Análisis DYS: las fragatas de Bélgica: entre la necesidad y oportunidad

5 opciones europeas ante la crisis del programa con Países Bajos

Bélgica necesita relevar urgentemente sus 2 veteranas fragatas de la clase M, pero la decisión va mucho más allá de escoger un nuevo buque. Bruselas debe definir qué Marina quiere sostener, cuánta capacidad antisubmarina está dispuesta a conservar y qué astillero europeo puede ofrecer una plataforma madura sin repetir los retrasos y sobrecostes del programa ASWF

Jorge Estévez-Bujez

Bélgica se enfrenta a una de esas decisiones que, en apariencia, afectan únicamente a la compra de una plataforma militar, pero que en realidad obligan a definir el modelo de fuerza de todo un componente de sus Fuerzas Armadas. Además, se da la circunstancia de que lo hará obligada por los retrasos acumulados y sobrecostes asociados a su actual programa de fragatas, compartido con Países Bajos.

 

El programa belga-holandés está cerca de encallar en términos presupuestarios y de calendario

 

Por tanto, la cuestión no consiste simplemente en encontrar 2 ó 3 fragatas con las que substituir a las actuales Leopold I y Louise-Marie. Bélgica tiene que decidir qué presencia naval pretende mantener durante las próximas 4 décadas, qué responsabilidades está dispuesta a asumir dentro de la OTAN y qué capacidades considera irrenunciables en un escenario europeo cada vez más exigente.

Como al principio decía, los retrasos y el incremento de costes del programa de fragatas antisubmarinas desarrollado con los Países Bajos han colocado esa decisión en primer plano. El ministro belga de Defensa, Theo Francken, ha anunciado contactos con España, Francia, Alemania, Italia y Turquía para conocer qué soluciones podrían ofrecer sus respectivas industrias navales.

No existe todavía una licitación formal ni ofertas definitivas, y tampoco, no lo olvidemos, se ha producido una retirada oficial belga del programa conjunto. Pero el envío de solicitudes de información a las principales industrias navales europeas significa que Bruselas ya no considera inevitable continuar con la solución de Damen en las condiciones actualmente previstas. Como explicó DYS en su momento, las dudas belgas están relacionadas tanto con el aumento presupuestario como con el progresivo desplazamiento de las entregas hacia una fecha difícilmente compatible con la vida restante de sus fragatas actuales.

La decisión no debería comenzar comparando catálogos. Antes de estudiar qué astillero puede construir el buque, Bélgica debe responderse a una pregunta más importante:

¿Qué fragata necesita realmente su Marina?

Una Marina pequeña con responsabilidades que no lo son

La Marina belga es reducida en número de unidades y personal. Sin embargo, su ámbito de actuación no termina en las costas nacionales ni en la vigilancia inmediata del mar del Norte.

Bélgica depende de sus puertos, de las rutas comerciales que conectan el norte de Europa con el Atlántico y de unas infraestructuras marítimas y submarinas cuya vulnerabilidad ha adquirido una particular relevancia estratégica, hay que decir que muy creciente, además.

Amberes-Brujas no es únicamente un complejo portuario esencial para la economía belga. También constituye una infraestructura logística de primer orden para el movimiento de fuerzas, combustible, equipos y suministros aliados hacia Europa central.

A ello se añade la larga integración de la Marina belga en estructuras navales multinacionales. Sus fragatas no están concebidas para permanecer próximas a la costa, sino para incorporarse a agrupaciones de la OTAN, escoltar unidades mayores, participar en operaciones internacionales y contribuir a la vigilancia de algunos de los espacios marítimos más sensibles para la seguridad europea.

La cooperación naval con los Países Bajos responde precisamente a esa realidad. Ambas marinas han integrado durante décadas parte de su formación, mantenimiento, doctrina y estructura de mando. Esa relación ha permitido a Bélgica conservar capacidades oceánicas que, sostenidas de manera completamente nacional, resultarían mucho más costosas.

Pero cooperar no elimina la responsabilidad política de disponer de medios propios. Una fragata sigue siendo una herramienta de soberanía. Su despliegue depende del Gobierno que la opera, y su disponibilidad determina la capacidad de Bélgica para intervenir o no en una crisis.

Los escenarios en los que deberá operar

La futura fragata belga deberá responder a misiones diferentes, pero relacionadas entre sí.

