El Reino Unido prevé destinar 250 millones de libras adicionales al programa Ajax hasta 2030, pese a los retrasos, los sobrecostes y las dudas acumuladas sobre la madurez del vehículo

Redacción
Según informa el Financial Times, el Gobierno británico tiene previsto asignar 250 millones de libras adicionales al programa de vehículos blindados Ajax del Ejército británico durante los próximos 4 años. La decisión formaría parte de las negociaciones sobre el Plan de Inversión en Defensa del Reino Unido, aún pendiente de cierre definitivo.
La cifra es notable porque el Ajax no es un programa cualquiera. Lanzado en 2014, debía comenzar sus entregas en 2017, pero ha acumulado largos retrasos, sobrecostes y problemas persistentes relacionados con ruido y vibraciones. El contrato original, firmado entre el Ministerio de Defensa británico y General Dynamics, tenía un valor de 5.500 millones de libras para la fabricación de 589 vehículos.

El Ajax, «engalanado» para el frente
De acuerdo con Financial Times, el coste total del programa durante su vida útil podría elevarse en torno a otros 1.000 millones de libras. La información apunta a que la financiación adicional hasta 2030 procedería del paquete de nuevos fondos que el Ministerio de Defensa, el Tesoro y Downing Street negocian dentro del plan inversor de diez años.
El caso Ajax vuelve así al centro del debate británico, si es que alguna vez lo ha abandonado, sobre prioridades militares, gestión de programas y coste real de la modernización terrestre. En abril informamos de que el Gobierno de Londres anunció que el proyecto de 6.300 millones de libras reiniciaría las pruebas de los vehículos después de que una investigación de seguridad concluyera que los problemas sufridos por soldados que operaban o viajaban en ellos —incluidos informes de vómitos y pérdida de audición— respondían a una “combinación de factores”.
El Comité de Cuentas Públicas ha pedido al Ministerio de Defensa que explique cuánto deberá asumir el fabricante por los retrasos en la entrega de un vehículo apto para su propósito, así como el coste de las modificaciones necesarias para alcanzar ese estándar. Según recoge Financial Times, fuentes del sector señalan que los retrasos continuados habrían incrementado los costes del proyecto.
La filial británica de General Dynamics evitó comentar cuestiones comercialmente confidenciales, aunque afirmó que trabaja estrechamente con el Ministerio de Defensa, el Ejército británico y el grupo del Director Nacional de Armamento para entregar Ajax de forma segura y responsable como una capacidad relevante dentro de la modernización del Ejército.
El debate técnico también afecta a las posibles mejoras. Expertos citados por Financial Times apuntan que las modificaciones podrían incluir orugas de caucho compuesto y tensores automáticos de orugas. No obstante, la información no confirma todavía qué cambios concretos serán financiados ni en qué calendario se introducirán.
La controversia tiene una dimensión presupuestaria importante, ya que el aumento del gasto en defensa británico obliga al Gobierno de Keir Starmer a cuadrar prioridades entre departamentos, con tensiones entre el Ministerio de Defensa, el Tesoro y otros ámbitos de gasto público. Pero, para el Ejército británico, la cuestión central sigue siendo más directa: si el Ajax puede convertirse finalmente en la capacidad blindada de reconocimiento que se prometió hace más de una década.
La financiación adicional no resolverá por sí sola las dudas acumuladas, pero sí que permite sostener el programa, al tiempo que confirma que el Ajax sigue necesitando dinero, tiempo y modificaciones para alcanzar el nivel esperado.
En todo caso, seguir invirtiendo en un programa ya muy avanzado y costoso, o asumir que el precio de corregirlo, será políticamente ingrato, pero quizás militarmente necesario.
Redacción
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