Su reflexión sobre el vacío existente entre las patrulleras, los BAM y el resto de grandes buques de la Armada invita a ir un paso más allá: imaginar un combatiente litoral español, rápido, modular y suficientemente armado

Jorge Estévez-Bujez
Hay artículos que no se leen tanto como se reconoce. El de Jesús Manuel Pérez Triana no es, en todo caso, de esos. Aunque el suyo, que ha llegado con una cierta discreción de lo evidente, sin embargo, obliga a detenerse como si alguien hubiera puesto nombre —por fin— a una intuición largamente postergada.

El OPV-45 de Israel Shiyards
Pérez Triana publicaba este 10 de agosto en Guerras Posmodernas una reflexión particularmente oportuna sobre una carencia de la Armada que no suele ocupar grandes titulares ni emplear apenas recursos de estudio: la ausencia de una embarcación ligera, rápida, suficientemente armada y disponible en número razonable para ejercer presencia naval efectiva en el Estrecho de Gibraltar, sus áreas próximas y algún que otro archipiélago.
Huelga mencionar que Pérez Triana no lanza ningún guante con la menor de las esperanzas. Pero se lo voy a recoger igualmente. Porque la cuestión merece, a mi juicio, ser llevada un poco más lejos.
El planteamiento
España no necesita comprar el OPV 45 israelí. Tampoco necesita copiarlo. Pérez Triana lo toma como referencia conceptual, como ejemplo de un tipo de buque cuya filosofía podría trasladarse a un diseño nacional: compacto, marinero, modular, suficientemente armado y capaz de embarcar personal adicional para misiones de interdicción o seguridad marítima.
Y partiendo de sus inquietudes, comienza mi propuesta.
España tiene astilleros, integradores, fabricantes de sistemas y experiencia naval suficientes como para preguntarse si no tendría sentido desarrollar un pequeño combatiente litoral propio, construido alrededor de las particularidades geográficas y estratégicas de nuestro país.
Llamémoslo, simplemente a efectos de esta reflexión, AVANTE 450.
No existe tal buque. No es un proyecto anunciado por Navantia, ni conozco en modo alguno que la Armada lo haya solicitado. Es una hipótesis. Pero no una fantasía.
Navantia conserva precisamente en su familia AVANTE una larga tradición de buques de combate relativamente compactos, mientras que el AVANTE 300 demuestra hasta dónde puede llevarse el concepto de patrullero rápido cuando se incorporan sistemas de combate, sensores avanzados y capacidades ofensivas hasta una plataforma diría que hormonada y sobresaliente, aunque en exceso para lo aquí planteado
Lo que propongo aquí sería diferente. Menos Fast Attack Craft que el AVANTE 300. Más marinero, más autónomo, más modular y con una capacidad mayor para embarcar personal. Pero también bastante más rápido y mejor armado que un patrullero convencional.
Comencemos por uno de los principios que debería regir este desarrollo. Llegar antes. Porque llegar es una exigencia que, a mi juicio, debería imponerse antes, o a la par, que muchas otras:
Y éso debe traducirse en más de 30 nudos. No 24, ni 25. La razón es sencilla. Un buque de esta clase no concurre en la LOBA para substituir a una fragata ni a un BAM. Debería existir precisamente para hacer aquello para lo que una fragata o un BAM resultan demasiado grandes, caros de operar y lentos de movilizar (además de escasos).
En determinadas situaciones, particularmente en el Estrecho, Alborán o el entorno de nuestras plazas e islas norteafricanas, llegar primero puede ser bastante más importante que llegar con 6000 toneladas.
Una pequeña unidad capaz de superar holgadamente los 30 nudos podría desplazarse con enorme rapidez entre los principales puntos de interés del Estrecho y del mar de Alborán. Podría acudir a una incidencia, reforzar una presencia, interceptar una embarcación, desembarcar un equipo o constituir una primera respuesta mientras llegan unidades mayores.
Ese debería ser su sentido. No substituir. Antes bien, anticiparse.
¿Puede partirse razonablemente de una propuesta española?