Escenario Funciones principales
Mar del Norte y accesos al canal de la Mancha Protección de puertos, rutas comerciales, instalaciones energéticas, cables y conducciones submarinas
Atlántico Norte Guerra antisubmarina, escolta de convoyes y protección de las rutas de refuerzo entre Norteamérica y Europa
Mar Báltico Vigilancia, defensa aérea local, lucha contra submarinos convencionales, drones y amenazas litorales
Mediterráneo y mar Rojo Escolta mercante, seguridad marítima, defensa frente a misiles, drones y ataques asimétricos
Agrupaciones navales de la OTAN Protección de fuerzas aliadas, intercambio de datos, vigilancia aérea y submarina y operaciones combinadas
Infraestructuras críticas submarinas Contribución a la vigilancia y protección de cables, conducciones y fondos marítimos, en coordinación con buques especializados, medios hidrográficos, sistemas de guerra de minas y vehículos submarinos no tripulados

No todas estas misiones requieren una fragata de gran tamaño. Pero sí exigen un buque oceánico, con buena autonomía, sensores de primer nivel, capacidad aérea y suficiente margen para modernizaciones.

Bélgica quizás no necesita un destructor de 10 000 toneladas. Pero la verdad es que tampoco puede conformarse con una corbeta ampliada cuya capacidad dependa de operar siempre bajo la protección de otros.

El punto de equilibrio se encuentra en una fragata razonablemente grande, oceánica y verdaderamente multipropósito, con especial atención a la guerra antisubmarina.

La capacidad antisubmarina no es un accesorio

El programa belga-neerlandés no nació para adquirir una fragata genérica, sino para substituir las actuales clase M mediante buques optimizados para la guerra antisubmarina.

 

La Leopold I, F930, de la Marina de Guerra de Bélgica

 

El proyecto ASWF prevé sonar de casco, sonar remolcado activo y pasivo de baja frecuencia y sistemas capaces de recibir y procesar información procedente de sonoboyas. El Ministerio de Defensa neerlandés ha descrito expresamente estas capacidades dentro de la configuración prevista para los nuevos buques.

Esto resulta fundamental porque la guerra antisubmarina no puede añadirse al final de un proyecto como si se tratase de un lanzador o de un cañón, sino que constituye la razón de ser de la creación del buque.

Una fragata especializada antisubmarina requiere:

—Una planta propulsora acústicamente discreta.
—Aislamiento de maquinaria y reducción de vibraciones.
—Sonar de casco.
—Sonar remolcado de profundidad variable.
—Capacidad para operar helicópteros con sonar calable y sonoboyas.
—Torpedos ligeros y sistemas de defensa frente a armas submarinas.
—Un sistema de combate preparado para fusionar información procedente de sensores propios y externos.
—Autonomía para permanecer durante periodos prolongados en áreas de patrulla.
No basta con que el fabricante afirme que una plataforma puede realizar guerra antisubmarina. La cuestión es con qué sensores, bajo qué condiciones acústicas y hasta qué punto el diseño ha sido concebido alrededor de esa misión.

Bélgica podría ahorrar dinero seleccionando una fragata ligera de propósito general. Pero ese ahorro tendría un precio, que sería depender todavía más de otras marinas para localizar y seguir submarinos en el Atlántico Norte y en los accesos a Europa.

Renunciar a una capacidad ASW de primer nivel significaría cambiar la función estratégica de la Marina belga, no simplemente cambiar de proveedor.

Las fragatas que deben ser relevadas

Las 2 principales unidades de superficie belgas son las fragatas Leopold I y Louise-Marie, pertenecientes a la clase Karel Doorman o clase M.

Ambas fueron construidas para la Marina Real de los Países Bajos. La futura Leopold I entró originalmente en servicio como HNLMS Karel Doorman, mientras que la actual Louise-Marie lo hizo como HNLMS Willem van der Zaan. Posteriormente fueron transferidas a Bélgica.

Característica Clase M
Desplazamiento aproximado 3.300 toneladas
Eslora 122 metros
Concepción Fragata multipropósito con capacidad antisubmarina
Aviación Un helicóptero naval
Armamento principal Cañón de 76 mm, misiles antibuque, defensa aérea y torpedos
Unidades belgas Leopold I y Louise-Marie
Antigüedad de los cascos Más de 3 décadas

La clase M fue concebida durante los últimos años de la Guerra Fría como una plataforma relativamente compacta y equilibrada. Su misión incluía escolta, guerra de superficie, defensa aérea local y lucha antisubmarina.

Los Países Bajos continúan describiendo estas unidades como fragatas multipropósito especialmente aptas para operar contra submarinos. La planificación original preveía su substitución por las ASWF, con el primer nuevo buque operativo en 2029 y el último en 2031, unas fechas que han quedado superadas por la evolución posterior del programa.

 

La Leopold I afronta ya muchos años hacia atrás, y muy pocos hacia adelante de servicio activo

 

Las modernizaciones realizadas durante su vida han mantenido vigente buena parte de su valor operativo, pero no pueden alterar la edad estructural de los cascos ni crear espacio ilimitado para nueva generación eléctrica, sensores, sistemas no tripulados y armas futuras.

Para una marina con sólo 2 fragatas, el problema es especialmente serio.

