BERGEN GROUP. La otra OTAN

El Bergen Group: Estados Unidos reúne a seis aliados para debatir el futuro de la OTAN

Noruega, Suecia, Finlandia, Polonia, Alemania y Países Bajos participan en un formato de trabajo promovido por el Pentágono que pretende acelerar la transformación de la Alianza y el aumento de las capacidades militares europeas

Jorge Estévez-Bujez

Estados Unidos está impulsando un reducido formato de consultas con seis aliados europeos para abordar algunas de las cuestiones relacionadas con el futuro de la OTAN. Conocido informalmente como Bergen Group, el grupo reúne a Noruega, Suecia, Finlandia, Polonia, Alemania y Países Bajos, además de Estados Unidos, y prepara una nueva reunión en Polonia tras haber celebrado ya dos encuentros. La iniciativa está encabezada por Elbridge Colby, subsecretario de Defensa estadounidense para Política.

La existencia del grupo no significaría, a pesar de la apariencia de una especie de grupo selecto de aventajados, la creación de una estructura alternativa a la OTAN ni de un nuevo órgano formal dentro de la Alianza. Se trata, según se informa, de un formato reducido de trabajo, concebido para abordar determinados asuntos entre un número limitado de países antes de trasladar eventualmente sus propuestas al conjunto de los aliados. Un diplomático de uno de los Estados participantes explicó a POLITICO que las ideas desarrolladas en este marco deberían someterse posteriormente a discusión dentro de la propia OTAN.

El nombre procede de Bergen, en Noruega, donde tuvo lugar la primera de estas reuniones en junio de 2026. Colby ha explicado públicamente los requisitos seguidos por Washington para seleccionar a los participantes. Se trata, a juicio de la Administración Trump, de países que están avanzando rápidamente hacia los nuevos compromisos de gasto acordados en la OTAN, que disponen de suficiente dimensión militar o industrial para aportar capacidades relevantes y que están preparados para convertir las decisiones políticas en resultados concretos. Es decir, países en línea con la Administración Trump en lo tocante a los objetivos OTAN de presupuesto y capacidades.

 

La reunión de trabajo del Bergen Group ha levantado recelos que eran esperables

 

El planteamiento se amolda de algún modo a una cuestión que se ha convertido en uno de los principales debates estratégicos dentro de la Alianza: el progresivo aumento de la responsabilidad europea sobre su propia defensa. Colby ha insistido en que el incremento del gasto no constituye un objetivo por sí mismo. Según su planteamiento, los recursos adicionales deben transformarse en disponibilidad militar, fuerzas preparadas, despliegues y capacidad industrial suficientes para satisfacer las necesidades identificadas por el mando militar de la OTAN.

El Bergen Group debería entenderse, por tanto, dentro de un proceso, digamos, selectivo por parte de Washington. Estados Unidos continúa siendo el principal actor militar de la Alianza, pero la Casa Blanca querría que los aliados europeos desarrollen capacidades suficientes para asumir una parte mayor de las necesidades convencionales de defensa del continente. No es una idea exclusivamente estadounidense, es cierto. De hecho, el propio Gobierno sueco (parte de este selecto grupo) reconocía a comienzos de 2026 que la OTAN se encuentra ante una transformación que obligará a Europa a asumir una responsabilidad considerablemente mayor sobre su seguridad.

Una composición que plantea preguntas

Lo que ha convertido al Bergen Group en noticia no es únicamente su controvertida existencia, sino también, cómo no, su composición.

Entre sus actuales integrantes no se encuentran actores de peso dentro de la Alianza, como Reino Unido y Francia, dos de las principales potencias militares europeas y los dos Estados europeos de la OTAN que disponen de armas nucleares. Tampoco están Estonia, Letonia y Lituania, pese al considerable esfuerzo defensivo realizado por los tres Estados bálticos y a su posición directamente expuesta en el flanco oriental de la Alianza. Según POLITICO, diplomáticos de algunos países no invitados han solicitado explicaciones sobre los criterios empleados para constituir el grupo.

El Pentágono declinó responder a POLITICO sobre la cuestión y la Casa Blanca tampoco contestó a sus preguntas. Evidentemente, no existe una lista pública de requisitos que permita determinar de forma inequívoca por qué unos aliados participan y otros no. Colby sí que ha señalado como elementos relevantes la rapidez en el cumplimiento de los compromisos de gasto, la escala de las capacidades disponibles y la voluntad de obtener resultados prácticos.

¿Está tratando Washington de establecer categorías permanentes entre los miembros de la OTAN? Lo parece. Otra cosa es que tal circunstancia no se contempla en los estatutos de la Alianza, aunque el revuelo ocasionado entre los socios atlánticos responde a un malestar creciente por una situación de hecho, aunque no de derecho.

Por ahora, lo que puede decirse es quizás que el Bergen Group es un mecanismo de consulta política y estratégica de alcance limitado. Y, si bien no substituye la estructura militar, el Consejo del Atlántico Norte ni los mecanismos de planificación y decisión de la OTAN, sí que puede insinuarse que parece configurado como un selecto club, donde se toman decisiones que se trasladan posteriormente a consulta al resto de socios de la Alianza.

Suecia, alumno aventajado dos años después de entrar en la OTAN

Entre los participantes resulta especialmente llamativa la presencia de Suecia. El país ingresó formalmente en la OTAN en marzo de 2024 y, en poco más de dos años, ha asumido responsabilidades importantes en el norte de Europa.