Si comenzáramos el dibujo desde una plataforma de aproximadamente 45-50 metros y aceptásemos un desplazamiento en el entorno de las 450-550 toneladas —de ahí el nombre puramente provisional que propongo—, el resultado podría situarse precisamente en el espacio vacío que existe entre las patrulleras menores y los BAM, como anota Pérez Triana.

El AVANTE 300, de Navantia
Una posible especificación conceptual podría ser ésta:
| Característica | Propuesta AVANTE 450 |
|---|---|
| Constructor | Navantia |
| Tipo | Patrullero de combate litoral / patrullero rápido multimisión |
| Eslora | 45-50 m |
| Desplazamiento | aproximadamente 450-550 t |
| Velocidad máxima | >30 nudos; deseable 32-35 |
| Autonomía | 2500-3500 mn a velocidad económica |
| Dotación | 18-24 personas |
| Personal adicional | 16-24 efectivos |
| Propulsión | diésel, optimizada para alta velocidad; waterjets a estudiar |
| Embarcación auxiliar | RHIB rápido, preferiblemente mediante rampa de popa |
| Sistema de combate | arquitectura nacional aligerada derivada de SCOMBA |
| Radar | vigilancia aérea y de superficie 3D de pequeño porte |
| Optrónica | sistema EO/IR estabilizado |
| Guerra electrónica | ESM y capacidad C-UAS |
| Armamento principal | 1 × SENTINEL 30, 30 mm |
| Armamento secundario | 2 × SENTINEL 2.0 de 12,7 mm |
| Defensa aérea próxima | 1 × SIMBAD-RC con MISTRAL 3 |
| Protección UAS | detección RF/radar + perturbación + 30 mm ABM + armas secundarias |
| Capacidad modular | espacios de misión/contenedores |
| Personal embarcado | EOS/TVR, FGNE u otros equipos según misión |
| Número propuesto | 6-8 unidades |
Las cifras de desplazamiento, autonomía, dotación y velocidad son requisitos que propongo, susceptibles, por tanto, de debate y disección. El resto, sin embargo, empieza a apoyarse en tecnologías perfectamente existentes y no suponen riesgo tecnológico alguno.
Por ejemplo, un cañón de 30 mm es más que suficiente. Sería fácil caer aquí en el entusiasmo y terminar colocando a este pequeño AVANTE misiles antibuque, torpedos y media fragata encima. Pero no creo que tenga sentido.
Su arma principal debería ser probablemente el SENTINEL 30 de EM&E, un montaje remotamente operado con cañón Mk44 Bushmaster II de 30 × 173 mm.
Para una embarcación cuyo adversario más probable no será otra fragata sino una lancha rápida, un USV, determinados drones o una amenaza asimétrica, 30 mm ofrecen una capacidad muy considerable sin llegar a convertir al buque en algo que no necesita ser.
En adición, 2 estaciones SENTINEL 2.0 de 12,7 mm podrían completar los sectores laterales y de popa. Suficiente y oportuno. No necesitamos convertir cada patrullero en el crucero Canarias. Necesitamos que pueda defenderse y disuadir amenazas proporcionales.
El MISTRAL 3 es otro argumento que encaja a la perfección: poca huella, mucha utilidad, razonable desde cualquier punto de vista. Porque tiene sentido dotarlo de una auténtica capacidad de defensa aérea de muy corto alcance.
El SIMBAD-RC con MISTRAL 3 me parece especialmente apropiado. Su reducido volumen y peso, junto con la posibilidad de operación remota e integración en un sistema de combate, encajan particularmente bien en una plataforma de este tamaño. Además, puede hacer frente a determinadas amenazas de superficie, lo que ofrece una versatilidad sobresaliente al mando del buque.

Mistral Simbad-RC in workshop at plessis-Robinson
Los 2 misiles listos para disparar del SIMBAD no convierten al AVANTE 450 en un buque antiaéreo. Pero significan que un helicóptero, un UAV de cierta entidad o una amenaza aérea ya no pueden aproximarse dando por supuesto que enfrente hay únicamente una patrullera con ametralladoras. Y ésa es una diferencia considerable que hace que nuestro AVANTE pueda jugar todas las suertes de la guerra naval que le serían propias; ofreciendo respuesta a las amenazas que, en buen lógica, serán parte de su desempeño natural.