Cuando una unidad entra en mantenimiento, atraviesa una avería prolongada o debe preparar a una nueva dotación, Bélgica pierde de inmediato la mitad de su fuerza de escoltas. Incluso con una disponibilidad técnica elevada, una flota de dos unidades difícilmente puede garantizar una presencia continuada.

Por eso la aspiración belga de disponer de una tercera fragata no es un lujo. Es el mínimo necesario para establecer un ciclo razonable:

—Una unidad desplegada.
—Una unidad en preparación o alerta.
—Una unidad en mantenimiento, descanso o modernización.
3 fragatas no convertirían a Bélgica en una gran potencia naval, pero sí que le permitirían, sencillamente, sostener una capacidad real.

El problema del programa belga-holandés

Bélgica y los Países Bajos formalizaron en 2023 la adquisición de 4 fragatas ASWF: 2 para cada marina. Damen Naval fue seleccionada para el diseño y construcción de las plataformas, mientras que Thales Nederland asumiría una parte esencial de los sensores y de la suite de combate.

La lógica del programa era sólida. Ambos países reemplazarían conjuntamente una misma clase de buques, compartirían formación y apoyo logístico y obtendrían una plataforma especializada en una capacidad prioritaria para la OTAN.

El problema no se encuentra, por tanto, en la cooperación. Se encuentra en el modo en el que el proyecto ha evolucionado.

La fragata resultante ha aumentado en complejidad, coste y plazo; algo que empieza a ser demasiado común en muchos programas de buques de superficie. A medida que se han completado fases de diseño, integración y definición de sistemas, la fecha de entrega se ha retrasado y la factura ha crecido.

Para los Países Bajos, que disponen de una flota mayor y de más opciones para administrar la transición, el retraso es grave. Para Bélgica puede convertirse en una crisis de capacidad.

El coste no es un asunto secundario. Pero el problema principal es que el dinero adicional ya no garantiza recibir los buques en la ventana temporal para la que fueron concebidos.

Y una fragata, por muy moderna que sea, entregada demasiado tarde, puede llegar cuando el vacío que debía evitar ya se ha producido.

El ASWF ante una posible ruptura de su planteamiento original

No puede afirmarse todavía que Bélgica haya abandonado el programa. Tampoco puede darse por asegurada su continuidad en los términos actuales. Las declaraciones conocidas apuntan a una voluntad de mantener la cooperación con los Países Bajos siempre que sea posible, pero no necesariamente el proyecto industrial tal y como ha evolucionado. Francken ha condicionado la continuidad al precio, al calendario y a una revisión de las condiciones: 3 requisitos especialmente difíciles de conciliar en estos momentos.

El jefe de la Marina belga, almirante Tanguy Botman, ha mencionado incluso la posibilidad de arrendar o comprar temporalmente una fragata y revenderla a posteriori, a la espera de los nuevos buques. Sin embargo, esa lectura debe ser, cuando menos, matizada.

Un programa puede continuar jurídicamente y, sin embargo, haber perdido en la práctica su condición de única solución operativa.

 

Un Captas, de Thales

 

Si Bélgica adquiere un buque diferente para cubrir la brecha y decide conservarlo durante 2 ó 3 décadas; si selecciona una tercera fragata de otro fabricante; o si introduce cambios tan profundos en la configuración que deja de existir una flota común, el ASWF habrá perdido buena parte de la lógica con la que fue creado.

El escenario más probable no es necesariamente una ruptura política con los Países Bajos. Es algo más gradual. Veámoslo.

La pérdida del programa original como única respuesta al futuro de la Marina belga.

Bruselas podría mantener determinados compromisos, preservar la cooperación naval y, al mismo tiempo, adquirir una plataforma distinta. Esto no sería contradictorio. La cooperación con los Países Bajos es más amplia que Damen, más antigua que el ASWF y demasiado valiosa para abandonarla por el fracaso de un calendario industrial.

El peligro de una solución provisional

El alquiler, préstamo o compra temporal de una fragata puede parecer una salida sencilla, de oportunidad, pero rara vez lo es, sobre todo para una Marina de guerra con responsabilidades reales y acuciantes. A pesar de su tamaño, la belga no es una flota que opere individualmente y pueda abstraerse de su entorno estratégico, porque Bruselas mantiene compromisos aliados muy importantes y necesitados de cumplimiento.

Un buque de guerra no se incorpora de manera sencilla, como quien adquiere un equipamiento militar de menor índole. Requiere:

—Formación de tripulaciones.
—Certificación de armas y sistemas.
—Contratos de mantenimiento.
—Repuestos.
—Documentación técnica.
—Infraestructura portuaria.
—Integración de comunicaciones y enlaces de datos.
—Munición y apoyo logístico.

Si la plataforma es muy diferente de las clase M y de las futuras fragatas (algo razonablemente probable), Bélgica tendría que mantener durante varios años 3 ecosistemas distintos: el antiguo, el provisional y el definitivo; algo logísticamente muy desafiante.

