Navy Lookout plantea si el Reino Unido debería recuperar el concepto de LSS como solución parcial, rápida y asequible ante las limitaciones del programa MRSS y la nueva orientación hacia plataformas más distribuidas

Jorge Estévez-Bujez
Un interesante artículo de Navy Lookout analiza una idea que la Royal Navy dejó aparcada hace unos años: el Littoral Strike Ship —LSS—, o buque de ataque litoral. El planteamiento parte de un postulado sencillo, ya que si el Reino Unido no puede financiar con facilidad grandes plataformas anfibias específicas, quizá deba reconsiderar una solución más barata, disponible antes y capaz de generar presencia, movilidad y apoyo a operaciones de comandos mediante buques reconvertidos o fletados.

Imagen: Navy Lookout
El texto recuerda que el concepto nació allá por 2019, cuando el Ministerio de Defensa británico destinó 35 millones de libras al desarrollo de un buque de bajo coste pensado para operaciones de asalto de comandos. La idea, sin embargo, fue perdiendo espacio a medida que la estrategia anfibia se concentró en el programa MRSS —Multi-Role Support Ship—, concebido para reemplazar a los LPD HMS Albion y HMS Bulwark, ya retirados del servicio sin relevo, y a los auxiliares de la clase Bay.
La propuesta más concreta llegó de la mano del consorcio Prevail, que presentó en 2019 un MRV —Multi-Role Vessel— basado en el fletamento y conversión de un buque ro-ro comercial. El artículo destaca que se trataba de una opción de coste relativamente bajo: un buque de 230 metros, unas 7.500 toneladas de peso muerto, 21 nudos, 10.000 millas náuticas de alcance, 28 días de autonomía, alojamiento para hasta 600 personas y una tripulación reducida de 35.
La clave del concepto no estaba en substituir plenamente a un buque anfibio dedicado sino en ofrecer una plataforma nodriza para comandos, helicópteros, embarcaciones ligeras y sistemas no tripulados. El MRV descrito por Navy Lookout dispondría de gran hangar, 2 cubiertas de vuelo, capacidad de mando, pescantes para lanzar lanchas o vehículos de superficie no tripulados de hasta 24 toneladas, y espacio para cargas útiles en contenedores.
El artículo conecta esta idea con la nueva orientación doctrinal de la Royal Navy. Según Navy Lookout, la dirección marcada por el Primer Lord del Mar favorece plataformas más pequeñas, dispersas y menos costosas, frente a un número reducido de cascos grandes y de alto valor, como ya hemos tratado en DYS. En ese marco, el MRV parecería menos una solución provisional de 2019 y más una herramienta compatible con la idea de armada híbrida, donde la masa y la supervivencia se logran distribuyendo medios, drones, sensores y efectos.
Uno de los argumentos más interesantes del artículo es que el MRV ya anticipaba, en parte, esa lógica. La propuesta original incluía espacio para sistemas aéreos no tripulados Schiebel S-100, cargas modulares y empleo de drones como pantalla avanzada de detección o ataque. Eso permitiría reducir parte de la presión sobre la flota de helicópteros británica, tradicionalmente tensionada, y dar al grupo de ataque litoral una capacidad aérea parcial sin depender sólo de aparatos tripulados.
Navy Lookout también dedica atención al modelo financiero. La propuesta de Prevail se basaba en un fletamento, es decir, un arrendamiento de buque, no en una adquisición clásica. La empresa financiaría, adquiriría, tripularía y gestionaría el buque, evitando una gran inversión inicial. El artículo señala que un casco con tripulación comercial podría operar más de 300 días al año, muy por encima de lo habitual en buques con dotación militar.
La principal objeción es evidente, ya que un mercante reconvertido no es un buque de guerra propiamente dicho. El propio artículo no lo oculta. Un MRV no tendría la protección, redundancia ni supervivencia de una unidad anfibia diseñada desde cero. Aunque podría recibir sistemas de autodefensa, como Phalanx CIWS, cañones menores, señuelos, protección balística o mejoras contra incendios y explosiones, no debería operar en primera línea dentro de un entorno aéreo y misilístico disputado.
La defensa del concepto se apoya, por tanto, en otra lógica, el no hacerlo invulnerable, sino hacerlo útil, disponible y relativamente barato. Navy Lookout sostiene que, por el coste de un solo MRSS, podrían adquirirse varios buques de este tipo, dispersando la fuerza y evitando puntos únicos de fallo. No sería una sustitución perfecta, pero sí una forma de recuperar masa y presencia allí donde el presupuesto y el personal no permiten sostener una flota anfibia clásica.
El artículo incorpora además el papel humanitario, siempre presente cuando se prevén este tipo de buques. El MRV podría reconfigurarse para misiones de ayuda y socorro ante desastres, con instalación médica OTAN Role 2+ ampliable hasta 200 camas, rampa de popa, capacidad para desembarcar vehículos mediante Mexeflotes, operaciones intensivas de helicópteros y mando y control. Navy Lookout lo presenta como una solución más flexible que desviar escoltas o buques de guerra valiosos a cada emergencia.
La conclusión del texto es conservadora. Los buques de ataque fletados no substituyen a un MRSS bien diseñado, y la conversión de buques comerciales implica riesgos de contabilidad, supervivencia y encaje operativo. Pero el artículo plantea una pregunta razonable: si la Royal Navy ya acepta que necesita masa distribuida, plataformas más baratas y sistemas no tripulados, un buque nodriza de bajo coste puede estar más cerca de esa visión que grandes LPD o LPH para los que quizá nunca haya suficiente dinero o personal.
Navy Lookout no propone abandonar la ambición anfibia británica, reste lo que reste de ella, sino salvar parte de ella mediante pragmatismo. El LSS/MRV sería una solución imperfecta, pero quizá precisamente por eso interesante, porque sería menos brillante que un gran buque anfibio, menos protegida, menos pura desde el punto de vista naval clásico, pero más rápida de obtener, más barata y más coherente con una Royal Navy que necesita presencia real antes que programas ideales eternamente aplazados.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