Los drones ya no son opcionales. Y, por ello mismo, este requisito, lo escribiría desde la primera línea del proyecto: la defensa contra UAS no puede añadirse después.
La experiencia contemporánea ha demostrado el coste de diseñar buques para amenazas del siglo XX y tratar posteriormente de protegerlos contra las del XXI. Aprendidas las lecciones, el AVANTE 450 debería disponer desde su nacimiento de una arquitectura C-UAS escalonada.
Primero, detección. Radar, optrónica y sensores de radiofrecuencia tendrían que permitir descubrir pequeños drones antes de que entren en el círculo inmediato de defensa.
Después, soft kill. Perturbación de enlaces, navegación y control cuando sea técnicamente posible. Y finalmente, hard kill.
El SENTINEL 30 con munición programable constituiría el escalón principal contra determinados objetivos aéreos pequeños; las estaciones secundarias proporcionarían la última defensa y el MISTRAL cubriría las amenazas de mayor entidad.
No existe un único sistema milagroso contra los drones. Existen capas. Y un barco nuevo debería nacer con todas ellas en catálogo.
Una pequeña plataforma para la Infantería de Marina
Hay además otro aspecto especialmente interesante en la propuesta de Pérez Triana. Y es que un buque así no debería transportar solamente marineros.
La Fuerza de Infantería de Marina emplea Equipos Operativos de Seguridad (EOS), que pueden integrarse en los Trozos de Visita y Registro (TVR) para ejecutar operaciones de interdicción marítima.
El AVANTE 450 también debería diseñarse con esto en mente. No habilitar después 8 literas donde buenamente quepan. Diseñarlo para ello.
Un espacio adicional para aproximadamente 16-24 personas permitiría embarcar un EOS, un TVR reforzado, personal de la Fuerza de Guerra Naval Especial cuando la misión lo requiriese o equipos específicos de Infantería de Marina.
Añadamos una buena rampa de popa y un RHIB realmente rápido y tendremos algo que, a mi juicio, empieza a adquirir mucho sentido.

Otra escala. Uno de los patrulleros que Navantia construyó para Venezuela
El buque detecta. Se aproxima. Intercepta. Lanza el RHIB. Despliega el equipo. Y permanece proporcionando vigilancia, comunicaciones, protección y fuego si fuera necesario.
Todo ello sin emplear una fragata de más de 6000 toneladas para detener un mercante.
¿Es posible un SCOMBA, pero sin construir una F-110 pequeña?
También aquí creo que podemos detenernos y, de paso, contenernos.
Navantia dispone de SCOMBA, con una arquitectura modular y escalable capaz de integrar sensores, armas y comunicaciones. Eso no significa que haya que trasladar a un patrullero de 450 toneladas todo el sistema de una fragata. Sería absurdo.
Pero sí me parece razonable desarrollar una configuración ligera basada en esa arquitectura, aprovechando el núcleo común y, sobre todo, la capacidad nacional de integración.
Radar, optrónica, ESM, armamento, comunicaciones, navegación táctica y enlaces dibujarían una única imagen coherente. Y, sobre todo, el barco debería poder compartirla. Porque su verdadera utilidad no estaría solamente en lo que pueda destruir. Estaría en lo que pueda ver, identificar y transmitir.
Los números de esta propuesta necesitan ser generosos. Por supuesto, 6; aunque mucho mejor 8.
Una embarcación excepcionalmente sofisticada de la que sólo pudiéramos permitirnos 2 unidades serviría de poco. La virtud de este programa estaría precisamente en el número. Yo plantearía esas entre 6 y 8. Con 6 unidades ya sería posible mantener una presencia razonable y asumir indisponibilidades por mantenimiento y adiestramiento. Con 8, el concepto adquiriría verdadera profundidad.
El escenario natural no necesita de un sesudo estudio de análisis:
Estrecho de Gibraltar. Mar de Alborán. Ceuta y Melilla. Y, sin olvidar otra parte sensible de la realidad geográfica española, Baleares.
No propongo distribuir permanentemente 2 barcos en cada sitio. Propongo disponer de una fuerza suficientemente numerosa para trasladarlos, concentrarlos o dispersarlos según la situación. En un espacio marítimo como el Estrecho, incluso 3 unidades operando coordinadamente pueden proporcionar una presencia extraordinariamente incómoda para quien pretenda actuar por debajo del umbral del conflicto, que es en lo que ya estamos.