La operación podría consumir recursos humanos y económicos sin resolver la causa del problema. Por eso, cualquier buque adquirido como solución intermedia debería cumplir una condición: ser suficientemente válido como para convertirse en permanente si el ASWF continúa retrasándose.

No tendría sentido comprar una fragata de segunda mano o una plataforma limitada únicamente para descubrir, pocos años después, que la solución provisional también necesita ser reemplazada más rápido de lo previsto. El problema logístico y operacional se multiplicaría gravemente.

Qué modelo de fuerza puede sostener Bélgica

La elección necesita comenzar por establecer límites realistas.

Bélgica no dispone del personal ni del presupuesto naval de Francia, Italia o España. Tampoco puede asumir que el incremento actual del gasto en defensa permanecerá indefinidamente sin tensiones políticas y las previsibles fluctuaciones en el futuro.

La futura fragata, por tanto, debe ser capaz, pero también, y sobre todo, sostenible.

Y debería cumplir al menos las siguientes condiciones:

Condición Justificación
Desplazamiento medio-alto/alto Permite autonomía oceánica sin llevar los costes de operación al nivel de un gran escolta (destructor)
Dotación contenida Bélgica dispone de una base limitada de personal naval, pero una plataforma con elevada automatización sería factible con una dotación contenida a pesar de un tamaño superior a las actuales M
Capacidad ASW completa Es la función que justifica la sustitución de las clase M
Defensa aérea local solvente Necesaria frente a misiles, drones y amenazas de saturación
Helicóptero y sistemas no tripulados Amplían enormemente el radio de detección y actuación
Arquitectura abierta Facilita modernizaciones y reduce la dependencia de configuraciones cerradas
Diseño ya construido o contratado Evita convertir la adquisición en un nuevo programa de desarrollo
Bajo riesgo de integración Reduce la posibilidad de repetir retrasos y sobrecostes
Compatibilidad OTAN Esencial para operar en agrupaciones aliadas
Coste de ciclo de vida asumible 3 buques demasiado costosos pueden terminar ofreciendo menos disponibilidad que dos más modestos

De este análisis se desprende que Bélgica no debería buscar la fragata más grande ni la más armada ni tampoco explorar el segmento inferior de fragata ligera o corbeta grande.

Debe buscar la plataforma que pueda mantener desplegada, que ofrezca tamaño con equilibrio y prestaciones con crecimiento a futuro garantizado.

Los candidatos europeos

Bruselas ha citado a España, Francia, Alemania, Italia y Turquía. En este caso, la comparación de plataformas debe responder a diseños que puedan ser presentados con un grado razonable de madurez. A continuación se exponen los candidatos que se estiman como posibles.

Damen queda excluida por razones evidentes. El objetivo de la consulta es precisamente conocer alternativas al programa cuya evolución ha provocado la crisis.

También se descarta NVL. El grupo alemán dispone de capacidad industrial, experiencia en construcción naval militar y participación en programas de superficie, pero no presenta actualmente una fragata de exportación madura y claramente posicionada para esta necesidad. Elegir a NVL exigiría desarrollar una nueva variante, articular una asociación o adaptar profundamente otro proyecto.

Bélgica no necesita otro diseño por terminar, por lo que la propuesta alemana más madura y visible sería, por tanto, la MEKO A-200 de TKMS. No puede descartarse que la industria alemana articule otras propuestas, pero cualquier alternativa distinta tendría que demostrar un grado de definición y madurez comparable.

España: F-110

La F-110 podría ser la plataforma que más claramente se aproxima a la filosofía operativa con la que nació el ASWF.

Navantia la define como una fragata de escolta multipropósito con capacidades antiaéreas, antisuperficie y, en especial, antisubmarinas; destinada a la protección de fuerzas y a la proyección del poder naval.

No es una fragata antisubmarina pura, pero su concepción concede una importancia central a la discreción acústica, la integración de sensores y la lucha submarina.

 

F-110 Bonifaz en su botadura

 

Además de lo anterior, la F-110 incorpora el SPY-7, un radar avanzado que proporciona al buque una capacidad de vigilancia aérea y defensa antiaérea de muy alto nivel dentro de su categoría.

La F-110 incorpora una arquitectura digital avanzada, sistema de combate integrado, sonares y capacidad para operar un helicóptero naval. Navantia destaca además el concepto de buque inteligente, el gemelo digital y una estructura concebida para evolucionar durante su vida útil.

