El USS Fort Worth, perteneciente a la problemática variante Freedom, será desmantelado después de una vida operativa extraordinariamente corta. Su baja vuelve a poner el foco sobre uno de los programas navales más discutidos de Estados Unidos y sobre sus derivados saudíes MMSC

Redacción
La Marina de Estados Unidos ha dado de baja el USS Fort Worth (LCS 3), uno de los primeros buques de combate litoral de la variante Freedom, durante una ceremonia celebrada el 29 de julio pasado en la Base Naval de San Diego.
La retirada resulta especialmente llamativa por la corta vida del buque. El Fort Worth fue incorporado oficialmente a la US Navy el 22 de septiembre de 2012, por lo que abandona el servicio activo sin haber alcanzado siquiera los 14 años de actividad. La planificación oficial estadounidense establece, además, su desmantelamiento como destino final, en lugar de su conservación en la reserva.

El USS Fort Worth. Foto: US Navy
La US Navy argumenta la decisión como parte de una estrategia destinada a retirar los primeros cascos empleados como plataformas de desarrollo y concentrar los recursos disponibles en la mejora de los LCS que continuarán en servicio. Según la Marina, el Fort Worth desempeñó un papel relevante en la definición de la configuración operativa y de las capacidades de despliegue de la clase.
La explicación es cierta, pero no elimina el significado de una retirada tan anticipada. Los buques de combate modernos se diseñan normalmente para permanecer varias décadas en servicio, por lo que la baja de una unidad relativamente joven refleja también las dificultades de mantener y modernizar algunos de los primeros ejemplares de una clase profundamente problemática.
Una vida breve y accidentada
El USS Fort Worth fue el segundo buque operativo de la variante Freedom, diseñada por un equipo industrial encabezado por Lockheed Martin y construida en Marinette, Wisconsin. Concebido como un buque rápido, modular y con una dotación reducida, debía operar tanto en aguas costeras como en mar abierto, adaptándose a distintas misiones mediante paquetes intercambiables.
Sin embargo, su historial estuvo marcado por problemas mecánicos. En enero de 2016, durante un despliegue en Singapur, el buque sufrió una avería en sus engranajes combinadores, elementos esenciales del sistema propulsor que permiten transmitir la potencia de los motores diésel y las turbinas de gas.
La investigación inicial relacionó aquel incidente con el incumplimiento de determinados procedimientos durante una prueba de los motores principales. La avería mantuvo al buque inmovilizado durante meses y obligó a preparar su regreso a San Diego utilizando únicamente parte de su planta propulsora.
Aquel episodio concreto tuvo un componente humano y operativo, pero anticipó uno de los problemas más graves que posteriormente afectaría a toda la variante Freedom: los fallos del sistema de engranajes combinadores.
La US Navy llegó a detener temporalmente la entrega de nuevos buques mientras Lockheed Martin, Fincantieri Marinette Marine y el fabricante del equipo desarrollaban una solución. El USS Minneapolis-Saint Paul (LCS 21), entregado en 2021, fue la primera unidad en incorporar la modificación destinada a corregir el defecto de clase y permitir el empleo sin restricciones de toda la potencia propulsora.
El peso de un programa polémico
Los problemas del LCS, no obstante, no se limitaron a la propulsión. El programa fue concebido alrededor de una idea ambiciosa: construir buques relativamente económicos, rápidos y con tripulaciones reducidas, capaces de cambiar de misión mediante la instalación de módulos especializados en guerra de superficie, lucha antisubmarina o medidas contraminas.
Pero la realidad resultó ser mucho más compleja. El desarrollo simultáneo de 2 diseños diferentes —las variantes Freedom e Independence—, la inmadurez de los módulos de misión, los elevados costes de mantenimiento y una disponibilidad inferior a la esperada erosionaron progresivamente la confianza en el programa.
La Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos —GAO— concluyó que la flota LCS no había demostrado plenamente las capacidades operativas necesarias para cumplir las misiones previstas. Sus informes señalaron problemas en la autodefensa de los buques, fallos de equipos esenciales, retrasos en los módulos de misión y una dependencia excesiva de otros combatientes de superficie para poder operar en entornos de amenaza elevada.
También se detectó una cantidad de trabajos de mantenimiento no previstos, y muy superior a la inicialmente calculada, junto con costes elevados, multitud de averías mecánicas y dificultades para determinar con precisión el estado de los buques antes de iniciar sus periodos de reparación.
El resultado ha sido la retirada anticipada de varias unidades, algunas de ellas con muy pocos años de servicio, mientras la Marina intenta encontrar un papel operativo estable para los buques restantes. Las misiones de contraminas, presencia naval, seguridad marítima y experimentación con sistemas no tripulados continúan ofreciendo utilidad a la clase, pero lejos de la flexibilidad revolucionaria que acompañó a su nacimiento.
De los LCS a las MMSC saudíes
La historia de la variante Freedom tiene una prolongación directa en Arabia Saudí. La Marina Real saudí encargó 4 Multi-Mission Surface Combatant —MMSC—, fragatas ligeras derivadas del diseño estadounidense y construidas también en Fincantieri Marinette Marine, aunque con una configuración de combate mucho más completa.
Las MMSC no son simples LCS exportados. Incorporan un sistema de combate permanente, radar TRS-4D, lanzadores verticales Mk 41, misiles antiaéreos CAMM, armamento antibuque Harpoon y capacidades antisubmarinas, además de modificaciones destinadas a proporcionar una mayor autonomía y potencia de combate.