Suecia ejerce actualmente como nación marco de las Forward Land Forces de la OTAN en Finlandia, el noveno grupo de combate multinacional desplegado por la Alianza en su flanco oriental. Estocolmo aporta asimismo el núcleo del contingente mediante un grupo de combate de entidad batallón y dirige una estructura concebida para reforzar rápidamente el norte de Finlandia cuando sea necesario.

La importancia de Suecia en el actual escenario de tensión que vive la Alianza con Rusia es innegable. Su territorio permite conectar la península escandinava con Finlandia y el espacio báltico, mientras que su ingreso, junto con el de Finlandia, ha modificado sustancialmente las condiciones militares de la región. Es indudable que la incorporación de ambos países ha reforzado significativamente su posición en el Ártico y el Alto Norte, una zona cuya importancia estratégica está aumentando.

Suecia participa también en la presencia avanzada de la Alianza en Letonia y ha asumido nuevas responsabilidades terrestres, marítimas y aéreas. Su Gobierno sitúa expresamente esas contribuciones dentro de un proceso más amplio de fortalecimiento del flanco oriental y de aumento del peso europeo en la defensa colectiva.

Un corredor septentrional y oriental

Puede decirse que, geográficamente al menos, existe una cierta coherencia entre buena parte de los países seleccionados. No en vano, Noruega, Suecia y Finlandia ocupan el espacio nórdico y el Alto Norte; Polonia constituye uno de los pilares terrestres del flanco oriental; Alemania desempeña una función esencial como área de tránsito, apoyo y concentración de fuerzas en Europa Central; y Países Bajos posee todavía ciertas capacidades militares, industriales y logísticas. Pero sería ilógico considerar que la proximidad geográfica tiene que ver con el germen fundacional del Bergen Group.

Sí que es constatable que la transformación de la OTAN está concediendo creciente importancia al espacio que se extiende desde el Ártico hasta Europa Central, precisamente el área en la que se han producido algunos de los principales cambios en la postura militar aliada durante los últimos años y el de interés directo de los países del club.

Que la OTAN se ha volcado en el área regional en cuestión es innegable. En junio de este año la Alianza creó sus Forward Land Forces en Finlandia, mantiene, además, grupos multinacionales en ocho países adicionales del flanco oriental y ha reforzado paralelamente su estructura en el norte. En octubre de 2025 abrió en Bodø, Noruega, un nuevo Combined Air Operations Centre, responsable de las operaciones aéreas sobre la región nórdica, el Báltico, el Atlántico Norte y el mar de Barents.

Ni una nueva OTAN ni una reunión irrelevante

Sería prematuro describir al Bergen Group como un directorio especial de la OTAN o como una estructura destinada a substituir progresivamente sus mecanismos habituales. Pero el recelo está más que justificado entre los ausentes, para quienes no es admisible reducir la cuestión a una simple reunión informal sin consecuencias.

Elbridge Colby ha explicado que Washington pretende emplear coaliciones más pequeñas de aliados capaces de avanzar con rapidez sobre problemas concreto buscando posteriormente que sus resultados contribuyan a la evolución del conjunto de la Alianza. El objetivo declarado, oficial, sigue siendo una OTAN en la que los europeos dispongan de más fuerzas preparadas, mayor capacidad industrial y más medios para asumir su propia defensa. La división por grupos de trabajo como el Bergen puede responder a una lógica en ese sentido, pero deberá convivir con las suspicacias de los no participantes.

La próxima reunión en Polonia permitirá conocer hasta qué punto el formato adquiere continuidad y si amplía su composición. Según las informaciones publicadas por POLITICO, Dinamarca podría ser uno de los próximos países incorporados, aunque esa ampliación no ha sido anunciada oficialmente.

Por ahora, el Bergen Group quiere ser sólo un pequeño foro impulsado por Estados Unidos para acelerar determinados debates sobre capacidades, gasto y reparto de responsabilidades dentro de una OTAN que está cambiando. Lo verdaderamente importante vendrá después, y será determinar si sus integrantes forman un supuesto primer nivel de aliados.

En honor a la verdad, hay que decir que no existen elementos suficientes para afirmarlo. Pero si Washington está experimentando con formatos más reducidos para preparar decisiones, tendrá que tener la suficiente prudencia y hacer un ejercicio de tacto diplomático para evitar que la desconfianza germine en el seno de la Alianza.

Jorge Estévez-Bujez

DYS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

El Ejército del Aire da por elegido el A321 para SANTIAGO II-SCAPA
Se abre la puerta a una versión AEW española La Revista de Aeronáutica y Astronáutica de octubre señala...
Seguir leyendo
Damen reclama casi 4.700 millones a Alemania por la cancelación de las F126
El astillero neerlandés acusa al Gobierno alemán de romper el contrato por motivos políticos. Berlín...
Seguir leyendo
BERGEN GROUP. La otra OTAN
El Bergen Group: Estados Unidos reúne a seis aliados para debatir el futuro de la OTAN Noruega, Suecia,...
Seguir leyendo
España, objetivo de Putin
La distancia respecto al frente ucraniano no garantiza la seguridad de España ante los drones y las operaciones...
Seguir leyendo
La Fuerza de Protección de la Armada en la era de las guerras híbridas. Jesús M. Pérez Triana
«En España hemos tenido desde un apagón total al reciente asalto de Ceuta. No sólo se abren diferentes...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.