Lo que ofrecería a Bélgica

Una de las principales bazas que juega en favor del buque español es la capacidad de Navantia para integrar los sistemas que el cliente desea. Este aspecto es vital a la hora de no ofrecer un arquitectura de sistemas preestablecidos, cerrados, en los que la marina adquiriente no puede introducir los que realmente desea operar. La versatilidad es un activo muy a tener en cuenta cuando una flota ya dispone de sistemas en operación y no contempla cambiar de proveedores ni doctrina.

la F-110 de Navantia ofrece:

Capacidad antisubmarina de primer nivel.
Excelente interoperabilidad con la OTAN.
Amplio margen de crecimiento.
Arquitectura digital moderna.
—Capacidad para integrar sensores, armas y sistemas no tripulados.
Un diseño concebido para operar en escenarios de alta intensidad.

Otras variables

Puede parecer que el tamaño de la F-110, en torno a las 6.000 toneladas, ha sido concebido para las necesidades de una Armada mucho mayor que la belga; pero no hablamos de un desplazamiento excesivo en absoluto. Son parámetros que, entre otras cosas, garantizan el crecimiento de la plataforma conforme las modernizaciones lo requieran.

El coste medio del programa español sugiere una posición potencialmente competitiva, pero no permite anticipar el precio de una oferta de exportación ni compararlo directamente con contratos extranjeros de alcance diferente. El precio final dependería de la configuración, el armamento, el apoyo logístico, las infraestructuras, la formación y los costes no recurrentes que Bélgica solicitara. En todo caso, su mayor tamaño y prestaciones exigirán una dotación, infraestructura y estructura logística superiores a las de una fragata ligera.

El calendario constituye una incertidumbre. Siempre lo es. España ha contratado 5 unidades F-110 y Ferrol mantiene 4 de ellas avanzando simultáneamente en distintas fases de construcción. Una oferta belga dependería de la posibilidad de ampliar capacidad, insertar unidades en la serie o continuar la producción después de los buques de la Armada.

También debe tenerse en cuenta que la clase todavía no ha entrado en servicio y que parte de la integración de sus sistemas continúa desarrollándose, por lo que su potencial es elevado, pero aún no existe una experiencia operativa que permita dar por demostradas todas sus prestaciones.

La F-110 podría ser una magnífica fragata para Bélgica. La pregunta es si Bélgica necesita —y puede sostener— todo lo que ofrece.

Valoración: una de las candidatas más completas si se priorizan la guerra antisubmarina, la vigilancia aérea y el margen de crecimiento. Su posición presupuestaria y su calendario sólo podrán juzgarse cuando exista una oferta comparable, y su riesgo debe considerarse medio-bajo si Bélgica adopta una configuración próxima a la española, o algo mayor si exige modificaciones profundas.

Francia: FDI

La FDI de Naval Group es una plataforma que responde, desde otra escala distinta a la española, al equilibrio entre capacidad y tamaño.

Se trata de una fragata oceánica de aproximadamente 4.500 toneladas, concebida para guerra antiaérea, antisuperficie, antisubmarina y operaciones frente a amenazas asimétricas. Puede operar un helicóptero de la clase de 10 toneladas y un vehículo aéreo no tripulado, emplear misiles Aster, Exocet y torpedos MU90.

La entrega de la primera FDI francesa, la Amiral Ronarc’h, en octubre de 2025 ha reducido considerablemente el riesgo asociado al diseño. Naval Group la considera una fragata de primer rango, apta para operar en alta mar y en todos los ámbitos principales del combate naval. Su capacidad antisubmarina es completa y no debe considerarse secundaria frente a la de las candidatas de mayor tamaño, aunque la comparación definitiva dependerá de la configuración de sensores, propulsión, helicóptero y armas que se ofrezca a Bélgica.

 

La FDI compite en muchos países, y ha cosechado éxitos notables

 

Lo que ofrecería a Bélgica

—Dimensiones más próximas a las necesidades de una marina pequeña.
—Radar y defensa aérea de altas prestaciones, condicionadas en su profundidad por la configuración de misiles y el número de celdas elegidos.
—Capacidad antisubmarina completa.
—Tripulación relativamente contenida.
—Diseño ya construido y entregado.
—Buena combinación de armamento, autonomía y coste de operación.

Otras variables

Francia ha encargado una quinta FDI y Naval Group mantiene compromisos con la Marina francesa y con clientes de exportación. En marzo de 2026, el Gobierno francés notificó formalmente el pedido de esa quinta unidad.

El problema no sería la madurez de la fragata, sino el espacio disponible en la línea de producción de Lorient.

También habría que evitar una configuración belga excesivamente particular. Si Bruselas acepta una versión próxima a las francesas o griegas, podría reducir plazos. Si exige integrar numerosos equipos del ASWF, el riesgo aumentaría.

Valoración: una de las opciones más equilibradas para Bélgica en tamaño, dotación, armamento, capacidad antisubmarina y madurez. Su ventaja dependerá de la configuración ofrecida y del espacio real disponible en la línea de producción.

Alemania: MEKO A-200

La MEKO A-200. ¿Alternativa pragmática?