El primer MMSC, todavía en construcción
Pero el programa saudí, conocido como Tuwaiq, también ha atravesado importantes retrasos. Como ya explicamos en DYS en un análisis anterior, el contrato principal para la construcción de los 4 buques se formalizó en 2019 y las primeras entregas estaban previstas inicialmente a partir de 2023. Sin embargo, la primera unidad, el HMS Saud, no fue botada hasta diciembre de 2025 y todavía debía afrontar la integración final de sistemas, las pruebas de puerto, las pruebas de mar y el proceso de aceptación.
Por supuesto que no puede establecerse una relación automática entre los problemas técnicos sufridos por los LCS estadounidenses y los retrasos de las MMSC; de hecho, el diseño saudí introduce cambios sustanciales y responde a requisitos diferentes. Sin embargo, ambos programas comparten la arquitectura básica de la variante Freedom, el mismo astillero constructor y una cadena industrial sometida durante años a una considerable presión técnica y productiva.
La mayor complejidad de las MMSC, unida a los problemas de carga de trabajo, personal y madurez industrial de Marinette, ayuda a explicar un calendario que ha quedado muy lejos de las previsiones iniciales y que amenaza con incumplimientos en toda la flota prevista para la Marina saudí, comenzando por el primero de su clase, todavía en el astillero.
Una retirada que vuelve a señalar al programa
La US Navy insiste en que la baja del USS Fort Worth permitirá dedicar más recursos a los LCS que permanecen en la flota y dotarlos de mejores capacidades, fiabilidad y relevancia operativa.
No se trata, por tanto, del abandono inmediato de todos los buques de combate litoral. Las unidades más recientes, como antes apuntábamos, seguirán desempeñando misiones concretas y algunas han recibido mejoras importantes en propulsión, armamento y sensores. Pero la imagen resulta difícil de ignorar. Un buque de guerra incorporado en 2012 será desmantelado en 2026, después de una carrera en la que actuó tanto como unidad operativa como plataforma de aprendizaje para corregir los defectos de sus sucesores.
La baja del Fort Worth no es únicamente el final de uno de los primeros LCS. Es también otro recordatorio del coste que supone introducir en servicio una plataforma antes de haber madurado plenamente su diseño, su concepto operativo y sus principales sistemas.
Redacción
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