Este fin de semana publicaremos en DYS la segunda parte del estudio de Roberto Escámez sobre el futuro aeronaval de la Armada, una continuación directa de “¿Necesitamos el CATOBAR?”, donde el autor amplía el análisis sobre el dilema entre una solución CATOBAR y un modelo STOVL apoyado en los futuros LHD

Redacción
Este fin de semana llega a Defensa y Seguridad la segunda parte del estudio de Roberto Escámez sobre una de las grandes decisiones que la Armada deberá afrontar en los próximos años: qué modelo de aviación embarcada necesita realmente España.
La primera entrega, publicada bajo el título “¿Necesitamos el CATOBAR?”, abrió el debate con una pregunta incómoda pero necesaria: si la aspiración de contar con un portaaviones con catapultas responde a una necesidad operativa real o a una ambición difícil de sostener para una Armada que ya afronta un amplio ciclo de modernización. En aquel texto, Escámez repasaba las implicaciones de una opción CATOBAR, sus costes, sus exigencias de personal, su impacto logístico y el riesgo de una larga pérdida de continuidad en la doctrina de aviación embarcada.
Aquí les dejamos el enlace al artículo anterior: Primera parte del artículo de Roberto Escámez: «¿Necesitamos CATOBAR?»
La segunda parte llevará por título “PLUS ULTRA”. Y no es un título casual. La continuación del trabajo mira más allá de la fascinación por el gran portaaviones y entra en el terreno que de verdad importa: qué capacidad puede sostener España, con qué plataformas, con qué aeronaves, con qué personal y bajo qué doctrina.
El estudio mantiene el tono de la primera entrega: rigor, prudencia y una clara voluntad de debate. No se trata de cerrar una discusión compleja con una consigna, sino de ordenar argumentos. Porque hablar de CATOBAR, STOVL, F-35B, futuros LHD, relevo del Juan Carlos I, doctrina anfibia o recuperación del ala fija embarcada no es hablar de maquetas ni de deseos. Es hablar de dinero, tiempos, tripulaciones, logística, industria, disponibilidad y continuidad operativa.
En “PLUS ULTRA”, Roberto Escámez continúa desarrollando una idea central: una Armada más útil no siempre es la que dispone del buque más vistoso, sino la que puede mantener capacidades reales, sostenibles y disponibles cuando hacen falta. Esa es la clave del debate. Y esa es la razón por la que este estudio merece leerse con calma.
Este fin de semana, en DYS, publicamos la segunda entrega. Gracias por seguirnos. Gracias por leernos.
Redacción
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