TKMS presenta la plataforma como una fragata capaz de operar en los dominios aéreo, de superficie, submarino y electrónico, con buena autonomía, comportamiento marinero y una arquitectura modular.

Su principal ventaja es que no se trata de un concepto sin construir. La familia MEKO dispone de una amplia trayectoria internacional, y la A-200 ha dado lugar a diferentes configuraciones adaptadas a las necesidades de varias marinas.

 

La propuesta alemana sería la Meko A-200, un producto que tiene opciones para la Marina belga

 

Además, Alemania ha decidido avanzar con una variante MEKO A-200 DEU. TKMS afirma que la primera de las nuevas fragatas alemanas podría ser entregada ya en 2029 y destaca que el diseño parte de una plataforma internacionalmente probada y escalable. Sin embargo, la familia A-200 es madura; la configuración DEU, en cambio, es una variante nueva que todavía deberá completar su desarrollo, integración y validación.

Lo que ofrecería a Bélgica

—Un diseño modular y adaptable.
—Menor riesgo estructural que una plataforma completamente nueva.
—Proximidad industrial y logística.
—Posibilidad de compartir parte de la configuración alemana.
—Tamaño adecuado para una marina de recursos limitados.

Otras variables

La MEKO A-200 no debe darse por equivalente, sin más, a una fragata antisubmarina especializada.

Bélgica tendría que exigir una configuración muy concreta: propulsión silenciosa, sonar de casco, sonar remolcado, helicóptero naval, torpedos y una integración completa de sensores submarinos.

La modularidad es una virtud, pero también puede convertirse en una trampa. Cuanto más se aparte la variante belga de una configuración existente, mayor será el trabajo de ingeniería si el fabricante no parte de la posición inicial de facilidad de integración.

La candidatura sería especialmente fuerte si Bélgica pudiera adherirse a la variante alemana introduciendo únicamente cambios limitados y compartiendo con Alemania formación, apoyo, repuestos y modernizaciones. En ese caso, el riesgo estructural sería bajo, aunque el riesgo de configuración y calendario seguiría siendo medio hasta que la variante DEU estuviera construida y probada.

El precio por unidad, al menos en el nuevo pedido alemán para las 4 primeras, ronda los 1500 millones de euros, lo que no las hace especialmente asequibles.

Valoración: una opción industrialmente sólida si se adopta una configuración muy próxima a la alemana, pero no puede calificarse todavía como la de menor riesgo global. Su capacidad ASW, el calendario de 2029 y la madurez de la variante DEU deberán demostrarse y no simplemente declararse.

Italia: FREMM EVO

La FREMM EVO sería la candidata más potente y también la que más claramente supera las necesidades mínimas belgas.

Italia contrató las 2 primeras FREMM EVO por aproximadamente 1.500 millones de euros en conjunto, no por unidad. Esa cifra no es directamente comparable con el contrato alemán de las MEKO A-200 DEU, porque ambos acuerdos pueden incluir paquetes diferentes de desarrollo, equipos, apoyo, infraestructuras y servicios. Además de lo anterior, el tiempo transcurrido ayuda, en efecto, a que la tensión de los precios se refleje de manera considerable en el producto final.

Fincantieri describe la versión EVO como una evolución de la FREMM que incorporará mejoras en ciberseguridad, sistemas de plataforma, gestión eléctrica, sensores y capacidades submarinas.

Las entregas de las 2 unidades italianas están previstas para 2029 y 2030, lo que demuestra que el programa dispone de un calendario industrial definido.

 

Las FREMM, algo más grandes que el resto de las que se valoran en este artículo, tienen capacidades por encima de lo que Bélgica podría necesitar. Precisamente por ello, son navíos muy capaces

 

La familia FREMM posee una base madura, una amplia autonomía y una reputación particularmente sólida en guerra antisubmarina.

Lo que ofrecería a Bélgica

—Excelente capacidad ASW.
—Gran autonomía oceánica.
—Amplio espacio para armas, sensores y sistemas futuros.
—Capacidad para operar helicópteros y vehículos no tripulados.
—Plataforma probada y con una sólida cadena industrial.
—Gran margen de modernización.

Otras variables

La FREMM EVO se aproxima por tamaño, dotación y exigencias de sostenimiento a un gran escolta. Su coste de adquisición no puede considerarse automáticamente superior al de las demás candidatas a partir de las cifras contractuales conocidas, que responden a alcances diferentes.

Bélgica podría adquirirla, pero tendría que preguntarse si puede mantener 3 unidades con un nivel razonable de disponibilidad, dotaciones completas y ciclos de mantenimiento adecuados.

Una fragata más capaz no siempre genera una fuerza más capaz. Si el coste obliga a reducir horas de mar, munición, personal o mantenimiento, la superioridad de la plataforma puede resultar engañosa.