El fondo del asunto es bien conocido… Porque no todo empieza con una fragata, no todo ha de cubrirse con ellas, o con corbetas demediadas, o con grandes BAM. Tenemos la inclinación a medir el poder naval en toneladas. Y es del todo lógico y goza de sentido en términos de enfrentamiento a mayor escala. Pero no es eso de lo que aquí se habla.
Fragatas mayores. Submarinos mayores. Buques logísticos mayores. Todos ellos imprescindibles; todos contingentes.
Pero existe otra forma de poder naval. La que está allí. La que llega rápido. La que ve. La que identifica. La que aborda. La que obliga al otro a tomar una decisión. La que puede acercarse sin arriesgar una unidad de 1000 millones de euros y puede retirarse a más de 30 nudos cuando la situación cambia.
Creo que Pérez Triana acierta al señalar que existe un espacio entre nuestras pequeñas patrulleras y los grandes buques de la Armada. Lo secundo. Y respaldo que España debería estudiar seriamente llenarlo con un buque propio.
No hace falta copiar el OPV 45 israelí. Hace falta entender por qué resulta interesante.
Y, después, hacer aquello que nuestra industria naval lleva décadas demostrando que sabe hacer: recibir una necesidad operativa, integrarla con tecnología nacional y convertirla en un barco.
Un AVANTE 450. Con entre 6 u 8 unidades. Pequeños, rápidos, bien armados y suficientemente numerosos como para estar donde deben estar cuando todavía no haya llegado nadie más.
No serán fragatas. Y precisamente de eso se trata.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es
Nota: el debate podría ser radicalmente distinto si introdujéramos la variable «Guardia Costera». Cambiarían los términos, acaso los buques, y por supuesto el planteamiento, así como los roles.


2 respuestas
Hola Jorge. Muy oportuno el artículo tanto este como el de Pérez Triana. Creo que este tipo de buques son los grandes olvidados de las marinas de guerra en los últimos años sobre todo en la española que ante la falta de recursos se centró en buques principales y dejó parte de sus cometidos en otros servicios, algo que considero un error.
En los últimos tiempos he venido desarrollando un estudio muy en profundidad de cómo considero que debería constituirse la Armada española de aquí hasta 2040 por supuesto es idealista y a día de hoy y realizable por presupuesto y presión social pero he intentado que sea serio y coherente y este tipo de buques están contemplados.
Me gustaría poder compartirlo contigo y que lo valorases.
Con respecto al hard kill contra drones y los Mistral:
Habría que valorar qué saldrá del programa SILAEM. Si este programa se basase, por ejemplo, en cohetes guiados de 70 mm o micromsiles Fox, esto podría ser una alternativa al Simbad.
Otra alternativa a considerar es el sistema Q-SLAM que ha presentado Arquimea. Se trata de un lanzador modular múltiple que combina drones interceptores de diferentes tamaños y velocidades (desde el Q-SLAM80i, pasando por el ya conocido Q-SLAM40 hasta el 5i) y el micromisil Fox (que aquí se denomina qFox).
Ofrecería más munición que los dos Mistral del Simbad RC2, capacidad de ataque a superficie (Q-SLAM40 y qFox), y capacidad de reconocimiento (Q-SLAM sin cabeza de guerra), aunque probablemente sin recuperación del vector.
En cuanto a los torpedos, para usarlos primero hay que detectar el submarino. Sin embargo, no todo va a ser submarinos tripulados y nos encontraremos también con drones submarinos que operan relativamente cerca de la superficie. La Sentinel 30, con munición «swimmer», tiene cierta capacidad contra ellos, pero si pensásemos en el SILAEM como un lanzador modular múltiple (inspirado en el MPLS de Naval Group), tal vez tendría sentido incorporar torpedos ultraligeros. No servirán deicho contra un submarino tripulado, aunque a ningún capitán la gustará que «llamen a su puerta». En aguas litorales poco profundas, el submarino no podría sumergirse mucho. Pero desde luego sería una manera de lidiar con ese otro tipo de drones: los submarinos.