posibilidad de aumentar a 32 las celdas de lanzamiento vertical de las F114 y F115 continúa abierta.
En lo fundamental, nada ha cambiado respecto de lo que contamos en «Las F-114 y F-115: una consulta real sobre 32 celdas». La Armada trasladó la consulta a Navantia y el constructor respondió afirmativamente sobre su viabilidad. Según lo explicado ahora en Ferrol, la confirmación o el descarte de esa opción todavía no se ha comunicado al Astillero.

Llegada al agua de la Roger de Lauria. Imagen: Jorge Estévez-Bujez
Entonces, como ahora, una consulta técnica no se corresponde a una orden de modificación, y una respuesta favorable del constructor tampoco substituye a la decisión de quien debe encargarla y financiarla.
La F114 ya ha comenzado su construcción. En la visita se nos habló de trabajos correspondientes a 4 bloques, todavía en una fase inicial. El inicio de los trabajos de la cuarta unidad también figura en el comunicado de la botadura de la Roger de Lauria. Si se está realmente a tiempo de implementar los cambios, es sin duda ahora. De continuar algo más adelante el proceso constructivo habrá que descartar ya dicha modificación.
Así pues, no hay una novedad que permita anunciar las 32 celdas, ni tampoco una respuesta que cierre definitivamente esa posibilidad. Hay una cuestión pendiente. Y cuanto más avance la construcción, mayor interés tendrá conocer cómo se resuelve, si es que finalmente lo hace.
La Flight II pertenece a otro peldaño de ambición, en especial antiaéreo. Pero, antes de ocuparnos de sus 64 celdas, de su radar o de las armas que podría emplear, había que detenerse aquí: en el Astillero, en su transformación y en las decisiones todavía abiertas de la serie que le ha dado origen.
La posible y más que necesaria continuidad de las Bonifaz con las Flight II tiene enormes repercusiones. Enlazar ambos programas permitiría no sólo aumentar la flota de combate y recuperar números, sino, además no perder un solo instante en la transmisión de conocimiento, aprovechar el aprendizaje adquirido, conservar equipos de profesionales y dar continuidad al trabajo de las empresas auxiliares. La nueva Fábrica Digital de Bloques encontraría así un horizonte más amplio para desplegar sus capacidades y consolidar sus procesos. Porque una inversión de esta entidad necesita encargos que permitan madurar lo aprendido y trasladarlo al siguiente buque.
La continuidad de la carga de trabajo forma parte, por tanto, de lo que España debe considerar cuando decida el futuro de estos escoltas. No es, en efecto, lo más importante, no lo más trascendente, pero sí que concurre con su propio lugar en el archivo de argumentos para reclamar la contratación de las Flight II. Hemos olvidado no pocos oficios, y abandonado por el camino de la Historia alguna que otra virtud. Guardémonos de extraviar este ancestral y valiosísimo arte de la fábrica naval.

Fábrica Digital de Bloques de Ferrol. Imagen: Jorge Estévez-Bujez
*Según hemos podido saber de mano del Astillero, los adelantos en los trabajos sobre el buque, relativos a los hitos constructivos intermedios actualmente concurrentes, no supondrán una entrega del barco a la Armada con antelación respecto de los acuerdos contractuales. En ese sentido, hay que recordar que, si bien el proceso constructivo puede experimentar adelantos que inviten al optimismo, como de hecho lo hacen, los tiempos de la Armada, sobre todo los relativos a la formación del personal, la organización de las escuadrillas y de la propia operatividad de la Institución, tienen sus propios tiempos y responden a otro calendario, el de la Armada.
Jorge Estévez-Bujez
DYS
GALERÍA DE IMÁGENES (JORGE ESTÉVEZ-BUJEZ)