Valoración: sobresaliente desde el punto de vista militar y más viable económicamente de lo que sugeriría una comparación superficial de cifras; pero ésto es algo que debe matizarse profundamente y no sería razonable tomar como punto de partida el precio original para Italia de las 2 primeras EVO.. Su principal duda, por tanto, no es sólo el precio de compra, sino si Bélgica puede sostener 3 unidades de ese tamaño con dotaciones completas, mantenimiento, munición y suficientes días de mar.

Turquía: clase İstif

La clase İstif o clase I sería previsiblemente la candidatura más económica y de menor desplazamiento.

Desarrollada como evolución del programa MILGEM, ofrece una combinación de sensores, misiles, artillería, torpedos y capacidad aérea dentro de una plataforma relativamente compacta.

Su principal atractivo, sin lugar a dudas, sería el inusual ritmo industrial turco. Turquía ha desarrollado en los últimos años una capacidad considerable para construir corbetas, fragatas y buques auxiliares en paralelo, con una creciente participación de equipos nacionales.

 

La primera de su clase, la Estambul F 515

 

Lo que ofrecería a Bélgica

—Precio previsiblemente competitivo.
—Dimensiones contenidas.
—Menores costes de operación.
—Producción naval activa.
—Posibilidad de entregas más rápidas.
—Amplia experiencia reciente en integración de sistemas.

Otras variables

El tamaño contenido limita reservas de espacio, generación eléctrica, autonomía y margen de crecimiento.

También existiría un problema de configuración. Una parte importante de los sensores, armas y sistemas de combate de las fragatas turcas procede de proveedores nacionales. Bélgica tendría que decidir si acepta ese ecosistema o exige substituirlo por sistemas europeos y estadounidenses.

Una transformación profunda eliminaría parte de la ventaja económica y temporal.

La pregunta principal sería si la İstif puede ofrecer no sólo capacidad antisubmarina, sino el nivel de discreción, sensores y persistencia que Bélgica necesita para operar en el Atlántico Norte.

Valoración: candidata atractiva por precio y calendario, pero la que presenta más dudas sobre su adecuación como principal escolta oceánico belga durante 4 décadas.

Comparación de las candidatas

Las características concretas dependerían de la configuración ofrecida a Bélgica. La comparación no enfrenta 5 productos cerrados y equivalentes, sino 5 plataformas o familias tomadas como punto de partida: la F-110 española, una FDI próxima a las configuraciones francesa o griega, una MEKO A-200 DEU todavía en desarrollo, una FREMM EVO italiana y una İstif previsiblemente modificada. La tabla refleja, por tanto, la orientación general de las plataformas y no una oferta contractual todavía inexistente.

 

 

 

País Plataforma Tamaño relativo Orientación Capacidad ASW potencial Principal virtud Principal riesgo
España F-110 Grande Escolta multipropósito con fuerte componente ASW Muy alta Sensores, discreción y margen de crecimiento Disponibilidad industrial y ausencia de experiencia operativa
Francia FDI Medio Fragata de primer rango multimisión Muy alta Equilibrio entre capacidad, tamaño y dotación Cartera de pedidos y configuración final
Alemania MEKO A-200 Medio Fragata modular Media-alta, según configuración Madurez de la familia y adaptabilidad Variante DEU aún no probada y riesgo de convertir la adaptación en desarrollo
Italia FREMM EVO Muy grande Gran escolta oceánico Muy alta Potencia, autonomía y evolución futura Sobredimensionamiento y sostenimiento
Turquía İstif Pequeño-medio Fragata ligera multipropósito Media Precio y ritmo de construcción Integración y menor margen de crecimiento

Adecuación al modelo belga

Criterio F-110 FDI MEKO A-200 FREMM EVO İstif
Guerra antisubmarina Muy alta Muy alta Media-alta, según configuración Muy alta Media
Defensa aérea local Muy alta Muy alta, según configuración de misiles Variable Muy alta Media
Autonomía oceánica Alta Alta Alta Muy alta Media
Adecuación a 3 unidades Media Muy alta Alta Baja Alta
Dotación y sostenimiento Medio Favorable Favorable Exigente Favorable
Riesgo técnico Medio, por ausencia de experiencia operativa Bajo Medio en la variante DEU Bajo-medio Medio
Riesgo de integración Medio-bajo si se mantiene próxima a la versión española Medio-bajo Medio Medio Alto si se occidentaliza
Margen de crecimiento Alto Medio-alto Medio Muy alto Limitado
Ajuste general a Bélgica Alto Muy alto Medio-alto Medio-alto Medio

La verdadera competición no será entre fragatas

Sobre el papel, la comparación parece enfrentar a 5 buques, y de hecho es así, pero no sólo.

En realidad, enfrentará 5 modelos industriales.

Bélgica no comprará únicamente cascos, radares y misiles. Nunca es realmente así. Comprará, como sus vecinos suecos o noruegos, una relación con el astillero elegido durante varias décadas, acceso a modernizaciones, asistencia técnica, formación, repuestos y capacidad para mantener los buques disponibles.

En una flota de 3 unidades, el apoyo durante el ciclo de vida es más importante que una diferencia marginal en velocidad, número de misiles o desplazamiento.

Una plataforma excelente sostenida por una cadena logística compleja puede ofrecer menos disponibilidad que otra más modesta pero compartida con una marina próxima.

Por eso, las ofertas deberán valorarse en torno a, como mínimo, 5 preguntas:

—¿Cuándo puede entregarse realmente el primer buque?
—¿Qué configuración ya existe y qué parte tendría que desarrollarse?
—¿Qué dotación exige?
—¿Qué coste tendrá mantener 3 unidades durante 30 ó 40 años?
—¿Con qué marina europea podría Bélgica compartir formación, repuestos y modernizaciones?
El primer y último punto pueden decidir la competición.

No repetir el error

El programa ASWF no está en dificultades porque sus objetivos fueran incorrectos. Lo está porque una solución cada vez más ambiciosa ha ido alejándose de la ventana temporal y presupuestaria en la que debía resolver el problema.

Bélgica debería evitar responder al retraso iniciando otro programa igualmente complejo.

La tentación de combinar el casco de un país, los radares de otro, el sistema de combate del ASWF, armas diferentes y requisitos exclusivamente belgas produciría una fragata atractiva en los documentos y peligrosa en el calendario.

La solución más sensata sería aceptar una plataforma ya contratada o en construcción, introducir únicamente las modificaciones imprescindibles y priorizar la entrega sobre las preferencias industriales secundarias.

Éso exige disciplina política. Y también exige admitir que ninguna fragata será perfecta.

¿Cuál encaja mejor?

Si Bélgica concede prioridad absoluta a la guerra antisubmarina, al crecimiento futuro y a una capacidad de vigilancia aérea de muy alto nivel, la F-110 sería una de las soluciones más completas. No obstante, su potencial deberá separarse de las prestaciones ya demostradas, porque la clase todavía no ha entrado en servicio.

Si busca una gran plataforma oceánica, con capacidades máximas y acepta un coste superior, la FREMM EVO resultaría difícil de superar.

Si necesita una solución modular, madura y potencialmente rápida, la MEKO A-200 merece una consideración seria, especialmente después de la decisión alemana de avanzar con su propia variante.

Si el precio y la velocidad de construcción dominan la decisión, Turquía tratará de colocar la İstif como alternativa.

Pero si el criterio es encontrar el equilibrio entre capacidad antisubmarina, defensa aérea, tamaño, dotación, madurez y sostenimiento de 3 unidades, la FDI francesa se ajustaría bien al conjunto de las necesidades belgas.

Sea como fuere, estas conclusiones siguen siendo provisionales. Sólo una oferta concreta permitirá comparar calendario, precio, armamento, apoyo industrial y coste de ciclo de vida en condiciones equivalentes.

Conclusión: primero la Marina, después la fragata

Bélgica no debería escoger el buque antes de decidir qué Marina quiere. Es cierto que eso, el tipo de flota, era algo que ya estaba decidido en el programa compartido con Países Bajos, pero, dando por hecho que éste quedará previsiblemente atrás, el replanteamiento se hace necesario; quizás no completo, pero sí parcialmente, porque buques distintos obligan a planteamientos diferentes.

Si aspira únicamente a conservar una presencia simbólica, podría seleccionar una fragata ligera, reducir la capacidad antisubmarina y depender más intensamente de sus aliados.

Si quiere continuar siendo un contribuyente naval creíble dentro de la OTAN, proteger sus rutas marítimas y participar en operaciones de alta intensidad, necesitará una fragata oceánica con sensores, armas y capacidad aérea suficientes.

La tercera opción —la más costosa— sería adquirir grandes escoltas de primer nivel sin proporcionar después el personal, mantenimiento y munición necesarios para utilizarlos correctamente.

Esta última sería la peor de todas.

El programa belga-neerlandés puede sobrevivir políticamente. La cooperación entre ambas marinas debe preservarse y continuar teniendo valor. Pero el ASWF, tal como fue concebido, ha dejado de ser la única respuesta posible.

Bruselas ha comenzado a mirar hacia otros astilleros porque el problema ya no consiste en recibir una fragata algo más tarde o algo más cara.

Consiste en evitar que una Marina con 2 buques envejecidos tenga que esperar hasta bien entrada la próxima década para recuperar la capacidad que ya posee hoy.

Bélgica no necesita la fragata europea más poderosa. Necesita 3 buques suficientemente capaces, disponibles, sostenibles y construidos a tiempo.

Todo lo demás es secundario.

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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